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Depresion

La depresión aumenta el riesgo de muerte prematuraLa depresión aumenta el riesgo de muerte prematura

Afecta por igual a hombres y mujeres. ¿Cuánto reduce la esperanza de vida tener depresión?

muyinteresante.es

La depresión es uno de los trastornos mentales más extendidos entre los adultos en todo el mundo. Ahora, un gran estudio que ha durado más de 60 años, ha confirmado que tanto los hombres como las mujeres que hayan tenido al menos un episodio depresivo mayor, tienen un riesgo de mortalidad significativamente más alto que los demás.

Se considera un episodio depresivo mayor cuando 5 o más de los siguientes síntomas están constantemente presentes durante un período de 2 semanas: estado de ánimo deprimido, pérdida de placer en actividades normalmente joviales, pérdida de peso anormal o aumento de peso insomnio o exceso de sueño, agitación o lentitud física anormal, fatiga, sentimientos de culpa o inutilidad, falta de concentración y pensamientos recurrentes sobre la muerte.

Estudios anteriores ya habían vinculado la depresión a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte súbita cardíaca, especialmente en mujeres.

En esta investigación, desarrollada por científicos de todas las instituciones de EE. UU. y Canadá, incluido el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver y la Escuela de Epidemiología de la Universidad de Ottawa en Ontario (Canadá), se señala a los episodios depresivos mayores como un factor de riesgo significativo de muerte temprana tanto para hombres como para mujeres.

Los científicos analizaron los datos obtenidos de 3.410 adultos de la región atlántica de Canadá inscritos en el estudio del condado de Stirling, centrados en obtener una mejor comprensión de diversas enfermedades mentales. En la investigación actual, los autores estaban interesados en ver en qué medida la depresión estaba relacionada con un mayor riesgo de mortalidad y si este riesgo era diferente para los hombres que para las mujeres.

Realizaron su estudio durante más de 60 años, analizando los datos de los participantes inscritos durante tres períodos distintos: 1952-1967 (1.003 participantes), 1968-1990 (1.203 participantes) y 1991-2011 (1.402 participantes). La edad promedio de los participantes al momento de la inscripción fue de 49 años.

Una vez examinados los datos, los expertos observaron una fuerte conexión entre un diagnóstico de depresión y un riesgo significativamente mayor de mortalidad para los hombres en los tres períodos. Para las mujeres, sin embargo, solo se observó un vínculo entre la depresión y el riesgo de muerte a partir de la década de 1990 en adelante.

“Nuestros resultados muestran que un episodio depresivo confiere un riesgo elevado de mortalidad que eventualmente disminuye con el tiempo a menos que haya un episodio depresivo recurrente, en cuyo caso el riesgo de mortalidad asociado con la depresión sigue siendo elevado”, aclaran los autores.

“La esperanza de vida de los adultos jóvenes con depresión a los 25 años fue notablemente más corta durante el período de 60 años, de 10 a 12 años menos de vida en el primer grupo, de 4 a 7 años en el segundo grupo y de 7 a 18 años menos de vida en el grupo de 1992 “, explica Ian Colman, coautor del trabajo.

Aumento de la depresión en mujeres

Lo que encontraron particularmente preocupante, sin embargo, fue el pronunciado aumento en el riesgo de mortalidad para las mujeres con depresión en la cohorte más reciente: “Lo más inquietante es el aumento del 50% en el riesgo de muerte de mujeres con depresión entre 1992 y 2011”, dice Colman.

En el caso de las mujeres, el aumento en el riesgo de mortalidad asociado con la depresión podría explicarse por el volumen cada vez mayor de responsabilidades.

“Durante los últimos 20 años del estudio en el que el riesgo de muerte de las mujeres aumentó significativamente, los roles han cambiado drásticamente tanto en el hogar como en el trabajo, y muchas mujeres tienen múltiples responsabilidades y expectativas”, aclara Colman.

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¿Estoy triste o tengo depresión? ¿Cómo saber cuándo ir al médico?

Hay una diferencia fundamental entre este sentimiento natural y la verdadera depresión clínica

aleteia.org

¿Te sientes triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado? La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos, por causas internas o externas: una decepción amorosa, una enfermedad, la muerte de un ser querido, el estrés laboral…

Pero hay una diferencia fundamental entre este sentimiento natural y la verdadera depresión clínica: Normalmente, un individuo sano logra sobreponerse a este estado de ánimo. Una persona con depresión simplemente no puede superarlo, y este estado sigue agravándose conforme pasa el tiempo, afectando a su vida diaria, a su salud física y mental.

