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Cardiovascular

ATAQUE AL CORAZÓN: CONOCE LOS SÍNTOMAS UN MES ANTES

Aprender cuales son los síntomas de un futuro ataque al corazón, nos ayudará a poner remedio antes de que sea demasiado tarde.

Muchas personas están conscientes de los síntomas que indican que se acerca un ataque al corazón y son capaces de detectarlo antes de que suceda.

Pero no mucha gente conoce los síntomas escondidos que pueden ayudarnos a detectar que se acerca un ataque al corazón, con 1 mes de anticipación.

Un ataque al corazón sucede cuando hay mucha placa acumulada en las arterias. Esto conlleva a un menor suministro de sangre y finalmente al ataque…

Cuando ocurre el ataque cardíaco hay una muerte del tejido debido a la deficiencia en el flujo sanguíneo, lo que causa un dolor y presión muy fuertes.

Aquí están los síntomas que se pueden manifestar hasta con 1 mes de anticipación antes de que suceda un ataque al corazón. Deben ser tomados con seriedad.

Fatiga

Cuando las arterias están parcialmente obstruidas, el corazón comenzará a recibir menos sangre de lo que requiere. Esto resultará en una dificultad para el corazón para realizar sus funciones apropiadamente, lo que puede hacernos sentir cansados y somnolientos todo el tiempo.

Falta de Aliento

Es lógico, cuando cuando el corazón no recibe sangre suficiente, esto significa que los pulmones no recibirán la cantidad de oxígeno suficiente que requieren normalmente.

Ambos sistemas dependen el uno del otro. Si estás experimentando algunas dificultades para respirar, debes visitar al doctor, ya que podría ser uno de los síntomas de un ataque que se aproxima.

Debilidad

Si el cuerpo se pone débil inesperadamente, puede ser el resultado de las arterias apretadas, las cuales no están permitiendo una circulación normal por el cuerpo.

Los músculos no están recibiendo la cantidad requerida de sangre, lo que se traduce en falta de energía, incluso para actividades que no requieren mucho esfuerzo.

Mareos y Sudar Frío

Una circulación incorrecta o deficiente afectará también al cerebro, ya que la circulación de sangre hacia el cerebro será restringida. Esto es peligroso. Esto causará debilidad y sensación de frío. Este es un estado peligroso que se debe tomar seriamente.

Presión en el Pecho

Si hay alguna manifestación de de un ataque al corazón que está comenzando, hay una gran posibilidad de que se sienta una incomodidad en el pecho. Puede ser un dolo menor o presión acumulada. Este sentimiento aumentará continuamente hasta que suceda el ataque.

Síntomas de Gripe o Resfrío

Si se tiene síntomas repentinos de gripe, puede ser un síntoma que señala la posibilidad de un ataque. Muchas personas que enfrentaron un ataque al corazón afirman que tuvieron síntomas de un resfrío pocos días antes del ataque.

Como manejar esto:

Una de las mejores maneras de manejar esto es visitar al Doctor lo más pronto posible. De esta forma el podrá ayudar a tiempo a contrarrestar los síntomas que se hayan presentado.

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¿El café también puede activar la salud del corazón?

En pruebas de laboratorio, la cafeína bloqueó la respuesta inflamatoria, pero no probaron causalidad

healthfinder.gov

La cafeína de su taza matutina de café quizá haga más que simplemente despertarlo… también podría ayudar a reducir el tipo de inflamación que se vincula con los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores encontraron que un mecanismo inflamatorio se activaba en ciertos adultos mayores, aunque no en otros. Cuando estaba altamente activado, las personas con frecuencia tenían una presión arterial alta y arterias rígidas.

Pero en experimentos de laboratorio, hubo evidencias de que la cafeína bloqueaba ese proceso inflamatorio.

Pero nadie afirma que la taza matutina de café es una panacea contra el envejecimiento.

