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Psicologia

Lenguaje corporal: tu forma de sentarte revela tu personalidad

Es increíble lo que nuestro cuerpo puede revelar de nuestra personalidad, carácter e incluso las emociones que vivimos en situaciones determinadas, no en vano muchos psicólogos estudian el lenguaje corporal y hoy te vamos a enseñar un poco de esta lectura, para ser más específicos, hoy vas a leer a las personas según la forma en que se sientan.

sanjuan8.com

Lenguaje corporal

Este sencillo gesto puede revelar las intenciones de un individuo, pues al ser un movimiento inconsciente, hombres y mujeres se revelan sin darse cuenta.

Existen 5 formas de sentarse, son las principales, así que debes observar en cuál estás tú o cuál es la que más se asemeja. Para que compruebes la efectividad de este método, tienes que estar atenta a los detalles de cada postura. Veamos qué revela cada uno:

A- Piernas separadas y los pies apuntándose de frente: aquellas personas que tienen esta característica son buenos conversadores, saben escuchar, son encantadores, un poco infantiles e incluso un tanto excéntricos. Además son empáticos, capaces de emitir mucha felicidad o tristeza, según sea el caso, porque no saben mentir con el cuerpo, así que cualquier incomodidad será más que notorio. Un aspecto negativo es que temen enfrentarse a los problemas y esperan que todo ‘caiga por su propio peso’.

B- Pierna cruzada sobre otra pierna: son creativos, soñadores y amorosos. Destacan con su sola presencia, difícilmente alguien se aburrirá con ellos, tienen ideas nuevas (y locas) a cada momento. Les gusta viajar y aprender algo nuevo cada día. No temen dar el primer paso en cualquier situación, son osados y están dispuestos al cambio.

C- Piernas separadas, pero talones juntos: son personas empáticas, amables en extremo al punto de negar sus propios beneficios con tal de satisfacer el de otros. Son exigentes y complicados con sí mismos. Son desordenados y les cuesta concentrarse, su capacidad de distracción es admirable. A pesar de todo, son muy selectivos con sus amistades y cuando están en una relación entregan todo de sí, destacan por su paciencia con otros, pero no para sí mismos.

D- Piernas juntas: destacan por su impaciencia, odian la tardanza. Son sensibles, inteligentes y no temen expresarse en público. Cuando están en pareja pueden dar el beso más apasionado en la calle, así como levantar la voz para discutir. Ellos expresan todo lo que sienten, sea bueno o malo. Son personas sencillas, reservadas y tienen un apego por la naturaleza. Están dispuestos a escuchar, pero si se sienten atacados no temen en contraatacar, estas personas siempre defenderán su posición a capa y espada.

E- Con las piernas a un lado: son personas ansiosas, que viven preocupadas por el mañana. Son persistentes, ambiciosas, observadores y están dispuestos a ‘fabricar’ su tranquilidad, para ellos es vital sentirse a gusto en el lugar donde esté, pero esta idea lo llevan al extremo porque no son capaces de quedarse en lugares donde sientan que los critican. Cualquier señal de ataque la afrontan con hostilidad.

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La fobia social tiene un origen genético

  • Está asociada a un gen implicado en el transporte de serotonina
  • La fobia social tiene un origen genético, ha descubierto un estudio. Su manifestación está asociada a un gen implicado en el transporte de serotonina, un neurotransmisor que contribuye a la sensación de bienestar. El descubrimiento mejorará el diagnóstico y tratamiento de esta popular enfermedad, que sólo en USA afecta a casi 20 millones de personas.

tendencias21.net

El trastorno de ansiedad social, también conocido como fobia social, tiene en parte un origen genético, ha descubierto un estudio según el cual un gen implicado en el transporte de serotonina (un neurotransmisor que contribuye a la sensación de bienestar) juega un papel fundamental en la manifestación de la fobia social.

Los resultados de esta investigación se publican en la revista Psychiatric Genetics, según informa la Universidad de Bonn en un comunicado.

El trastorno de ansiedad social (TAS) se caracteriza por un miedo persistente a una o más situaciones sociales por temor a que resulten embarazosas. Es el trastorno de ansiedad más común y uno de los más extendidos entre los trastornos psiquiátricos.

Las manifestaciones de este trastorno son embarazosas en la vida cotidiana. Una persona que lo padezca teme el juicio y la percepción que los demás tengan de ella y experimenta una auténtica angustia cuando tiene que relacionarse con otras personas.

En ocasiones puede provocar un profundo pánico y otros síntomas alarmantes, como un cansancio moral y físico, angustia crónica, taquicardia e incluso depresión.