Los síntomas de depresión abarcan muchos aspectos: Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces. Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño. Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso. Cansancio y falta de energía. Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa. Dificultad para concentrarse. Movimientos lentos o rápidos. Inactividad y retraimiento de las actividades usuales. Sentimientos de desesperanza y abandono. Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio. Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual.

La ciencia médica la aborda como una enfermedad, clasificándola en tres tipos: la severa que impide llevar la vida habitual; la distimia, menos grave; y el trastorno bipolar que se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo. La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble que en el varón, debido a factores hormonales.

¿Qué factores influyen en la depresión y quiénes tienen más riesgo de padecerla?

La depresión no es una enfermedad “de ricos”, sino que afecta por igual a todas las razas y clases sociales, pues está relacionada con factores a veces genéticos, a veces debidos a la ingesta de sustancias o a otras razones de tipo psicológico (traumas no resueltos, etc).

Según los especialistas de Mental Health America, los factores que suelen influir son:

  • Sexo, las mujeres sufren dos veces más de depresión que los hombres. Aunque las razones no son claras, existen diferencias genéticas y hormonales que pueden contribuir a la depresión.
  • Antecedentes familiares, cuando algún miembro de su familia padece de depresión severa, hay el doble de posibilidades para adquirirla. Aunque puede ocurrir en personas que no tienen parientes con depresión.
  • Uso de ciertas medicinas, algunos medicamentos con o sin receta médica pueden causar depresión clínica.
  • Cambios o dificultades en la vida, tales como divorcio, jubilación, la muerte de un ser querido, pérdida del trabajo, cambio de país y estilo de vida, crecientes presiones en el trabajo o incremento en la pobreza.
  • Sentimientos de pérdida de control sobre nuestras vidas. Aquellas personas a menudo sienten que perdieron el control y pasan mucho tiempo lamentándose por ello, tienen mayor probabilidad de desarrollar una depresión mayor.
  • Presencia de otras enfermedades tales como Alzheimer, cáncer, diabetes, afecciones al corazón, desórdenes hormonales, mal de Parkinson o trombosis. Así como también otros trastornos mentales como la ansiedad y trastornos de la alimentación.
  • Abuso del alcohol o drogas, cuando se tiene problemas de consumo de alcohol y otras drogas se tiene mayor probabilidad de desarrollar una depresión mayor.

Cuándo contactar a un profesional médico o psicólogo

¿Cómo saber cuando hay verdadera depresión? La pista la da el tiempo: un estado de ánimo triste o deprimido en una persona sana se supera en unas semanas como mucho; cuando hay una depresión, el estado de ánimo se prolonga durante meses o incluso años.

La razón es que en una persona con verdadera depresión, se producen una serie de cambios bioquímicos en el cerebro que alteran su patrón psicológico, y por ello no puede salir de este estado sin ayuda médica y psicoterapia.

En algunos casos más graves, por ejemplo cuando hay intento de suicidio, hay que actuar de inmediato. También cuando se observan circunstancias anómalas, como por ejemplo: Escuchar voces que no existen, llorar con frecuencia sin una causa, no lograr trabajar o gestionar serenamente la vida familiar durante periodos que superan varias semanas. Se recomienda también pedir ayuda cuando el consumo del alcohol está fuera de control, y se consume para evadirse de la realidad.

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La leche desnatada puede reducir el riesgo de depresión

Descubren que los productos lácteos bajos en grasas pueden favorecer nuestra salud mental.

muyinteresante.es

Aunque los síntomas de depresión varían de uno a otro individuo, pueden incluir tristeza continua, sentimientos de desesperanza, culpa o impotencia, irritabilidad, fatiga, problemas para dormir y pensamientos de muerte o suicidio. Ahora, una investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Tohoku (Japón) ha descubierto que los productos lácteos bajos en grasa pueden beneficiar a la salud mental.

Para su estudio, los investigadores se propusieron examinar cómo el consumo de ciertos productos lácteos bajos en grasa afectaba individualmente en el riesgo de desarrollar síntomas de depresión.

Contaron con la participación de 1.159 adultos de entre 19 y 83 años, siendo la mayoría mujeres.