Aún así, los hallazgos podrían ayudar a explicar por qué estudios anteriores han vinculado una ingesta más alta de cafeína con una vida más larga, apuntó el investigador líder, David Furman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

El cuerpo humano “probablemente tenga cientos de vías” que contribuyen a la inflamación crónica y a varias enfermedades, según Furman.

“Identificamos una de ellas”, dijo.

Furman añadió que otras sustancias, aparte de la cafeína, podrían influir en el proceso inflamatorio. Apuntó al ejemplo bien conocido de los ácidos grasos omega 3 (unos nutrientes que se encuentran comúnmente en el pescado graso), que pueden aliviar la inflamación.

Una investigadora que no participó en el estudio también desaconsejó dar demasiada importancia al hallazgo sobre la cafeína.

Lo “realmente importante” es que el estudio apunta a algunos “objetivos” moleculares para nuevos tratamientos para combatir la inflamación crónica, aseguró Gabrielle Fredman.

Fredman es profesora asistente en el Colegio Médico de Albany, en Albany, Nueva York, y beneficiaria de la Federación Americana de Investigación sobre el Envejecimiento (American Federation for Aging Research).

Hace mucho que los investigadores creen que la inflamación de bajo grado duradera contribuye a la mayoría de enfermedades crónicas relacionadas con la edad, incluyendo la enfermedad cardiaca, la artritis, la demencia y muchos tipos de cáncer.

Fredman anotó que los medicamentos antiinflamatorios existentes tienen efectos secundarios, incluyendo la supresión del sistema inmunitario, que no son deseables en los adultos mayores.

Comentó que los científicos intentan desarrollar tratamientos que se dirijan a los culpables específicos del proceso de inflamación crónica.

No está claro si la cafeína podría ser uno de esos tratamientos.

“Hay algunas sugerencias en este estudio de que una cafeína moderada podría ser suficiente para reducir parte de esta inflamación”, dijo Fredman.

Pero enfatizó que es demasiado pronto como para decir lo que esto podría significar. “No realizaron un ensayo clínico que evaluara la cafeína”, apuntó Fredman. “Definitivamente hay que realizar más estudios”.

El estudio, que aparece en la edición en línea del 16 de enero de la revista Nature Medicine, incluyó a más de 100 adultos. Durante la década pasada, los participantes habían tomado encuestas y provisto muestras de sangre, y se habían revisado sus expedientes médicos.

El equipo de Furman comparó las muestras de sangre de los grupos de menor y mayor edad, para ver qué genes estaban más “activados” en los adultos mayores.

Detectaron dos “racimos” de genes en que todos los miembros parecían trabajar juntos. Ambos racimos tienen que ver con la producción de una potente proteína inflamatoria llamada IL-1-beta.

Resultó que los adultos mayores podían separarse en dos grupos: los que tenían una activación alta en uno o ambos racimos de genes, y los que tenían una activación baja.

De los doce adultos en el grupo “alto”, nueve tenían hipertensión, frente a solo una de 11 personas en el grupo “bajo”. Los del grupo alto también eran mucho más propensos a tener arterias rígidas.

Encima de eso, sus análisis de sangre mostraron diferencias. Los adultos mayores en el grupo alto tenían unos niveles más altos de IL-1-beta. También tenían unos niveles más altos de unas sustancias conocidas como metabolitos del ácido nucleico. Son los productos de la descomposición de las moléculas que funcionan como bloques de construcción de los genes.

Entonces, ¿qué tiene que ver la cafeína?

Los del grupo de activación baja bebían más bebidas con cafeína. Eso condujo a los investigadores a observar más de cerca en el laboratorio.

Primero, incubaron células del sistema inmunitario con metabolitos de ácido nucleico que eran prevalentes en el grupo “alto”. Encontraron que los metabolitos aumentaban la actividad en uno de los racimos de genes inflamatorios. Eso, a su vez, hacía que las células inmunitarias produjeran más IL-1-beta.

