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Sueño

“La apnea del sueño unida a la hipertensión es un auténtico peligro”

El doctor Manuel Tumbeiro, responsable de la Unidad del Sueño del CHUO, explica que más de 2.600 ourensanos tienen actualmente tratamiento para la apnea

laregion.es

De ellos, 745 fueron diagnosticados el pasado año. Tumbeiro advierte que el riesgo que genera si no se trata es incluso mayor que el provocado por la tensión alta: “Las dos juntas son un peligro y si le sumamos obesidad y vida sedentaria ya tenemos un serio problema”. Este trastorno respiratorio se asocia además con el ictus o el infarto de miocardio.

¿Qué es la apnea del sueño y a quién afecta?

Es una patología respiratoria que se caracteriza por ronquidos, repetidas paradas de la respiración y somnolencia de día. Afecta a personas de cualquier edad y sexo, siendo más común en hombres de mediana edad con exceso de peso.

¿Cuales son los síntomas más frecuentes?

A veces lo detecta la pareja y alerta del problema. Otras veces porque tienen sueño de día o ya se levantan cansados. Hay profesionales del transporte que sufren apnea. Eso es muy peligroso. Desde que están en tratamiento su calidad de vida aumenta, eliminando un importante riesgo de accidentes por somnolencia.

¿Qué se debe hacer cuando se detecta?

Ir al médico de atención primaria. Si valora que se puede tratar de apnea, hace una interconsulta para que lo evaluemos. En todo caso se trata de un problema infradiagnosticado, porque existe la tendencia de vincular somnolencia y el cansancio por el día a otras cuestiones como malos hábitos de sueño o insomnio.

¿Qué pruebas se hacen en la Unidad del Sueño?

Se hace la poligrafía en el domicilio o la polisomnografía en el hospital mientras duerme el paciente. En el registro vemos si hacen apneas y la repercusión que tienen en la calidad del sueño y en la oxigenación de la sangre.

¿Cual es el remedio para resolver esta patología?

Dormir con la CPAP. Es un dispositivo que genera una presión de aire que, mediante una tubuladura, se conecta a una mascarilla nasal. Esta presión se transmite a la vía aérea alta, consiguiendo que no se cierre al dormir. Así desaparecen el ronquido y la apnea. Los beneficios, si se tolera, son inmediatos. Eso sí, la CPAP solamente alivia la apnea, lo que la curaría sería el bajar kilos de peso.

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Descubren por qué dormir poco nos hace comer más y peor

La falta de sueño nos pasa factura. ¿Qué es lo que provoca este aumento de apetito y el deseo de comer dulces?

muyinteresante.es.-Sarah Romero

Tras pasar una mala noche en la que hemos dormido poco y mal, es posible que nos sintamos más atraídos por alimentos pocos saludables. Según un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Chicago (EE.UU.) esto sucede porque la falta de sueño aumenta el apetito de una forma similar a como lo hace la marihuana, ya que eleva los niveles en sangre de una señal química que incrementa la sensación del placer que nos provoca comer, potenciando además nuestro deseo por alimentos ricos en azúcar, grasas o sal (dulces, patatas fritas…)

“La restricción del sueño parece aumentar el sistema endocannabinoide, el mismo sistema dirigido por el ingrediente activo de la marihuana, para aumentar el deseo de la ingesta de alimentos”, explica Erin Hanlon, líder del estudio.

Para arrojar luz sobre esta teoría, los expertos contaron con la participación de 34 voluntarios jóvenes sanos, no obesos (14 hombres y 20 mujeres) con edades comprendidas alrededor de los 20 años y a los que monitorizaron durante dos períodos de 4 días. En la primera fase de sueño en el Centro de Investigación Clínica de la Universidad, los participantes podían pasar hasta 8,5 horas en la cama y durmieron una media de 7,5 horas cada noche. En la segunda fase del estudio, durante 4 días solo pudieron pasar 4,5 horas en la cama, y durmieron una media de 4,2 horas por noche.

En ambas estancias, todos ellos tomaron las mismas comidas tres veces al día, midiéndoles los niveles en sangre de grelina, una hormona que dispara el apetito, y de leptina, que se encarga de la sensación de saciedad. También midieron los niveles de endocannabinoides, un tipo de molécula que sintetiza el cerebro de manera natural y que “enciende” el sistema de recompensas del cerebro.