Los participantes informaron acerca de la frecuencia con la que consumían leche y yogur bajos en grasa y grasa entera en un cuestionario dietético, sin incluir queso, mantequilla y otros productos lácteos. Únicamente leche y yogur. Luego, los síntomas de la depresión se evaluaron utilizando una escala de 20 elementos a la que respondieron los voluntarios. El equipo identificó síntomas depresivos entre el 31,2% de los hombres y el 31,7% de las mujeres.

En comparación con los adultos que no consumían productos lácteos bajos en grasa, los que tomaban leche desnatada y yogur bajo en grasa entre 1 y 4 veces por semana tenían menos probabilidades de tener síntomas de depresión. Estos resultados se mantuvieron después de explicar posibles factores de confusión, como la edad, el sexo, la dieta, el estilo de vida en general y el estado de salud.

“Los resultados actuales indican que una mayor frecuencia de consumo de productos lácteos bajos en grasa puede estar asociada con una menor prevalencia de síntomas depresivos”, explica Ryoichi Nagatomi, coautor del trabajo.

Pese a los resultados, el equipo concluye que se necesitan estudios adicionales para identificar los mecanismos subyacentes en el vínculo entre la ingesta láctea baja en grasas y un menor riesgo de depresión.

El estudio ha sido publicado en la revista Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology.

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¿Tomar unas copas puede ayudar contra la depresión?

¿Pueden algunas bebidas alcohólicas ayudar a las personas con depresión clínica a sentirse mejor?

muyinteresante.es

La respuesta es… sí. Al menos en términos de bioquímica. En un estudio publicado en la revista Nature Communications, los investigadores de la Escuela de Medicina Wake Forest, del Wake Forest Baptist Medical Center (EE. UU.) descubrieron que el alcohol produce los mismos cambios neurales y moleculares que las drogas, sustancias que han demostrado ser muy eficaces antidepresivos.

“Debido a la alta comorbilidad entre el trastorno depresivo mayor y el alcoholismo, existe la hipótesis de automedicación ampliamente reconocida, lo que sugiere que los individuos deprimidos pueden recurrir a la bebida como medio para tratar su depresión. Ahora tenemos datos bioquímicos y de comportamiento para apoyar esta hipótesis”comenta Kimberly Raab-Graham, líder del trabajo.

Esto, sin embargo, no sugiere en absoluto que el alcohol pueda ser considerado como un tratamiento eficaz para la depresión, puesto que el peligro de automedicarse con alcohol es más que palpable. La línea entre emplearlo como herramienta útil o herramienta dañiña es muy fina: “en algún momento durante el uso repetido la automedicación se convierte en adicción”, sentencia Raab-Graham.

En su experimento con animales, los investigadores descubrieron que una sola dosis de alcohol demostró bloquear los receptores NMDA (proteínas asociadas con el aprendizaje y la memoria), y trabajar en conjunto con la proteína relacionada con el autismo FMRP para transformar un ácido llamado GABA de un inhibidor a un estimulador de la actividad neuronal. Estos cambios bioquímicos resultaron en un comportamiento no depresivo que duró al menos 24 horas.

El estudio evidenció que el alcohol siguió la misma vía bioquímica que los antidepresivos, produciendo al mismo tiempo efectos de comportamiento comparables a los observados en las personas. En los últimos años, dosis únicas de antidepresivos rápidos como la ketamina han demostrado ser capaces de aliviar los síntomas depresivos en cuestión de horas y durar hasta dos semanas, incluso en individuos que son resistentes a los antidepresivos tradicionales.

“Se necesita investigación adicional pero nuestros resultados proporcionan una base biológica para el instinto humano natural de automedicarse. También definen un mecanismo molecular que puede ser un contribuyente crítico a la comorbilidad que se produce con el trastorno por consumo de alcohol y el trastorno depresivo mayor”, finaliza Raab-Graham.

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Ayudar al adulto mayor con depresión

Familia. Conozca las maneras de apoyarlo si está pasando por esta situación.

elsol.com.bo

La Organización Mundial de la Salud calcula que el 25% de las personas mayores de 65 años padece algún tipo de desorden psiquiátrico, siendo la depresión la enfermedad más frecuente en esa etapa de la vida. Pero esto no tiene por qué ser así, por ello expertos dan pautas para ayudar al adulto mayor.

Síntomas. Es importante que detecte las señales. La persona deprimida tiene síntomas físicos y psicológicos, como falta de apetito o comer en exceso, dormir mucho o no dormir, tristeza constante, llanto fácil, e incluso puede tener pensamientos suicidas, indicó el psicólogo clínico Jorge Pedraza.