Cuando las inyectaron en ratones, las sustancias desencadenaron una inflamación generalizada e hipertensión.

Luego, los investigadores incubaron células inmunitarias tanto en metabolitos del ácido nucleico como en cafeína.

Encontraron que la cafeína parecía bloquear las sustancias que provocaban inflamación.

Según Fredman, los resultados apuntan a algunas sustancias que pueden ser “objetivos” para tratamientos antiinflamatorios.

Investigaciones anteriores han mostrado que la IL-1-beta tiende a estar elevada en las personas con enfermedad cardiovascular, señaló Fredman. Y un ensayo clínico está evaluando ahora los efectos de un inhibidor de la IL-1-beta en los pacientes con enfermedad cardiaca.

A un nivel más amplio, dijo Fredman, el nuevo estudio comienza a abordar una pregunta fundamental.

“Esto puede ayudarnos a comprender por qué algunas personas envejecen de forma más exitosa que otras”, planteó. “¿Por qué una persona sufre un accidente cerebrovascular a los 60, mientras que otra vive hasta los 100 y nunca tiene un accidente cerebrovascular?”.

No está claro por qué algunas personas tienen una activación “alta” de los racimos de genes inflamatorios y otras no.

Pero probablemente sea en parte genético, dijo Fredman. Y el estudio muestra evidencias de ello, añadió. Las personas en el grupo de activación baja eran ocho veces más propensas a tener al menos un pariente cercano que hubiera vivido hasta los 90 años de edad o más.

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Pasar muchas horas en la oficina podría aumentar su riesgo de enfermedad cardiaca, según un estudio

El peligro fue más alto para los que trabajaron 46 horas a la semana o más

healthfinder.gov

Trabajar muchas horas podría aumentar su riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca, según un estudio reciente.

Los investigadores analizaron los datos de más de 1,900 personas en un estudio a largo plazo sobre el trabajo. Hallaron que al 43 por ciento les habían diagnosticado un problema relacionado con las enfermedades cardiovasculares, como la angina de pecho, la enfermedad arterial coronaria, la insuficiencia cardiaca, un ataque cardiaco, hipertensión o un accidente cerebrovascular.

Entre los empleados a tiempo completo, el riesgo aumentó un 1 por ciento por cada hora adicional trabajada a la semana durante 10 años o más.

A partir de las 46 horas, cada hora adicional trabajada aumentó el riesgo de enfermedad cardiaca incluso más. En comparación con los que trabajaron un promedio de 45 horas a la semana durante 10 años o más, el riesgo de enfermedad cardiaca fue un 16 por ciento más alto entre los que trabajaron 55 horas a la semana y un 35 por ciento más alto entre los que trabajaron 60 horas a la semana.

El hallazgo no aplicó a los trabajadores a tiempo parcial, según el estudio publicado en la edición de marzo de la revista Journal of Occupational and Environmental Medicine.

Los investigadores tampoco demostraron una relación de causalidad entre trabajar muchas horas y un aumento del riesgo de enfermedad cardiaca.

“Este estudio ofrece evidencias específicas sobre el hecho de trabajar muchas horas y un aumento [en] el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, lo que proporciona un fundamento para los esfuerzos de prevención de enfermedades cardiovasculares focalizados en los horarios de los trabajadores, lo que podría reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares de millones de trabajadores estadounidenses”, afirmó en un comunicado de prensa de la revista la autora del estudio, Sadie Conway, del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston.

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La depresión podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas y de ACV de las personas mayores

Los médicos deberían vigilar si las personas de edad avanzada tienen un estado de ánimo bajo, según los investigadores

healthfinder.gov

La depresión aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas y de accidente cerebrovascular (ACV) en las personas mayores, indica un estudio reciente.

Los investigadores observaron a más de 7,300 personas en Francia sin antecedentes de enfermedades cardiacas, ACV o demencia al inicio del periodo de estudio. Se examinó a los participantes de nuevo dos, cuatro y siete años más tarde.