Los investigadores identificaron un patrón normal en los niveles endocannabinoides en las noches en las que los participantes pudieron dormir casi 8 horas. Sin embargo, los días de sueño reducido se produjo un aumento del 33% en estos niveles. Además, los participantes informaron de un aumento del hambre, sobre todo después de haber consumido la segunda ración del día, esto es, el mismo momento en el que los niveles de endocannabinoides alcanzaron su punto máximo.

Así, según los expertos, la falta de sueño aumenta el apetito por la orientación del sistema endocannabinoide que “podría ser un mecanismo por el cual la restricción del sueño recurrente acaba en una excesiva ingesta de alimentos, sobre todo en forma de aperitivos, a pesar de aumentos mínimos en la necesidad de energía”, expone Hanlon.

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¿Padece usted apnea del sueño?

listindiario.com

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno potencialmente fatal que involucra episodios de obstrucción parcial o completa de las vías respiratorias durante el sueño.

¿Cómo saber si debe consultar a un médico? Según el Proyecto para un Sueño Saludable, estas son cinco señales:

Ronquidos. Si bien no todo el mundo que ronca sufre este trastorno del sueño, el ronquido es una señal de advertencia.

Asfixia o jadeo. Los ronquidos están acompañados por ahogos, falta de aire o pausas silenciosas en la respiración durante el sueño.

Fatiga o somnolencia diurna. La apnea del sueño puede hacer que usted se despierte a la mañana sintiéndose cansado.

Obesidad. Un adulto con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más se considera obeso, y el riesgo de apnea del sueño aumenta.

Presión arterial alta.

Entre 30 y 40 por ciento de los adultos con presión alta tienen apnea del sueño, y recibir tratamiento para la apnea es un medio de disminuir la presión arterial.

 

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5 remedios naturales contra el insomnio

Aunque es común de vez en cuando no poder descansar en la noche, el insomnio es la falta de sueño de manera regular. Antes de comenzar a tomar algún remedio natural, podrías consultar a tu doctor.

El insomnio crónico puede ser un síntoma de otra condición como la depresión, enfermedades del corazón, apnea del sueño, enfermedades de los pulmones, o diabetes, así que es importante ver a un doctor si tienes problemas para dormir. A continuación, veremos 5 remedios naturales para tratar el insomnio:

1 – Valeriana. Esta es una hierba que ha sido utilizada por mucho tiempo como un remedio para el insomnio. Actualmente es un remedio aceptado para tratar al insomnio en Alemania, Francia, Suiza, Bélgica e Italia. Exactamente cómo funciona en nuestro organismo es aún desconocido, aunque algunos estudios sugieren que, como las píldoras para dormir convencionales, la valeriana podría afectar los niveles de un neurotransmisor calmante.

A diferencia de muchas otras medicaciones para el sueño, la valeriana no es adictiva ni causa aturdimiento en la mañana. Pero no funciona para todo el mundo, y aunque algunos estudios en laboratorios han sido positivos, los ensayos clínicos han sido inconcluyentes. Usualmente, la valeriana se toma una hora antes de irse a dormir. Toma entre dos y tres semanas para funcionar, y no debería ser consumida por más de tres meses seguidos. Los efectos secundarios de la valeriana podrían incluir: indigestión, dolores de cabeza, palpitaciones y mareos. Aunque se consigue en forma de té de valeriana, y de extractos líquidos, a la mayoría de las personas no les gusta el olor y la toman en forma de cápsula.

2 – Melatonina. Este es un remedio popular que ayuda a las personas a conciliar el sueño cuando el ciclo de dormirse y despertarse ha sido interrumpido, como un cambio de turno en trabajadores o personas con jet lag. La melatonina es una hormona que se encuentra naturalmente en el cuerpo. La glándula pineal, que se encuentra en el cerebro, hace la serotonina, que luego se convierte en melatonina en la noche, cuando la exposición a la luz es más baja. La melatonina generalmente se toma 30 minutos antes de la hora de dormirse deseada. Algunos expertos alertan que la melatonina no debe ser utilizada por personas con depresión, esquizofrenia, enfermedades autoinmunes, y otras enfermedades graves. Las mujeres embarazadas y en lactancia no deberían utilizar la melatonina. Un estudio de la Universidad de Alberta examinó 17 investigaciones con 651 personas y no encontraron efectos secundarios cuando se utilizaba por tres meses o menos períodos de tiempo.

