La menopausia y alternativas de tratamiento [20-8-15]

by herbalife on 20/08/2015

in Menopausia - Climaterio,Mujer,Salud

 

La menopausia y alternativas de tratamiento

elnuevoherald.com.-JULIE KAY

Donna Silver, residente de Hollywood, describe de esta forma el sudor nocturno: “Quieres levantarte a mitad de noche y meterte a un congelador”.

Los sudores nocturnos comenzaron cuando tenía 51 años, edad en que los médicos dicen que usualmente comienza la menopausia. Estos llegan a empapar el pijama. A los 58, Silver comenzó a experimentar otro síntoma común de la menopausia, los sofocos o hot flashes. Comenzó a llevar un abanico a todos sitios, e instaló una unidad de aire acondicionado en su habitación. Ahora, a los 59 años, se ha dado cuenta de que está ganando peso y es raro que pueda dormir bien alguna noche.

Silver, especialista de mercadeo, está experimentando lo que vive la vasta mayoría de las mujeres cuando pasan por la menopausia, y así ha sido desde el comienzo de los tiempos.

La menopausia comienza alrededor de los 51 o 52 años, el cuerpo deja de producir hormonas como estrógeno y progesterona, y la menstruación se vuelve irregular hasta que se detiene. Cuando eso ocurre, la mayoría de las mujeres experimentan síntomas como sofocos, sudores nocturnos, aumento de peso y sensibilidad y sequedad vaginal, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean dolorosas.

Además, la menopausia ha sido vinculada a enfermedades como la osteoporosis (pérdida de densidad ósea), presión sanguínea alta y enfermedades del corazón.

Hace 60 años, se desarrolló la terapia de reemplazo hormonal, medicamentos que contienen hormonas de caballo o sintéticas femeninas y, de inmediato, se convirtió en el tratamiento estándar para aquellas mujeres que padecían de sofocos y otros síntomas de menopausia.

Las compañías farmacéuticas y los médicos comenzaron a promocionar dicha terapia como una fuente de la juventud: una droga mágica que mantendría juvenil a las mujeres, la piel y los huesos.

Sin embargo, esta forma de tratamiento de la década de 1950, creó otro tipo de preocupaciones. Las estadísticas mostraban un aumento de cáncer uterino en mujeres que utilizaban esta forma de terapia.

Varios estudios de años recientes han demostrado que las mujeres que usan tratamiento de reemplazo de hormonas tienen un riesgo mayor de cáncer de seno, enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares y coágulos sanguíneos. El más amplio fue el Women’s Health Initiative (WHI), un estudio que dio seguimiento por 15 años a más de 161,800 mujeres saludables y postmenopáusicas. El estudio encontró que las mujeres que usan la terapia combinada tienen un mayor riesgo de enfermedades del corazón.

Posteriormente, los investigadores dieron otra mirada cuidadosa a la investigación WHI. Estudiaron el tipo de terapia, la forma en que se tomaba y cuándo comenzó el tratamiento. Por ejemplo, cuando la terapia de reemplazo de hormonas la tomaban mujeres de 60 años o más, el vínculo con problemas de salud era mayor.

Un estudio reciente de Fred Hutchinson Cancer Research Center mostró que dosis bajas de antidepresivos ofrecen beneficios similares al estrógeno, sin los riesgos.

La amplia popularidad del libro de Suzanne Somers, figura de la televisión que promueve el uso de la terapia de reemplazo hormonal bioidéntico, cambio el panorama.

Los bioidénticos son una terapia de reemplazo hormonal natural que tanto Somers como otras personas afirman que logra las mismas metas que la terapia de reemplazo hormonal pero de forma natural y sin los riesgos a la salud.

Sin embargo, el reclamo de Somer es controversial. Médicos y grupos médicos a través del mundo afirman que no existen estudios que prueben los resultados promocionados por Somers, ni existen pruebas de que los suplementos trabajen o no tengan efectos secundarios adversos.

Además, dado que las hormonas bioidénticas deben mezclarse por farmacias que preparan productos, no hay advertencias incluidas por la Administración Federal de Drogas como se requiere con otras drogas.

El deseo por tratamientos alternativos y naturales para combatir la menopausia, ha llevado a las mujeres a usar fitoestrógenos. Los fitoestrógenos son compuestos químicos que pueden imitar las acciones del estrógeno y que se encuentran en plantas y alimentos como granos integrales, vegetales de hojas verdes, frijoles y ajo.

Sin embargo, una investigación del 2001 sobre el rol de los fitoestrógenos en el reemplazo de estrógeno y en combatir la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares, fue decepcionante. El estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, analizó 74 pruebas sobre fitoestrógenos, y concluyó que no hay suficiente evidencia para recomendarlos en lugar de la terapia de reemplazo hormonal tradicional.

El Dr. Arthur Shapiro, especialista en endocrinología reproductiva e infertilidad de la Universidad de Miami, todavía prescribe la terapia de reemplazo hormonal a las pacientes que experimentan síntomas menopáusicos de moderados a serios y que llevan de “cinco a diez años” en la menopausia.

“Los síntomas no son 100 por ciento curables, pero obtienen un alivio casi total”, dice Shapiro, quien también es profesor en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. “Mucho es cuestión de calidad de vida”.

Shapiro discute primero los pros y los contras con las pacientes, y no fuerza la droga para mujeres que han escuchado sobre los riesgos de salud y que están temerosas. Pero él aplaca algunos temores luego de explicar que el promedio de edad de las mujeres en los estudios sobre los que pueden haber escuchado, y que vinculan la terapia de remplazo hormonal con problemas de salud, fue de 63 años.

Actualmente, Shapiro suele utilizar terapia de remplazo de estrógeno administrada a través de parche, gelatina o aerosol, más que oralmente.

Shapiro, como la mayoría de los médicos tradicionales, llaman “engañosos” a los bioidénticos.

“El problema es que son mezclados por un farmacéutico local y no es supervisado por las compañías farmacéuticas”, dice.

Shapiro también llama “un placebo” a las medicinas que se venden sin receta, que contienen productos de soya, linaza o aceite de prímula, y que se promocionan para ayudar en la menopausia.

“Todos los estudios doble ciego muestran que probablemente es un efecto placebo”, comenta.

Mientras que la terapia de remplazo hormonal puede ayudar a combatir los síntomas menopáusicos, no ayuda a revertir los efectos de la menopausia en el corazón y el sistema circulatorio de las mujeres.

Los estudios han demostrado un definitivo aumento en ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares, de ocho a diez años después de la menopausia, señala la Dra. Verónica McCloskey, cardióloga de Mt. Sinai Medical Center.

“Sabemos que el estrógeno protege el corazón, y que los vasos sanguíneos parecen estar más flexibles antes de la menopausia”, dice. “Los niveles de colesterol aumentan luego de la menopausia, y vemos una incidencia de presión sanguínea alta y de elevación de la diabetes.”

Explica que, desafortunadamente, la terapia de remplazo hormonal no detiene estos cambios circulatorios.

Sin embargo, las mujeres pueden combatir esta tendencia vigilando el peso, dejando de fumar, cambiando la dieta, haciendo ejercicios y tratando el colesterol alto y la presión sanguínea alta con medicamentos, comenta.

“Lo más importante es que las mujeres conozcan sus factores de riesgo de modo que puedan modificarlos”, dice McCloskey.

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