Al principio, aproximadamente el 30 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres tenían unos niveles altos de síntomas depresivos. En cada visita de seguimiento, aproximadamente el 40 por ciento de los que presentaban unos niveles altos de síntomas depresivos se habían recuperado, mientras que el mismo porcentaje tenían unos nuevos síntomas de depresión, comentaron los autores del estudio.

En todas las evaluaciones realizadas durante el estudio, menos del 10 por ciento de los participantes estaban tomando antidepresivos, según el informe publicado en línea recientemente en la revista Journal of the American Geriatrics Society.

Los participantes del estudio que presentaban unos niveles altos de síntomas depresivos en alguna de las visitas tenían un riesgo más alto de sufrir enfermedades cardiacas o ACV a lo largo de 10 años. Pero el riesgo aumentó con la duración de la depresión: del 15 por ciento si los síntomas depresivos eran evidentes solamente en una visita al 75 por ciento si eran aparentes en las 4 visitas, hallaron los investigadores.

Los hallazgos sugieren que la depresión podría ser un factor de riesgo para las enfermedades cardiacas o el ACV. Sin embargo, como este estudio fue observacional, los hallazgos no pueden demostrar que haya una relación causal.

Pero, basándose en los hallazgos, el autor del estudio, el Dr. Renaud Pequignot, del INSERM en París, y sus colaboradores sugirieron en un comunicado de prensa que los médicos deberían vigilar de cerca a las personas de a partir de 65 años en busca de síntomas de depresión.

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¿El optimismo protege el corazón?

Una reciente investigación demuestra que los cenizos tienen peor salud cardiovascular.

muyinteresante.es

Un nuevo estudio ha venido a confirmar lo que circula entre la gente como un lugar común: ver el lado bueno de las cosas es positivo para el organismo. Investigadores de la Universidad de Illinois, en EE. UU., han analizado el vínculo entre optimismo y salud cardiaca en más de 5.100 adultos de entre 45 y 84 años, y han concluido que “los individuos que muestran los mayores niveles de optimismo tienen dos veces más posibilidades de encontrarse en un estado cardiovascular ideal que aquellos más pesimistas”.

Además, esta asociación se mantuvo cuando los expertos aplicaron los factores correctores atribuibles a las diferencias de edad y estatus socioeconómico. Los autores del trabajo se valieron de siete patrones para medir la salud cardiovascular de los sujetos: presión sanguínea, índice de masa corporal, niveles de colesterol y glucosa, dieta, actividad física y consumo de tabaco.

Después cruzaron estos datos con los niveles de salud mental, optimismo y bienestar físico que decían tener estos individuos. Los resultados no dejaron lugar a la duda: los más positivos y animosos eran los que poseían los corazones más fuertes, y también mostraban mejores niveles de colesterol.

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Ser testigo de o experimentar eventos traumáticos podría empeorar la enfermedad cardiaca

Un estudio halló que mientas más estaban expuestos los pacientes cardiacos al trauma, mayores eran sus niveles de inflamación

Los niveles altos de exposición de por vida a estrés traumático, incluso cuando no resulte en trastorno por estrés postraumático (TEPT), aumentan los niveles de inflamación en los pacientes de enfermedad cardiaca, sugiere un estudio reciente.

Los hallazgos son importantes porque se sabe que a los pacientes de enfermedad cardiaca con niveles más altos de inflamación tiende a irles peor, según investigadores de la Universidad de California en San Francisco y del Centro Médico de Asuntos de Veteranos (VA) de San Francisco.

Observaron las exposiciones a 18 tipos de eventos traumáticos experimentados por casi mil pacientes entre los 45 y los 90 años de edad con enfermedad cardiovascular. Todos los eventos traumáticos conllevaron experimentar o ser testigo de una amenaza directa a la vida o al bienestar físico.