3 – Kava. La kava es una hierba para tratar la ansiedad que puede ser útil para el insomnio relacionado con la ansiedad. De cualquier manera, la FDA (La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos) ha emitido un estudio de consumidores sobre el potencial riesgo de enfermedades al hígado que pueden resultar de los suplementos dietarios que contengan kava.

4 – Técnicas de relajación. Son una de las maneras más efectivas para incrementar el tiempo de sueño, conciliar el sueño más rápidamente, y de sentirse más descansado en la mañana. Requieren un mínimo de 20 minutos antes de irse a la cama. Hay varias técnicas diferentes: una de ellas la visualización, que incluye imaginarse una escena relajante. Puedes intentarlo en la cama antes de dormirte. Si te imaginas a ti mismo en una isla tropical, piensa en la manera en que se siente la brisa tibia en tu piel. Imagina el perfume de las flores, observa el agua y escucha las olas. Incluye todos tus sentidos. Mientras más vívida sea la visualización y la mayor cantidad de sentidos que involucres, será más efectivo. En VivirSalud también hemos comentado otras ténicas.

5 – Dieta. Por un lado, deberías cortar el consumo de cafeína, ya que puede tener un efecto muy negativo en el sueño, causando insomnio e inquietud. Por otro, también cuida el consumo de dulces, que pueden interrumpir una buena noche de sueño. También deberías buscar alimentos que te ayuden a conciliar el sueño, como consumir alimentos con triptófano, que es un aminoácido que es el precursor de la serotonina, la cual luego se convierte en melatonina. Snacks con carbohidratos, como galletas integrales, pueden ayudar a mejorar el sueño.

 

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Los alimentos que no se deben comer en la noche

Masas, helados, legumbres, ensaladas de apio, repollo y frituras son los que encabezan la lista. La razón, es que producen incomodidad y recargan el sistema.

Por Francisca Vargas V.

Dormir con el estómago más que satisfecho no es una buena experiencia. El descanso se hace casi imposible. El cuerpo se tensa, está pesado y al estar horizontal, aparece una no muy agradable sensación de que algo cayó mal.

¿La causa? Comer en exceso y alimentos que no son para nada recomendables.

Es que la comida en la noche debe ser precisa y en el horario correcto.

“Se sugiere evitar cenar e inmediatamente irse a la cama. Ojalá la cena sea dos horas antes de ir a reposar y las porciones, moderadas”, recomienda Rebeca Flores Galleguillos, nutricionista de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (rebecafloresg@gmail.com)

Pero, señala que para tener un buen dormir se deben evitar una serie de alimentos, entre los que menciona están los que contienen mucha fibra, porque aceleran la digestión y pueden producir incomodidad durante la noche.

“Al igual que los alimentos muy condimentados o flatulentos como legumbres, (el repollo, rábanos,) los helados por su aporte en lactosa que también produce meteorismo es decir, gases”, afirma.

Advierte que si bien el apio estimula su eliminación, se convierte en un vegetal inadecuado para consumirlo en la noche ya que es un diurético natural, que puede causar idas y venidas al baño, interrumpiendo el sueño con bastante frecuencia.

Continúan la lista negra, el café, alcohol, las frituras y excesos de sal. Esto porque mantienen demasiado ocupado al sistema digestivo hasta altas horas de la noche.

Mientras que las pastas quedarán casi condicionales en el menú nocturno. Se aconseja revisar el tamaño de la porción y la salsa que las acompañan.

“Hay que preferir los fideos largos a los cortos. Los cocinados al dente, en lugar de los recocidos y los con salsas livianas, en vez de las con mucho quesos cremas y aliños”, señala.

La once ¿fundamental?

La nutricionista recuerda que el organismo funciona y requiere las 24 horas de nutrientes, por eso es necesario cenar al igual que desayunar, almorzar o comer alguna colación. “Ideal comer cada tres o cuatro horas partiendo desde el desayuno y así hasta llegar a la hora de la cena. En cambio, muchas personas viven apuradas y no siempre se dan el tiempo para alimentarse en forma fraccionada”, comenta.

Y como consecuencia, deduce, en la noche se llega a casa a comer lo que se encuentra, “desatando sus deseos de deleite alimentario hasta quedar literalmente satisfecho”. Por tanto, Rebeca Flores asegura que los hábitos desordenados no favorecen la salud, ya sea comiendo en exceso o en déficit a cualquier hora.