Buscar ayuda. Es importante que la familia acuda a un especialista, el cual hará una evaluación precisa y recomendará un tratamiento adecuado, mencionó la psicóloga Tusnelda Flores.

Escúchelo. Flores expresó que el contacto visual y físico que la familia pueda tener con el adulto mayor es primordial, debido a que genera una conexión positiva, apuntó.

Actividades. Flores sostuvo que es bueno que el adulto tenga alguna actividad recreativa. En este marco Pedraza agregó que debe invitarlo a dar paseos al aire libre y pueden conversar sobre la vida, pero sin factores estresantes.

Dele más cariño. La familia debe darle más afecto, debido a que la depresión los vuelve muy sensibles, apuntó la profesional.

Puede afectar al cuidador primario. La psicóloga puntualizó que no es recomendable que una sola persona cuide del adulto mayo

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Consejos para evitar caer en depresión navideña

Aprende a mantener el espíritu de fiesta en medio de las adversidades

elnuevodia.com

Con la llegada de la Navidad muchas personas caen en un estado depresivo que les imposibilita disfrutar y celebrar la festividad.

La pérdida de un familiar, de un empleo y ser diagnosticado con una enfermedad incurable, entre otros factores puede empañar la felicidad en esta época. Por esta razón, varios sicólogos y sociólogos ofrecen consejos que para que pueda pasar en armonía y felicidad esta época navideña.

– Comparta con familia y amigos – “La pérdida de un ser querido pone freno en algunas personas porque en esta época se extraña mucho más, pero es mejor extrañar acompañado. No deje de compartir con sus seres queridos independientemente de las pérdidas. Esa compañía nos permite recordar y la conexión de familia, de amistades siempre trae gran riqueza incluso para sobrellevar la pérdida”, sostuvo la sicóloga Mercedes Rodríguez.

– No todo es compras y regalos – También hay personas que se desaniman, se frustran y se entristecen en Navidad porque perdieron el empleo y no tienen dinero suficiente para comprar regalos para la familia. En ese sentido, el presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Julio Santana, expuso que las personas deben recordar que la Navidad es que mucho más  que las compras y los regalos, es un encuentro de familia, solidaridad, de compartir y para hacer esas cosas no se requiere la compra de ciertos regalos. “Lo más importante es reunirse en familia, y si no tiene familia, con amigos y celebra la vida”, manifestó.

– Controle sus gastos – Realizar gastos excesivos puede potenciar más aún la depresión, según la página cibernética Sanar.org. Para evitar esto, realizar un presupuesto antes de hacer cualquier gasto y comprar sólo acotándose a éste.

– Sea creativo – De hecho, si en tiempos de escasez económica comprar regalos para toda la familia se convierte en un dolor de cabeza, una idea para no lastimar el bolsillo, según el sociólogo Manuel Torres, es hacer un sorteo de regalos entre los adultos de la familia.

También puede regalar galletas horneadas, un libro que sea reciclado. Incluso, ese obsequio que le regalaron y que tiene guardado en el armario puede regalarlo a otros. “No hay que regalarle a todo el mundo en la familia. Lo importante es celebrar que estamos juntos como familia”, manifestó.

Otro regalo que no es material y que se puede hacer en una familia, dijo, es desarrollar una economía solidaria.

“Es establecer ayuda y esfuerzo propio para democratizar el disfrute y la calidad de vida aunque estemos en tiempos de escasez e incertidumbre”, dijo. “Por ejemplo, los puertorriqueños nos pasamos tirando cemento en las casas, pues por qué no decidimos desarrollar un huerto casero entre todos. Podemos montar algún tipo de negocio, cambiar la desesperanza por una visión empresarismo, hacer inventario de fortalezas y debilidades para desarrollar un proyecto de economía solidaria. Es cómo podemos reciclar, cómo podemos divertirnos, ser creativos”, apuntó Torres.

– Manténgase activo – Otra estrategia para sobrellevar y prevenir la depresión navideña es mantenerse en actividad. Según  Sanar.org, la  actividad física ayuda a prevenir la depresión por lo que no se debe  abandonar la actividad física por estas fechas.  En ese sentido, darse siempre el espacio para poder dedicarse ese tiempo para uno mismo, redundará en un gran beneficio tanto físico como emocional.