Mientras más estrés traumático experimentaban durante toda la vida, más probable era que tuvieran niveles elevados de marcadores inflamatorios en el torrente sanguíneo. Cuando los pacientes supervivientes fueron evaluados cinco años más tarde, los que reportaron los niveles más altos de estrés traumático al inicio del estudio seguían teniendo los niveles más altos de inflamación.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista Brain, Behavior and Immunity.

“Aunque perdimos a algunos de los participantes del estudio porque murieron, todavía observamos la misma relación en los que quedaron”, señaló en un comunicado de prensa de la universidad la autora líder Aoife O’Donovan, asociada en psiquiatría de la UCSF y del Centro Médico de la VA. “Esto sugiere que no fueron solo las personas que estaban más enfermas al inicio las que fomentaron este efecto”.

Los investigadores también hallaron que la asociación entre los niveles altos de estrés traumático de por vida y los niveles elevados de inflamación permanecieron incluso tras ajustar por trastornos de salud mental como el TEPT, la ansiedad y la depresión.

“No toda persona expuesta al trauma desarrolla TEPT”, apuntó en el comunicado de prensa la investigadora principal, la Dra. Beth Cohen, médica de la VA y profesora asistente de medicina de la UCSF.

“Este estudio enfatiza que el estrés traumático puede tener un impacto negativo a largo plazo sobre la salud incluso aunque no se llegue a desarrollar TEPT. También nos dice, como profesionales clínicos, que debemos pensar no solo en qué categoría diagnóstica cae alguien, sino cuál ha sido su exposición al trauma de por vida”, explicó.

Aunque el estudio halló una asociación entre el trauma y unos marcadores inflamatorios más elevados, no probó que el trauma empeore directamente la inflamación o la enfermedad cardiaca.

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Expertos apuntan a las señales de una peligrosa arritmia cardiaca

La sensación de ‘saltos’ o ‘tamborileo’ en el pecho puede ser fibrilación auricular

Las personas que experimentan algo que parece tambores en el pecho, falta de aire, dolor de pecho y mareo podrían sufrir de la común pero potencialmente peligrosa arritmia cardiaca conocida como fibrilación auricular.

La fibrilación auricular es un latido cardiaco demasiado rápido y anómalo que se hace más común a medida que la edad avanza. La afección puede provocar que la sangre se acumule en las cámaras superiores del corazón (las aurículas) y aumenta el riesgo de que el corazón “expulse” un coágulo, llevando potencialmente a un ACV.

Según la Sociedad del Ritmo Cardiaco (Heart Rhythm Society, HRS), más de dos millones de estadounidenses ya viven con la afección, que quintuplica el riesgo de ACV. Y a medida que la población envejece, los investigadores proyectan que ese número aumentará en los próximos 40 años.

La fibrilación auricular (FA) también puede afectar adversamente la calidad de vida de las personas, resultando en fatiga crónica y dolor debilitante.

“La FA es la arritmia cardiaca más común, y desafortunadamente muchas personas saben muy poco acerca de la FA y lo grave que puede ser para la salud a largo plazo”, aseguró en un comunicado de prensa de la HRS el Dr. Bruce Wilkoff, presidente del grupo. “La Sociedad del Ritmo Cardiaco ha desarrollado algunas herramientas para ayudar y animar a los estadounidenses a conocer más sobre la FA al hacerse conscientes de las señales de advertencia, los riesgos y las opciones de tratamiento que pueden potencialmente salvar vidas”.

Las señales de advertencia de la fibrilación auricular incluyen:

  • Sensaciones de latidos fuertes en el pecho, como truenos, tambores o saltos.
  • Palpitaciones frecuentes (la sensación de que el corazón se ha saltado un latido).
  • Falta de aire tras un esfuerzo físico.
  • Una menor capacidad de ejercicio.
  • Dolor en el pecho.
  • Desmayos o mareo.

Los tratamientos para la afección pueden ayudar a controlar esos síntomas y restaurar un ritmo cardiaco normal, evitando coágulos sanguíneos y ACV, según la HRS.