¿Y qué pasa con la hora del té, la típica once chilena?

“Puede que en la once te excedas en la cantidad de comida, lo que a corto plazo se traducirá en grasas guardadas que no fueron usadas en su momento y si no realizas una actividad física programada, claramente tendrás sobrepeso”. Ahora si se tiene el hábito de tomar once, aconseja que debe ser equilibrada, temprano y luego de 3 a 4 horas, cenar eligiendo con pinzas lo que se come.

¿Cúales son los alimentos más apropiados?

El plato debe ser ligero y equilibrado, pero “con una buena cantidad de hidratos de carbono para que se produzca más serotonina, lo cual tiene un efecto calmante de cara al sueño y éstas a su vez, deben ir acompañadas de muy pocas proteínas”, afirma.

En ese contexto, los platos que califican para cenar son: budines, flanes o cremas de verduras; sopas, guisos, estofados, carbonadas, charquicán, zapallitos rellenos; cazuelas de ave; pescados al horno o a la plancha con arroz, papas cocidas y/o verduras salteadas. Frutas frescas o en compota, jaleas, jugos de frutas naturales.

 

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Ayude a su hijo a dormir bien de noche

Comience al organizar una buena rutina para la hora de irse a la cama, aconseja un pediatra

healthfinder.gov

Los niños en edad escolar necesitan dormir de forma adecuada para tener el máximo rendimiento.

“Los niños y los adolescentes necesitan dormir un tiempo significativamente mayor que los adultos para respaldar su rápido desarrollo mental y físico”, comentó el Dr. Clay Stallworth, pediatra del Sistema de Salud de la Universidad de Georgia Regents, en Augusta.

“El cuerpo y el cerebro de un niño están ocupados durante el sueño preparándose para otro día de tareas y crecimiento, de forma que es esencial que los niños duerman lo adecuado”, dijo en un comunicado de prensa de la universidad.

Los niños en edad escolar deben dormir de 10 a 11 horas, según la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics).

Una forma de ayudar a los niños a dormir lo suficiente es fijar un horario regular para irse a la cama, y cumplirlo, incluso los fines de semana. También es importante crear una rutina de 15 a 30 minutos de duración para la hora de irse a la cama, con el fin de ayudar a los niños a prepararse para dormir. Esto puede incluir un baño, ponerse la ropa para la cama, cepillarse los dientes, leer un cuento y dar las buenas noches, planteó Stallworth.

No deje que los niños consuman chocolate, alimentos azucarados ni bebidas con cafeína a una hora avanzada del día, recomendó. También es importante dejar de ver la tele, de jugar videojuegos y los juegos vigorosos 30 o más minutos antes de la hora de acostarse, de forma que los niños no tengan demasiados estímulos cuando llegue el momento de dormir, añadió.

Mantenga la habitación del niño oscura, tranquila y con una temperatura cómoda. Anime al niño a dormirse de forma independiente. Lo mejor es entrenar a los niños en la infancia, aconsejó Stallworth.

“Con una rutina sólida y algo de disciplina, puede ayudar a sus hijos a tener unos dulces sueños”, afirmó. “Y es probable que si sus hijos duermen bien de noche, usted también lo haga, y eso hace que toda la familia esté más sana”.

 

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Cuánto duermes depende de cuánto trabajas

Cuantas más horas trabaja una persona, menos tiempo dedica al descanso, según revelaba un estudio de la Universidad de Pensilvania publicado en la revista Sleep. De acuerdo con los resultados, las personas que duermen 4 horas menos que la media trabajan 93 minutos más los días laborables y alrededor de 2 horas más los fines de semana. Teniendo en cuenta que el descanso determina la morbilidad (el número de personas enfermas) y la mortalidad, el exceso de trabajo es un factor de riesgo importante para la salud.

Por otro lado, el estudio, dirigido por Mathias Basner, revelaba que el tiempo que dedicamos a desplazarnos de un sitio a otro (tanto de casa al trabajo como al centro comercial, al colegio, a eventos sociales, etc.) es el segundo factor que más condiciona las horas de sueño.

Finalmente, los invetigadores llegaron a la conclusión las personas que duermen poco dedican menos tiempo a ver la televisión durante el fin de semana que el resto de la población, y más tiempo a las relaciones sociales y a las actividades de ocio.