Estos trastornos no son muy bien conocidos por la ciencia, y al igual que ocurre con otras enfermedades mentales, los científicos desconocen si la genética influye en su manifestación, o si es el medio ambiente es el que provoca los síntomas, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento.

Un nuevo estudio arroja luz sobre esta incertidumbre aclarando que al menos un gen implicado en el transporte de serotonina está implicado en el inicio de los síntomas del TAS.

Los investigadores analizaron los genomas de 321 pacientes afectados por TAS y de otras  804 personas sanas, con la finalidad de identificar posibles genes asociados a este trastorno.

Analizaron específicamente el SNP (Polimorfismo de nucleótido único), una variación en la secuencia de ADN que representa el 90% del total de la variación genética humana.

Existen alrededor de 3 mil millones de pares de bases (o bloques de construcción) en un genoma humano y alrededor de 10 millones de SNP en cada ser humano. Un par de bases representa a dos nucleótidos opuestos y complementarios en las cadenas de ADN y ARN que están conectadas por puentes de hidrógeno.

Un gen específico

Aunque no es sencillo, los últimos avances conseguidos en secuenciación del genoma humano han permitido estudiar directamente a los SNP. Gracias a este avance previo, los investigadores protagonistas de esta investigación han descubierto que un gen llamado SLC6A4, implicado en el transporte de serotonina, está relacionado con los pacientes afectados por el trastorno conocido como fobia social.

La serotonina es un neurotransmisor que regula numerosas funciones, incluido el humor, el apetito y el sueño. También es conocido por reprimir los sentimientos de miedo y depresión. Aunque ya se sospechaba que la serotonina podía estar implicada en la fobia social, hasta ahora no se había obtenido una evidencia concluyente.

Este estudio corrobora lo que ya esbozaban investigaciones anteriores y los investigadores se centran ahora en determinar cómo diagnosticar la enfermedad con este sistema mucho antes de lo que permiten los sistemas actuales.

Para alcanzar este objetivo, explican, necesitan trabajar con más personas que sufran este trastorno.

La fobia social es uno de los trastornos de ansiedad más comunes, y el tercer trastorno mental con mayor prevalencia en EE.UU. Se estima que 19,2 millones de estadounidenses sufren de trastorno de ansiedad social, más común en mujeres que en hombres.

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¿Tomar unas copas puede ayudar contra la depresión?

¿Pueden algunas bebidas alcohólicas ayudar a las personas con depresión clínica a sentirse mejor?

muyinteresante.es

La respuesta es… sí. Al menos en términos de bioquímica. En un estudio publicado en la revista Nature Communications, los investigadores de la Escuela de Medicina Wake Forest, del Wake Forest Baptist Medical Center (EE. UU.) descubrieron que el alcohol produce los mismos cambios neurales y moleculares que las drogas, sustancias que han demostrado ser muy eficaces antidepresivos.

“Debido a la alta comorbilidad entre el trastorno depresivo mayor y el alcoholismo, existe la hipótesis de automedicación ampliamente reconocida, lo que sugiere que los individuos deprimidos pueden recurrir a la bebida como medio para tratar su depresión. Ahora tenemos datos bioquímicos y de comportamiento para apoyar esta hipótesis”comenta Kimberly Raab-Graham, líder del trabajo.

Esto, sin embargo, no sugiere en absoluto que el alcohol pueda ser considerado como un tratamiento eficaz para la depresión, puesto que el peligro de automedicarse con alcohol es más que palpable. La línea entre emplearlo como herramienta útil o herramienta dañiña es muy fina: “en algún momento durante el uso repetido la automedicación se convierte en adicción”, sentencia Raab-Graham.

En su experimento con animales, los investigadores descubrieron que una sola dosis de alcohol demostró bloquear los receptores NMDA (proteínas asociadas con el aprendizaje y la memoria), y trabajar en conjunto con la proteína relacionada con el autismo FMRP para transformar un ácido llamado GABA de un inhibidor a un estimulador de la actividad neuronal. Estos cambios bioquímicos resultaron en un comportamiento no depresivo que duró al menos 24 horas.

El estudio evidenció que el alcohol siguió la misma vía bioquímica que los antidepresivos, produciendo al mismo tiempo efectos de comportamiento comparables a los observados en las personas. En los últimos años, dosis únicas de antidepresivos rápidos como la ketamina han demostrado ser capaces de aliviar los síntomas depresivos en cuestión de horas y durar hasta dos semanas, incluso en individuos que son resistentes a los antidepresivos tradicionales.