Algunas personas podrían ser más vulnerables a la fibrilación auricular que otras. Según la HRS, los factores de riesgo más comunes son:

  • Tener más de 60 años
  • Tener diabetes
  • Tener otros problemas cardiacos, como hipertensión, enfermedad cardiaca coronaria e insuficiencia cardiaca congestiva
  • Sufrir de enfermedad de la tiroides o enfermedad pulmonar crónica
  • Tener apnea del sueño
  • Beber demasiado alcohol o tomar estimulantes
  • Padecer de una enfermedad o infección graves

 

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¿Podría mucho chocolate reducir el riesgo cardiaco?

Un estudio parece sugerirlo, pero no está claro cuánto chocolate, ni de qué tipo

Las personas que comen chocolate con regularidad quizás no solo estén satisfaciendo su gusto por lo dulce, sino que también podrían reducir su riesgo de enfermedad cardiaca, sugiere un estudio reciente.

El chocolate se ha relacionado antes con la reducción del riesgo de enfermedad cardiaca, pero en este análisis de estudios recientes con más de 100,000 participantes, los investigadores hallaron que los que comían la mayor cantidad de chocolate de forma regular reducían su riesgo cardiaco relativo en un tercio.

“Hallamos una relación potencial entre el consumo de chocolate y la prevención de la enfermedad cardiaca”, aseguró el investigador líder, el Dr. Oscar H. Franco, del departamento de salud pública y atención primaria de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.

“Ahora estamos en las etapas tempranas de la investigación”, añadió. No ha habido ensayos clínicos para ver si esta asociación es real, anotó Franco.

El chocolate podría ser beneficioso, pero la gente no debería consumirlo con la esperanza de que reduzca su riesgo de enfermedad cardiaca, advirtió Franco. Y si lo comen, “deben consumirlo con moderación debido al contenido de grasa y azúcar”.

“Si ya come chocolate, hágalo con moderación. Si no come chocolate, nuestro consejo es no comenzar a hacerlo”, enfatizó Franco.

El informe aparece en la edición en línea del 29 de agosto de la revista BMJ, para coincidir con la presentación de los hallazgos en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, en París. El estudio no recibió fondos de fabricantes de chocolate.

Para el estudio, el equipo de Franco realizó un metaanálisis, que es un tipo de estudio en que los investigadores buscan en la literatura médica para hallar tendencias en estudios relevantes publicados.

En este caso, los investigadores identificaron siete estudios que incluyeron a 114,009 personas en combinación.

Cuando el grupo de Franco reunió los datos de estos estudios, halló que las personas que comían la mayor cantidad de chocolate podrían reducir su riesgo de enfermedad cardiaca en hasta 37 por ciento, su riesgo de diabetes en 31 por ciento y su riesgo de accidente cerebrovascular en 29 por ciento, en comparación con aquellas que comían la menor cantidad de chocolate. Sin embargo, el chocolate no tuvo ningún efecto sobre el riesgo de insuficiencia cardiaca.

Franco apuntó que no está claro qué cantidad de chocolate confiere los beneficios de salud. No había forma de saber cuánto chocolate comían los que consumían la mayor cantidad, explicó. Sin embargo, comer chocolate con regularidad pareció ser importante, dijo.

Estos estudios comparaban a personas que consumían chocolate más de una vez a la semana con personas que lo comían con menos frecuencia, apuntó Franco.

“Aún tenemos que aclarar la cantidad que permite que el chocolate prevenga la enfermedad cardiaca”, comentó. “Dada la cantidad de azúcar y calorías del chocolate, no creemos que sea mucho”.

Además, dado que el chocolate de estos estudios pudo haber sido chocolate negro, con leche o incluso blanco, saber qué tipo es el más beneficioso es una duda, aunque Franco sospecha que el chocolate negro resultará el tipo favorito. “Es algo que debemos confirmar”, dijo.

El estudio incluyó el consumo de barras, bebidas, galletas y postres de chocolate.

El Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles comentó que “a pesar de la reputación de indulgencia del chocolate, hay una creciente evidencia de que los productos de cacao que contienen niveles altos de flavonoides podrían tener una variedad de acciones que son potencialmente beneficiosas para la salud cardiovascular y metabólica”.

Varios estudios recientes han sugerido que los flavonoides que se encuentran en los productos de cacao tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y anticoagulantes, y que también podrían relajar los vasos sanguíneos, dijo Fonarow. Añadió que también podrían mejorar la sensibilidad a la insulina, reduciendo así el riesgo de diabetes.

Sin embargo, los estudios revisados en este informe eran observacionales, o sea que observaron datos sobre lo que la gente comía. Fonarow señaló que se necesitan ensayos clínicos en que se compare el chocolate con un placebo para ver si los efectos del chocolate son reales.

“Un consumo moderado de chocolate negro podría ser una consideración razonable como parte de una dieta saludable para el corazón”, aseguró. “Sin embargo, dada la compleja interacción entre nutrición y salud, se necesitan más estudios”.

Samantha Heller, experta en nutrición y dietista, nutricionista fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro para la Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, añadió que “el grano de cacao contiene compuestos vegetales saludables como los flavonoles, llamados polifenoles, que funcionan como potentes agentes antioxidantes y antiinflamatorios. [Podrían] ayudar a mantener las arterias sanas así como reducir la presión arterial y el colesterol.

“Pero, y este es un ‘pero’ importante, las personas no deben usar este estudio como excusa para hartarse de barras de dulce, helado y galletas de chocolate. Aumentarían de peso e incrementarían el riesgo de enfermedad cardiovascular”, advirtió Heller.

Las frutas, las verduras y las legumbres también contienen altas cantidades de polifenoles, además de fibra, vitaminas y minerales, apuntó Heller. “Disfrute de un poco de chocolate negro de vez en cuanto y vigile el tamaño de la porción, pero obtenga la mayoría de polifenoles de las frutas y las verduras”.

 

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La satisfacción vital parece ser buena para el corazón

Un estudio sugiere que la felicidad en cuatro áreas claves (el trabajo, la familia, el sexo y uno mismo) podría proteger la salud coronaria

Estar satisfecho con la vida puede ser bueno para el corazón.

Ese es el hallazgo de un nuevo estudio que incluyó a casi 8,000 funcionarios británicos con una edad promedio de 49 años, a quienes se preguntó sobre su satisfacción en siete áreas de la vida: las relaciones románticas, las actividades de ocio, el trabajo, la familia, el sexo, el estándar de vida y uno mismo.

Durante un periodo de seguimiento de unos seis años, unos mayores niveles de satisfacción vital general se asociaron con una reducción estadísticamente significativa de trece por ciento en el riesgo de enfermedad de la arteria coronaria. La satisfacción en cuatro áreas principales, el trabajo, la familia, el sexo y uno mismo, también se asoció con una reducción del trece por ciento en el riesgo de enfermedad cardiaca.

Sin embargo, la reducción en el riesgo no se asoció con las relaciones amorosas, las actividades de ocio ni el estándar de vida, hallaron los investigadores.

“En conjunto, esta investigación indica que estar satisfecho con dominios vitales específicos, sobre todo con el trabajo, la familia, la vida sexual y uno mismo, es un bien de salud positivo asociado con una reducción en la incidencia de enfermedad cardiaca coronaria independientemente de los factores tradicionales de riesgo”, escribieron los investigadores en un comunicado de prensa de la Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology).

El estudio aparece en la edición en línea del 4 de julio de la revista European Heart Journal.

Los hallazgos sugieren que las personas en alto riesgo de enfermedad cardiaca podrían beneficiarse de programas para aumentar un estado mental positivo, señaló en el comunicado de prensa la autora del estudio, la Dra. Julia Boehm, de la Facultad de salud pública de la Harvard.

