El curarse solo un error con riesgos [19-10-15]

by herbalife on 19/10/2015

in Farmacos - Medicamentos

 

 

El curarse solo un error con riesgos

La automedicación es una práctica constante que en nuestro medio se está generalizando sin que la población conozca los efectos nocivos para nuestro metabolismo y forma de vida.

Por qué recurrir a un médico en la elección de remedios

Para evitar ciertos peligros en nuestra salud, debemos acudir a los consejos y recomendaciones de un experto, tanto un médico o un farmacéutico, los cuales nos ayudarán a liberar nuestras dudas sobre cómo tenemos que ingerir un medicamento, sus indicaciones y contraindicaciones; según el modo de vida, antecedentes y tratamientos.

Diagnóstico seguro de la enfermedad

Elección del remedio apropiado

Seguimiento del paciente en caso de patología crónica

Identificación de los efectos secundarios

Selección de la duración adecuada del tratamiento

El conocer las combinaciones peligrosas con otros remedios

El saber de los riesgos y beneficios de los medicamentos

Consejos adaptados para la toma de los productos

Conocimiento de los antecedentes y tratamientos del paciente

4 EJEMPLOS para no automedicarse
Omeprazol

Este medicamento reduce de manera significativa la secreción de ácido en el estómago. Es muy eficaz en la prevención y tratamiento de úlceras del estómago y del duodeno. Sin embargo, no se recomienda su uso para trastornos simples de la digestión, ya que el Omeprazol puede causar efectos secundarios graves como problemas hepáticos, reacciones alérgicas y problemas auditivos. Este producto modifica la acidez al interior del estómago que permite a ciertas bacterias desarrollarse. El rol de estas bacterias como iniciador potencial de cáncer está polemizado. Este medicamento debe utilizarse bajo prescripción médica en un tratamiento establecido por un profesional.

Antibióticos

El uso de antibióticos sin receta médica es extremadamente peligroso y es totalmente proscrito por la OMS. Los riesgos de errores en la elección del producto se pueden traducir en efectos nefastos para el paciente como por ejemplo, alergias que pueden causar la muerte y combinación con otros medicamentos. A estos riesgos individuales se suman peligros para la humanidad, ya que si se eligen los antibióticos de manera inadecuada o si se consumen con una frecuencia abusiva, pueden hacer que los microbios se vuelvan resistentes. Por lo tanto, las enfermedades infecciosas pueden volverse incontrolables como lo eran antes de descubrir los antibióticos.

Domperidona

Es utilizado para calmar las náuseas. Está en venta libre en la mayoría de los países del mundo. Se han reportado problemas de salud en pacientes que se han automedicado con este producto. La domperidona puede reducir el ritmo cardíaco en algunas personas. Este efecto es exacerbado por la toma y combinación con algunos antibióticos como la ciprofloxacina o claritromicina, por ejemplo. Es primordial en este caso tener un consejo y prescripción médica a la hora de ingerir este medicamento con el fin de evitar complicaciones en el organismo.

Mezcla  de antibióticos

En algunos casos, el paciente utiliza antibióticos en periodos muy cortos, es decir, entre uno y dos días. También abandona un tratamiento con antibióticos después de un par de días para iniciar otro o combina diversos antibióticos a la vez. Evidentemente, estas prácticas deben despojarse de las personas que se automedican, ya que aumentan considerablemente las probabilidades de que un paciente no logre la cura óptima, debido a que suele suceder que la toma de dos antibióticos combinados anule los efectos terapéuticos. Además, incrementan los efectos secundarios nefastos y desarrollan múltiples resistencias.

La calidad tiene un costo

Es tentador para el consumidor la elección de medicamentos que tienen menor costo para curarse de diversas enfermedades. Sin embargo, el remedio no se trata de un bien de consumo como otros productos existentes en el mercado. Cualquier defecto que presenten puede tener consecuencias dramáticas para quien los consuma.

El mercado farmacéutico está globalizado como los otros mercados, es decir, el financiero, textil, alimenticio, entre otros. Esto significa que los productos se fabrican generalmente en países muy alejados de su lugar de consumo. Además, múltiples intermediarios intervienen en las cadenas de distribución. Por lo tanto, existe una dificultad en el modo de controlarlo. Es así que este mercado también obedece a algunas leyes clásicas como ser la demanda formada por la oferta y la competencia comercial induce una presión muy fuerte sobre los precios.

La búsqueda constante de los precios más bajos puede causar que los productores tomen riesgos sobre la calidad de las materias primas y sobre los productos terminados. Los precios muy bajos deben alertar al consumidor, ya que una economía inmediata sobre el precio de un remedio se puede traducir por un costo muy alto en términos de salud, es decir, eficacia reducida y efectos tóxicos.

Es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica regularmente informes acerca de este riesgo e invita los consumidores a desconfiar de los medicamentos vendidos a precios muy bajos.

Autoprescribirse, un verdadero  peligro – Jean-Michel Caudron

Farmacéutico en el Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Bélgica) – Miembro del Comité de Expertos en Medicamentos de la OMS Especial para el Suplemento Salud del diario Opinión de Bolivia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la automedicación como una práctica que consiste en la selección y utilización de medicamentos por los individuos con el objetivo de tratar enfermedades o síntomas identificados por sí mismos. Considerada como una práctica universal, la cual es tan antigua como el descubrimiento de los primeros remedios, es decir, las plantas u otros medicamentos tradicionales reconocidos con la facultad en la curación. Automedicarse es generalmente el primer reflejo de una persona enferma o confrontada a la enfermedad de uno de sus parientes.

La OMS reconoce diversas ventajas de la automedicación como ser la rapidez, la economía financiera, ya que no se recurre a un profesional de la salud y accesibilidad. Sin embargo, también destaca toda una serie de riesgos asociados a esta práctica:

– Autodiagnóstico incorrecto

– Elección errónea del tratamiento

– Desconocimiento de los efectos tóxicos del medicamento y la incapacidad a reconocerlos

– Inconsciencia en las contraindicaciones

– Desinformación de las interacciones del remedio elegido con otros medicamentos consumidos por la persona

– Errores en la dosis administrada

– Uso prolongado y no justificado del medicamento

– Riesgos de dependencia y abusos

Antes de decidir tomar un medicamento por sí mismo o administrarlo a un pariente cercano sin consultar a un profesional en la salud, la persona debería preguntarse el riesgo que va asociado al ingerir un medicamento y asegurarse que este riesgo no sobrepase el beneficio esperado. Aunque se debe reconocer que el profano tiene pocas veces el conocimiento suficiente para efectuar este análisis de riesgo-beneficio de manera satisfactoria. Las autoridades competentes en este tema, el Ministerio de Salud y la Agencia del Medicamento, tienen una responsabilidad en la protección de la población contra las diferentes desviaciones de la automedicación. En numerosos países, la cantidad de medicamentos en venta libre disponibles para la automedicación es limitada a productos cuyo perfil de toxicidad es conocido y juzgado aceptablemente. Por lo tanto, las autoridades toman en cuenta la relación que existe entre el beneficio y el riesgo para determinar si el producto se puede vender libremente o necesita una prescripción médica.

Por consiguiente, la automedicación debería ser limitada a problemas de salud leves, periodos de tratamiento cortos y remedios que presentan riesgos bajos.

En todos los otros casos, se debe incitar a la población a recurrir a profesionales de la salud, entre éstos, médicos y farmacéuticos, ya que solamente ellos tienen la capacidad de establecer un diagnóstico fiable y elegir el medicamento apropiado sobre una base científica sólida.

 

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