 

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La dificultad para dormir puede causar problemas de memoria

Se sabe que las dificultades para dormir pueden tener un efecto psicológico negativo que es inmediato, como por ejemplo el estrés, la irritabilidad y ansiedad.

Pero ahora una nueva investigación en Estados Unidos encontró que la falta de sueño también puede causar daños a más largo plazo.

Según el estudio presentado en la conferencia anual de la Academia Estadounidense de Neurología, que se celebra en Nueva Orleans, la cantidad y calidad de sueño que obtenemos cada noche puede tener un impacto en la memoria y el riesgo de enfermedad de Alzheimer más tarde en la vida.

Los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, siguieron a 100 personas durante dos semanas para medir cómo y cuánto dormían.

Al final del estudio encontraron que 25% de los participantes mostraban signos de los dañinos depósitos de proteína -las placas de beta-amiloide- en el cerebro que, se cree, son un signo previo a la aparición de Alzheimer.

Y quienes mostraron un mayor nivel de estas acumulaciones fueron los participantes que dormían de forma “menos eficiente”, los que despertaban continuamente durante la noche.

“El sueño interrumpido parece estar asociado con la acumulación de placas amiloides, un signo característico de la enfermedad de Alzheimer, en los cerebros de personas que no presentan problemas de memoria”, explica el doctor Yo-El Ju, quien dirigió el estudio.

“Ahora necesitamos llevar a cabo más estudios para determinar porqué ocurre esto y si los cambios en los patrones de sueño pueden predecir el deterioro cognitivo”.

“Nuestro estudio establece la base para investigar si la manipulación del sueño es una posible estrategia para la prevención o retraso de la enfermedad de Alzheimer”, agrega el investigador.

Impacto cerebral

Estudios en el pasado han mostrado que el cansancio que produce la falta de sueño hace a las personas irritables e incapaces de funcionar apropiadamente en sus actividades diarias.

El cansancio crónico puede conducir a depresión o acentuar los problemas de estrés y ansiedad.

Las investigaciones también muestran que las dificultades para dormir reducen nuestras capacidades cognitivas, como la toma de decisiones o resolución de problemas.

Y a corto plazo también la memoria resulta afectada por la falta de sueño.

Pero todos estos son efectos inmediatos después de una noche sin dormir.

La nueva investigación encontró que el impacto más importante parece ser a largo plazo.

En el estudio participaron 100 personas de entre 45 y 80 años, ninguna de las cuales tenía demencia.

La mitad, sin embargo, mostraba un historial familiar de riesgo de Alzheimer.

Para medir su cantidad y calidad de sueño durante las dos semanas del estudio, los investigadores colocaron un dispositivo en los participantes y les pidieron que escribieran un diario de sueño y respondieran a cuestionarios.

El promedio de tiempo que cada persona había pasado en la cama durante el estudio fue de ocho horas, pero el promedio de tiempo de sueño fue de 6,5 horas debido a los periodos cortos que habían despertado durante la noche.

Los resultados mostraron que las personas que se habían despertado cinco o más veces cada hora durante la noche tenían más probabilidad de presentar placas amiloides que los que habían dormido de forma continua.

Se encontró asimismo que quienes habían dormido de forma “menos eficiente” tenían más probabilidad de presentar los marcadores de las primeras etapas de enfermedad de Alzheimer que quienes dormían mejor.

Es decir, los que habían dormido menos del 85% del tiempo que pasaron en la cama tenían más probabilidad de presentar las placas amiloides que los que pasaron más de 85% de ese tiempo dormidos.

Los científicos no saben, sin embargo, si la falta de sueño conduce a la formación de placas amiloides o viceversa.

Tal como expresa el doctor Ju, “necesitamos estudios a más largo plazo, que den un seguimiento durante años al patrón de sueño de los individuos, para determinar si el sueño interrumpido conduce a las placas amiloides o si los cambios en el cerebro en las primeras etapas de Alzheimer conducen a los cambios en los patrones de sueño”.

 

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Un estudio sugiere una relación entre la privación de sueño y el riesgo de Alzheimer

El cuerpo parece usar el tiempo de descanso del cerebro para eliminar sustancias relacionadas con la enfermedad, afirman investigadores

Un nuevo estudio muestra que los niveles de meta amiloidea, un subproducto de la actividad cerebral que se considera como marcador de la enfermedad de Alzheimer, normalmente aumentan de día y se reducen de noche.