 

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Enfermedades cardiacas pueden tomar desprevenidas a las mujeres

El ataque cardiaco y otras enfermedades pueden tomar desprevenidas a las mujeres en formas que las pruebas estándar del corazón detectan.

Forma parte de una extraña brecha de género: las mujeres tienden a tener síntomas diferentes de ataque cardiaco que los hombres, y son más propensas a morir en los 12 meses posteriores a su primer ataque al corazón.

De hecho, más del 40% de las mujeres estadounidenses no se ha dado cuenta todavía de que las enfermedades cardíacas son la primera causa de muerte de su género. Una de cada 30 muertes de mujeres en 2007 fue por cáncer de mama, en comparación con una de cada tres por enfermedades cardiovasculares, según la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés).

Según un nuevo informe ha habido muy pocos avances en la lucha contra las diferencias de género en las enfermedades cardiacas. En él se esbozan las preguntas más frecuentes que los científicos deben responder para encontrar las mejores maneras de atender el corazón femenino y, en primer lugar, prevenir problemas.

“El corazón de una mujer es la amenaza más grande para su salud, y todos los que se hagan cargo de una mujer tienen que darse cuenta de eso”, dijo la cardióloga Nanette Wenger, de la Universidad de Emory, quien es coautora del informe.

No hay que confundirse: las enfermedades cardiacas también son la principal causa de muerte entre los hombres. Son más frecuentes en los hombres y tienden a afectarlos más de una década antes que a las mujeres.

Sin embargo, aunque las muertes por esta razón han disminuido en general en los últimos años en Estados Unidos, esa mejora ha sido más lenta para las mujeres, que enfrentan algunos problemas específicos, según el informe de la organización sin fines de lucro Society for Women’s Health Research (Sociedad para la Investigación sobre la Salud de las Mujeres) y WomenHeart: The National Coalition for Women with Heart Disease (Corazón de las Mujeres: Coalición Nacional para Mujeres con Enfermedades Cardiacas).

No hacer ejercicio y comer mucha comida chatarra es malo para el corazón, sea una mujer o un hombre.

El colesterol elevado obstruye las arterias y la hipertensión puede causar un accidente vascular en el cerebro.

Pero hay un problema. Incluso si una prueba a las principales arterias del corazón no encuentra bloqueo alguno, las mujeres en situación de riesgo todavía pueden tener un problema grave: algo llamado enfermedad microvascular coronaria, que es menos común en los hombres.

Wenger explica que en esa enfermedad se dañan los pequeños vasos sanguíneos que irrigan el corazón, de manera que se cierran involuntariamente; sufren un espasmo.

El informe indica que parte de la falta de comprensión acerca de estas diferencias de género se debe a que los estudios relacionados con el corazón todavía no hacen suficiente hincapié en las mujeres, especialmente las pertenecientes a minorías.

Sólo una tercera parte de los estudios de tratamiento cardiovascular incluyen información sobre cómo responde cada sexo, a pesar de que las políticas federales estadounidenses dicen que deberían precisarlo. El informe exhortó a los científicos a que hagan comparaciones directas de qué tratamientos funcionan mejor en las mujeres y que se mejoren las pruebas de diagnóstico.

Otra cuestión: incluso las mujeres jóvenes tienen a veces ataques al corazón y hay indicios preocupantes de que los riesgos aumentan.

Ha habido un pequeño incremento en las muertes entre mujeres menores de 45 años. Además, la presión arterial alta, diabetes o complicaciones relacionadas con el embarazo una preocupación creciente a medida que más mujeres se embarazan mientras tienen sobrepeso no son sólo problemas temporales, sino que aumentan el riesgo de que esas madres sufran enfermedades del corazón cuando tienen entre 40 y 65 años de edad.

El informe dice que muy pocos médicos son conscientes de que deben tener en cuenta esas diferencias de género.

La periodista Lauran Neergaard cubre la información médica y de salud para The Associated Press en Washington DC.

 

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