 

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Un sueño adecuado aumenta la calidad de vida y reduce la depresión

Dormir muy poco o demasiado puede tener efectos adversos, encuentra un estudio

Las personas que duermen de seis a nueve horas cada noche otorgan una mayor calificación a su calidad de vida y son menos propensas a sentirse deprimidas que las que duermen menos, según un estudio reciente.

Pero dormir más de nueve horas por noche no es buena idea, encontraron los investigadores.

El estudio examinó los expedientes de 10,654 pacientes que tenían en promedio unos 52 años de edad, durante un periodo de dos años. Tras tomar en cuenta diferencias en la edad, sexo, raza y estado civil de los participantes, los investigadores reunieron información sobre su calidad de vida, sentimientos de depresión y duración del sueño.

Entre los hallazgos, que serán presentados el martes en una reunión de la Asociación de Sociedades Profesionales del Sueño (Associated Professional Sleep Societies) en Minneapolis, los que dormían una cantidad “normal” por noche de seis a nueve horas reportaron puntuaciones más altas en calidad de vida y puntuaciones más bajas en la gravedad de la depresión, en comparación con los que dormían muy poco (menos de seis horas por noche) o demasiado (más de nueve horas de sueño).

“Esos resultados son importantes porque proveen más información sobre la importancia de dormir lo suficiente, que por lo general significa de seis a ocho horas por noche”, apuntó en un comunicado de prensa de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (American Academy of Sleep Medicine) el investigador principal del estudio, el Dr. Charles Bae, neurólogo del Centro de Trastornos del Sueño de la Clínica Cleveland en Ohio.

“Las personas tal vez ya esperen que su calidad de vida disminuya cuando no duermen lo suficiente, pero tal vez no se den cuenta de que dormir demasiado también puede tener un impacto negativo”, apuntó Bae.

Aunque las necesidades de sueño varían de una persona a otra, la mayoría necesita de siete a ocho horas de sueño por noche para sentirse alertas y bien descansadas durante el día, según el comunicado de prensa.

Dado que el estudio será presentado en una reunión, sus hallazgos se deben considerar preliminares hasta que sean publicados en una revista revisada por colegas.

 

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Las alergias podrían desencadenar la depresión

Un estudio halla que el estado de ánimo de las personas sensibles empeora cuando se exponen a los alérgenos

La temporada de alergias podría no solo significar tos, estornudos y picazón inevitables, también podría perjudicar el estado de ánimo.

Los investigadores informaron esta semana sobre ese hallazgo en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en Nueva Orleáns.

“La depresión es un trastorno muy común y las alergias lo son aún más”, aseguró el Dr. Partam Manalai, autor del estudio, del departamento de psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore. “Las alergias hacen que uno sea más susceptible a alteraciones en el estado de ánimo, la cognición y la calidad de vida”.

Un pico sustancial en las partículas de polen que flotan en el aire aparece en la primavera. Luego hay otro más pequeño en el otoño. Esto coincide con un aumento sustancial en los suicidios en todo el mundo cada primavera, seguido de otro menos considerable en el otoño.

Para explorar esta relación, Manalai y sus colegas reclutaron a cien voluntarios de Baltimore y Washington, D.C. que tenían depresión mayor. Cerca de la mitad eran alérgicos a los árboles y/o al polen de ambrosía, y la otra mitad, no.

Se evaluó a los voluntarios durante la temporada alta y baja de polen. También se les midieron sus niveles de anticuerpos IgE (una medida de la sensibilidad a los alérgenos).

Se cree que éste es el primer estudio en relacionar mediciones reales de IgE con puntajes de depresión.

“Los pacientes que tienen trastornos del estado de ánimo que eran alérgicos a un aeroalérgeno experimentaron empeoramiento del estado de ánimo al ser expuesto a éste”, aseguró Manalai. “Los pacientes que tienen ambos trastornos podrían ser más vulnerables a la depresión en la temporada pico de polen”, sugirió.

“Tratar esas afecciones podría evitar que tengan un episodio de depresión durante la temporada alta de polen”, agregó Manalai.

Los hallazgos también podrían ayudar a determinar cuánta de la depresión que se relaciona con la alergia es psicológica y cuánta es biológica. Con ese conocimiento a mano, los investigadores podrían hallar terapias nuevas, según Manalai.

Manalai y sus coautores consideran que es algo que sustenta biológicamente el fenómeno, aunque no está claro por ahora si la alergia causa depresión o lo contrario.