“Se necesita investigación adicional pero nuestros resultados proporcionan una base biológica para el instinto humano natural de automedicarse. También definen un mecanismo molecular que puede ser un contribuyente crítico a la comorbilidad que se produce con el trastorno por consumo de alcohol y el trastorno depresivo mayor”, finaliza Raab-Graham.

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Aprende a reconocer a un maltratador psicológico

¿Alguien de tu entorno te genera malestar? ¿Te machaca y te hace sentir culpable? Cuidado, porque el maltrato psicológico es muy nocivo.

muyinteresante.es

Nada de ojos morados. Aquí, “el daño se causa sin tocar a la víctima, nadie parece darse cuenta de lo que pasa”, explica el psiquiatra Luis de Rivera. Al principio, se sume en un estado constante de temor, desasosiego e impotencia. Siente que, para que todo vaya bien, debe actuar de determinada manera, pero las exigencias que el maltratador le impone siempre son imprecisas, imposibles o impredecibles. Ante las crecientes críticas, humillaciones y burlas –ya se produzcan estas en el colegio, en el trabajo o en casa–, su autoestima se resiente y llega a dudar de su propia cordura. Su miedo a contrariar al otro crece, y llega el aislamiento.

“El sentido de propósito, la confianza, el compromiso con un modelo de futuro, la pertenencia a un grupo… son los valores que se destruyen, dejando a la víctima sola, desilusionada, desesperanzada, rota la vivencia de continuidad en su vida”, apunta el psiquiatra.

Con sus capacidades mermadas ante un estado constante de ansiedad, empieza a fallar en sus obligaciones, no puede cumplir con su trabajo, no atiende a sus hijos tan bien como antes, suspende los exámenes. Su fracaso refuerza su baja autoestima.

Antes o después, la situación traumática acaba produciendo síntomas clínicos. Entre ellos, depresión y patologías típicas de los síndromes de estrés: hiperactividad simpática, problemas para dormir, trastornos alimentarios, ansiedad, desorientación, síntomas psicosomáticos e irritabilidad.

Incluso, como señala Natalia Hidalgo, del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada, en muchos casos de violencia psicológica, “la vivencia de estrés postraumático y el efecto del cortisol segregado en situaciones crónicas puede dejar secuelas físicas, neurológicas y cognitivas”. Y desembocar en multitud de enfermedades graves con componente psicosomático, como fibromialgia.

Cuanto antes detectemos el problema, más fácil será cortarlo, pedir ayuda o reconducir la situación. En muchos casos, es recomendable el acompañamiento terapéutico, aunque a veces la persona afectada decide superar sola la experiencia traumática.

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La talasofobia es real y hace que algunas películas te den miedofobia al mar

soy502.com

La palabra talasofobia proviene del griego “thalassa” que significa mar y “phobos” que es miedo, por lo cual representa a la fobia hacia el océano, sea cual sea el motivo del miedo, como por ejemplo miedo a la profundidad de este o a los animales marinos.

Este miedo puede hacer que alguien no se atreva a meter los pies dentro del agua o a embarcarse y quedar un buen tiempo en mar abierto, pues estar rodeado de agua y no saber que se puede encontrar abajo es la fobia de algunas personas.

Aunque para algunos no sea su peor miedo, si pueden llegar a padecer de esto a algún nivel, razón por la cual muchas cintas que han llegado al cine utilizan algunas escenas que incitan a sentir la incomodidad de la talasofobia, generando muchas reacciones entre su público.

Lejos de alejar a la gente de las salas de cine o las pantallas de los televisores, esta estrategia atrae a muchos, pues genera sensaciones como la adrenalina, lo que hace que regresen por más material de ese tipo y se vuelvan fanáticos de cintas como Tiburón y otras de suspenso.

Por esta razón, ahora sabes que si ves una escena en mar abierto en una película y sientes que saltas de tu asiento, puede que sufras de talasofobia en algún nivel y aunque esto te genere mucho miedo, también sea lo que te atraiga a ver otra cinta como esa.

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10 errores del lenguaje corporal que te pueden costar un trabajo

Dar un apretón de manos débil o la falta de contacto visual son errores graves en una entrevista

equiposytalento.com

El lenguaje corporal en una entrevista es un punto importante que no debemos descuidar. El entrevistador no sólo analizará tus palabras, sino que obtendrá también información de nuestros movimientos y de nuestra postura durante el encuentro.

El lenguaje no verbal resulta tan o más importante que el verbal. Todo gesto, movimiento, mirada o expresión que realizamos da información muy valiosa al otro interlocutor. Es como una segunda carta de presentación.