Aunque el hallazgo es preliminar, podría sugerir una posible relación entre la privación de sueño y el riesgo de desarrollar la enfermedad que deteriora al cerebro, afirman investigadores.

“Hace tiempo sabemos que una privación significativa del sueño tiene efectos negativos sobre la función cognitiva [del cerebro] comparables con los de la intoxicación por alcohol”, apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington el Dr. Stephen Duntley, profesor de neurología y director del Centro de Medicina del Sueño de la universidad. “Pero recientemente se ha hecho aparente que la interrupción y la privación de sueño prolongadas podrían realmente tener mucho que ver en los procesos patológicos que subyacen a las enfermedades. Esta conexión con la enfermedad de Alzheimer aún no se ha confirmado en humanos, pero podría ser muy importante”.

Los hallazgos fueron publicados en una edición avanzada en línea de la próxima edición impresa de la revista Archives of Neurology.

Según los investigadores, los niveles de proteína beta amiloidea parecen fluctuar.

“En las personas sanas, los niveles de beta amiloidea se reducen a su punto más bajo unas seis horas tras el sueño, y vuelven a su punto más alto seis horas tras el máximo de vigilia”, explicó en el comunicado de prensa el Dr. Randall Bateman, profesor asociado de neurología de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en San Luis.

“Observamos muchas conductas distintas, y las transiciones entre sueño y vigilia fueron los únicos fenómenos que se correlacionaron firmemente con el aumento y la reducción de la beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo”, añadió.

Bateman y colegas también hallaron que este patrón era más prevalente en las personas saludables y jóvenes, y menos pronunciado en adultos mayores que sufrían de periodos de sueño más corto o con más interrupciones.

Sugirieron que el motivo de esto podría ser que la actividad baja del cerebro durante el sueño permite al cuerpo eliminar la beta amiloidea a través del líquido cefalorraquídeo.

Los niveles de beta amiloidea en los adultos mayores con Alzheimer parecen ser constantes, lo que sugiere una posible relación entre la falta de sueño y las probabilidades de una persona de desarrollar la enfermedad, según el equipo.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores dividieron a los participantes del estudio en tres grupos:

  • Personas a partir de los 60 que obtuvieron resultados positivos en pruebas para la presencia de placas de beta amiloidea en el cerebro.
  • Personas a partir de los 60 que no tenían placas de beta amiloidea.
  • Personas sanas entre los 18 y los 60 años de edad.

Usando punción lumbar, los investigadores monitorizaron los niveles de beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo de los participantes cada cuatro horas durante hasta 36 horas. En ese tiempo, también grabaron las actividades de los participantes y monitorizaron su actividad cerebral.

En el grupo con placas en el cerebro, los niveles de beta amiloidea permanecieron casi constantes. Sin embargo, en los otros dos grupos los niveles aumentaron y se redujeron con regularidad en ondas transversales (en forma de serpiente). Los puntos altos y bajos de este patrón eran mucho más obvios en los pacientes más jóvenes, y más planos en las personas mayores.

Aunque las actividades de los participantes no tuvieron un impacto sobre los cambios en los niveles de la beta amiloidea, los picos en su sueño y vigilia ocurrieron constantemente antes de los picos y descensos en los niveles de beta amiloidea.

Los autores del estudio dijeron que se necesita más investigación para explorar cómo los problemas de sueño en las personas jóvenes afectan la fluctuación normal en la beta amiloidea cefalorraquídea, y cómo los medios para regular el sueño podrían ayudar a mantener este patrón parecido a una onda.

“Sigue siendo especulativo, pero hay indicaciones interesantes de que un mejor sueño podría ser útil para reducir el riesgo de Alzheimer”, concluyó Duntley. “Sabemos a partir de varios estudios que el ejercicio mejora el sueño, y la investigación también ha mostrado que el ejercicio se asocia con un menor riesgo de Alzheimer. Quizás el sueño sea un vínculo mediante el cual ese efecto ocurre”.

 

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A veces, dormirse en el trabajo podría ser algo positivo

Las personas que toman una siesta breve rinden mucho más, aseguran expertos en sueño

Los altos funcionarios de EE. UU. que han sido tan estrictos con los controladores de tráfico aéreo que toman siestas en el trabajo están perdiendo una oportunidad para mejorar la seguridad aérea, según expertos del sueño.