Ciertamente, estos hallazgos tienen sentido para el Dr. Jordan S. Josephson, especialista en senos nasales del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York y autor de Sinus Relief Now (Alivio inmediato para los senos nasales), quien sufre de sinusitis también.

“Píenselo. Si sus alergias le dan lata y no puede respirar, no duerme bien, se siente agotado, simplemente desgraciado, comienza a deprimirse porque se siente como si alguien le hubiera lanzado un costal de papas de cincuenta kilos en la espalda”, comentó. “No es como un resfriado que se va en dos días. Uno termina pegado a eso durante meses o incluso todo el año”.

 

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Asocian los problemas de la lactancia con la depresión materna

Las madres primerizas con dificultades para iniciar la lactancia tendrían más riesgo de desarrollar depresión postparto, indicó un estudio.

Esta situación no prueba que los problemas de la lactancia causen los síntomas de depresión. Pero los investigadores aseguran que las mujeres y sus médicos deberían saber que ambos van de la mano, según publicó Obstetrics & Gynecology.

El estudio halló que de casi 2600 madres que nunca habían amamantado, menos del 8 por ciento tuvieron un resultado positivo en un test de depresión mayor a los 2 meses del parto.

Y ese riesgo fue mayor en las mujeres con dolor mamario grave o que en general “les disgustaba” la lactancia en las primeras semanas de vida del bebé.

Se desconoce si la dificultad para amamantar es la responsable, según la autora principal, Stephanie Watkins, epidemióloga de University of North Carolina, Chapel Hill.

Una limitación del estudio es que el equipo no contó con información sobre si las mujeres habían tenido depresión durante el embarazo, destacó el estudio. Podría ser que la lactancia fuera más difícil para a las mujeres que ya estaban deprimidas.

“Todo es más difícil cuando una persona está deprimida”, dijo la doctora Alison Stuebe, obstetra y ginecóloga de la UNC que participó del estudio.

Por otro lado, opinó que es posible que factores hormonales influyeran en los problemas de la lactancia y la depresión. El equipo de Stuebe está desarrollando estudios para analizarlo.

Lo importante, según los expertos, es que los problemas para iniciar la lactancia podrían actuar como una señal de alarma de la depresión postparto en algunas mujeres.

Watkins y Stuebe sugirieron que las madres primerizas deberían hablar con el médico sobre cualquier problema para iniciar la lactancia. Y éstos deberían analizar la posibilidad de evaluarlas para detectar la depresión postparto.

El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) asegura que no existen pruebas suficientes como para respaldar la pesquisa rutinaria de ese trastorno en las madres primerizas. El temor principal es el exceso diagnóstico y los tratamientos cuando no se necesitan.

Por otro lado, ACOG sostiene que el control para detectar la depresión puede ayudar a las madres primerizas y a sus familias, por lo que “debería considerarse”. Según Stuebe, “el estudio sugiere que los problemas para iniciar la lactancia “serían un factor de riesgo”.

Los resultados surgen de 2586 mujeres estadounidenses que habían participado en un estudio sobre prácticas de lactancia. Todas habían amamantado a sus bebés y respondieron cuestionarios sobre la experiencia en las primeras semanas.

Cuando los bebés tenían 2 meses de edad, les realizaron controles para determinar si tenían depresión.

En general, las mujeres con depresión eran más propensas a haber sentido dolor grave en las primeras semanas de la lactancia. El 35 por ciento dijo que había sentido dolor en la primera semana, comparado con el 22 por ciento del grupo sin depresión.

Tras considerar otros factores (edad, educación y etnia), el dolor mamario estuvo asociado con el doble de posibilidad de desarrollar depresión postparto.

Las mujeres a las que les “disgustó” la lactancia en la primera semana de vida del bebé eran un 42 por ciento más propensas a tener depresión postparto que el grupo al que le gustó la experiencia.

Nada de eso, enfatizó Stuebe, significa que las mujeres a las que no les gusta amamantar estén destinadas a tener depresión. Pero dijo que las mujeres y los médicos deberían saber que son dos factores que “están relacionados” y que algunas madres que sienten que la lactancia es dolorosa o muy difícil podrían estar deprimidas.

Según ACOG, la depresión postparto leve, que se manifiesta con síntomas como ansiedad, tristeza o irritabilidad los días posteriores al parto, es muy común.