Los estudios han demostrado que las siestas breves tienen un efecto rejuvenecedor, al mejorar el tiempo de reacción y el pensamiento crítico en personas afectadas por el sueño, señaló el Dr. Alon Avidan, profesor asociado de neurología y director asociado del programa de trastornos del sueño de la Universidad de California en Los Ángeles.

“Los datos muestran que si la gente toma una siesta breve, en realidad rinden mucho mejor”, aseguró Avidan. “No trastorna su sueño. No los hace sentirse somnolientos al despertar”.

El secretario de transporte de EE. UU. Ray LaHood se opuso a que los controladores de tráfico aéreo tomen siestas. Bajo su guía, la Administración Federal de Aviación de EE. UU. añadió una hora al tiempo que los controladores deben estar libres entre turnos, tras incidentes esta primavera en que se encontró a los controladores durmiendo mientras estaban en turno de noche. Pero la agencia ha mantenido su política de tolerancia cero para los que duermen en el trabajo.

Sin embargo, Avidan dijo que una hora extra no soluciona el problema central. Los controladores de tráfico aéreo, como otros que trabajan turnos de noche, luchan contra una variedad de factores biológicos que impulsan a sus cuerpos a dormir, factores que se fortalecen mientras más permanecen despiertos.

“Mientras más tiempo estamos despiertos, más impulso tenemos a dormir”, dijo Avidan. “Se hace cada vez más fuerte mientras pasa el día”.

El principal de estos factores es el ritmo circadiano del cuerpo, que ayuda a fijar el ciclo de vigilia y sueño de cada persona.

El ritmo circadiano tiende a reducirse a finales del mediodía, alrededor de las 3 p.m. a las 4 p.m., en alguien que trabaja durante el día. Ese descenso hace que la persona se sienta somnolienta, reduciendo su estado de alerta y capacidades, apuntó Avidan.

“Por eso todos vamos a Starbucks entre las 3 y las 4 p.m.”, señaló.

Eventualmente, la gente se libera del bajón circadiano, pero mientras dura se verán ligeramente afectados, aseguró.

Los expertos en sueño creen que es mejor si la gente no lucha contra el ritmo circadiano, sobre todo aquellos cuyos trabajos exigen una vigilancia constante. Creen que sería mejor que las empresas asignaran un espacio, como una sala de descanso o área de trabajo, donde los trabajadores puedan hacer una siesta breve.

“Lo único que se necesita es 15 o 20 minutos pare tener un impacto significativo en el rendimiento”, aseguró Avidan.

La siesta tiene que ser corta. Si dura más de 30 minutos, comienza a apropiarse del sueño real y puede tener efectos nocivos sobre el nivel de alerta de la persona, dijo la Dra. Helene A. Emsellem, directora del Centro de Trastornos del Sueño y la Vigilia de Chevy Chase, Maryland.

“Puede ser difícil despertarse de una siesta larga, y no son tan productivas como las cortas”, enfatizó Emsellem. Avidan concurrió, y añadió que es probable que las personas que toman siestas más largas se despierten sintiéndose somnolientas.

Sin embargo, las siestas breves no son para todos. A algunas personas les resulta difícil relajarse en el trabajo, dijo Emsellem. Y algunas personas simplemente no toman siestas, aunque las necesiten, debido a las percepciones de la sociedad sobre la gente que duerme en el trabajo, señaló.

“Desafortunadamente, creo que las siestas están estigmatizadas, así que muchos no aprovechan la oportunidad”, lamentó. “Tendemos a pensar sobre la gente que tiene sueño como holgazanes”.

Por otro lado, los trabajadores no deben prescindir del sueño esperando sustituirlo exitosamente con siestas en el trabajo.

“Una siesta no es una cura para la falta de sueño”, dijo Emsellem. “Las siestas breves no son una cura para la falta importante de sueño. Los empleados deben comprender sus necesidades de sueño”.

Para algunos, una siesta durante el día de trabajo resultaría útil. La investigación ha encontrado que las empresas están comenzando a comprenderlo, y cada vez más ofrecen a los trabajadores un lugar para tomar siestas breves, apuntó.

“No creo que sea poco razonable ofrecer la opción”, dijo Emsellem. “A medida que nos convertimos en una sociedad 24/7, debemos tener el cuidado de ofrecer a las personas la oportunidad de dormir lo que necesitan”.

 

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