En cambio, la verdadera depresión postparto no es tan frecuente y afecta al 10 por ciento de las nuevas madres, con síntomas como tristeza profunda, ansiedad o desaliento que no mejoran a la semana del parto e interfieren con las actividades cotidianas.

El tratamiento incluye antidepresivos, que en general se consideran seguros durante la lactancia, aunque ACOG asegura que los grupos de apoyo y otras opciones no farmacológicas también dan buen resultado.

 

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Las deudas a corto plazo pueden deprimir más que sus finanzas

Las cuentas y las tarjetas de crédito vencidas pueden llevar a síntomas de depresión, según encontró un estudio.

healthfinder.gov.-Randy Dotinga

La gente con deudas a corto plazo, como cuentas vencidas o deudas de tarjeta de crédito, son más propensas a deprimirse que quienes tienen deudas a largo plazo a través de hipotecas y otros préstamos grandes, según sugirió un nuevo estudio.

“Un incremento de 10 por ciento en las deudas a corto plazo se asoció con un aumento de 24 por ciento en los síntomas de depresión”, dijo el autor principal del estudio, J. Michael Collins, director de docentes en el Centro de Seguridad Financiera de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Esto sugiere, dijo, que otorgarle a la gente protección contra las deudas podría llevar a beneficios en la salud mental.

Sin embargo, si bien el estudio encontró que las deudas a corto plazo y la depresión estaban asociados, no demuestra que uno cause lo otro.

En febrero del 2015, los estadounidenses debían $885,000 millones en deudas de tarjeta de crédito, de acuerdo con la Reserva Federal de los Estados Unidos (U.S. Federal Reserve).

Los autores del estudio lanzaron su investigación para “entender mejor los costos no financieros asociados con la deuda del consumidor”, dijo Collins. “No hay muchos estudios que incluyan preguntas sobre el estado de salud mental, los niveles de endeudamiento y los cambios en los niveles de endeudamiento”.

El estudio se apoyó en una encuesta nacional de más de 13,000 estadounidenses entre 1987 y 1989 y entrevistas de seguimiento a cerca de 10,000 de esas personas entre 1992 a 1994. Los investigadores se enfocaron en personas entre los 21 y los 65 años de edad.

Los investigadores encontraron que el 79 por ciento de los hogares tenía alguna deuda. Y, entre los hogares con deudas, el 62 por ciento tenía deuda a corto plazo.

La gente con deudas a corto plazo era más propensa a mostrar señales de depresión, tales como sentirse tristes, carecer de motivación, tener problemas para concentrarse, problemas para dormir o cambios de peso no intencionales, de acuerdo con el estudio.

“Esta asociación se concentró particularmente entre los adultos de 51 a 64 años de edad, aquellos con educación secundaria o menor, y aquellos que eran solteros o divorciados”, dijo Collins.

“A diferencia de las deudas a largo plazo, la cual es a menudo parte de un plan financiero y se usa para obtener algo que ofrezca beneficios a largo plazo, las deudas a corto plazo son más costosas y pueden tener consecuencias psicológicas diferentes, incluyendo síntomas de estrés o depresión”, dijo.

¿Podría un montón de cuentas a corto plazo llevar a depresión que lleve a su vez a mayores problemas para pagar las cuentas? Es posible, según Nadine Kaslow, expresidenta de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association, o APA) y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta.

“Pueden ser menos capaces de trabajar arduamente para pagar las deudas, o menos propensos a resolver problemas para averiguar cómo manejar diferentes tipos de deudas”, dijo.

En cuanto al panorama más amplio, Kaslow dijo que el estudio muestra la importancia de considerar más que solo facturas futuras cuando se compren cosas con crédito.

“Cuándo se incurre en deudas, no solo necesita pensar en las implicaciones financieras sino también las emocionales, y tal vez incluso las físicas”, dijo, refiriéndose a los efectos del estrés en el cuerpo.

En cuanto a los síntomas de salud mental, Kaslow dijo que “cuando la gente satura las tarjeta de crédito, al menos debe saber que esto podría suceder, y es más o menos normal”.

Collins dijo que los resultados también revelaron los beneficios potenciales de la protección de los consumidores y regulaciones de deudas. “Además de los costos financieros directos de las deudas a corto plazo que ese tipo de políticas puede influenciar”, dijo, “también podrían influenciar indirectamente otros aspectos del bienestar”.

El estudio se publicó en la edición de mayo de la revista Journal of Family and Economic Issues.

[19-8-15]

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