Es por eso que recopilamos, a continuación, un artículo de Forbes para describir 10 errores del lenguaje corporal que te pueden costar un trabajo.

1. Un apretón de manos débil

Las primeras impresiones siempre son realmente importantes. Por eso, al entrar camina firmemente hacia el director de recursos humanos, con confianza, establece contacto visual y sonría (pero no excesivamente). Después asegúrate de que tu apretón de manos es firme, pero sin pasarte. Según el experto en lenguaje corporal, Patti Wood, el secreto de un buen apretón de manos es el contacto de palma con palma y una presión similar a la que ejerza el entrevistador.

2. Invadir el espacio personal

Debes ser respetuoso con el espacio personal del director. Por eso, no te sitúes demasiado cerca y, por supuesto, ni se te ocurra abrazarlo.

3. Cruzar los brazos

Estar con los brazos cruzados durante la entrevista puede parecer que estás a la defensiva o incómodo. Asimismo, dará sensación de lejanía con el otro interlocutor. Así pues, lo mejor es gesticular con las manos (sin parecer demasiado nervioso o inquieto) para dar muestra de nuestro entusiasmo.

4. Jugar con tu cabello

Esto es una clara señal de incomodidad e incluso puede resultar infantil.

5. Una mala postura corporal

Procura sentarte derecho en la silla. Una postura encorvada y asimétrica puede hacer que parezcas confundido, inseguro o deshonesto con tus explicaciones.

6. La falta de contacto visual

El contacto visual es como una herramienta de conexión. Es normal que cuando hablemos movamos los ojos mirando hacia nuestro alrededor porque al pensar ejercitamos distintas partes del cerebro. Sin embargo, cuando el entrevistador esté hablando, lo mejor es mantener el contacto para transmitir que estamos atentos.

7. Parecer desinteresado

Las expresiones faciales serán muy importantes durante el proceso de selección. Mostrar una cara expresiva y de interés hacia la conversación es indispensable. No debe parecer que has desconectado de la conversación. Y por supuesto, ni hablar de mirar el reloj o el móvil durante la entrevista.

8. No sonreír

Si no sonríes puedes parecer nervioso o antipático. Sonríe, pero hazlo sutilmente. Obviamente no son necesarias las grandes carcajadas. Tan sólo se trata de transmitir simpatía y confianza.

9. Estar inquieto

No te toques la cara, juegues con los bolsillos o te muerdas las uñas. La inquietud termina por distraer y es signo de ansiedad.

10. Esconder tus manos

Coloca los brazos en la silla o en la mesa y gesticula con ellas. Esto te hará ver más expresivo y es signo de ser una persona abierta y honesta.

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Vivimos obsesionados con el celular: J. Cohen

Ya hay una definición para la fobia a no tener este aparato y es nomofobia

oem.com.mx.-Rocío Galván

Vivimos la era de la obsesión por el celular, se nos puede olvidar todo, las llaves de la casa, del auto, documentos, pero no ese aparato que se ha vuelto el riñón de nuestras vidas, ya hay una definición para la fobia a no tener este aparato y es nomofobia, pero esto implica cambios muy importantes en todas las clases sociales, porque es mentira que las clases populares se mantengan ajenas a la tecnología.

Así lo aseguró el director de Nuevos Proyectos de Google México, Jorge Cohen, quien ejemplificó con el caso de que los empleados preguntan primero la clave de Wi-Fi, en vez de si van a tener servicio de comedor o ayuda para alimentación.

Cohen, quien permaneció unos días en esta frontera, indicó que la obsesión por el celular “es algo muy fuerte en los habitantes de esta frontera, ya que el ritmo de vida en esta parte del país es muy intenso, y las personas piensan que es algo indispensable para mantenerse con una buena calidad de vida”.

Cohen precisó que la forma de vida de las personas en la actualidad es totalmente dependiente de la tecnología, y en ese sentido, “nadie esta ajeno, porque no hay distingos de sectores sociales o de actividades profesionales, pero sin duda en todo este esquema, el celular es la figura prioritaria”

Por último dijo que “vemos jóvenes estudiantes o de salarios muy bajos, que lo único que buscan es comprarse un buen equipo de teléfono celular y además mantener una excelente comunicación, en ese sentido, la importancia en sus vidas de las redes sociales, por ello es muy importante la visión que debemos tener a corto plazo de cómo será la vida con estas nuevas prioridades y qué pasará con esas generaciones que ya no conocen otro estilo de vida”.

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Las tres reglas imprescindibles para interpretar gestos

20minutos.es

Existen varios canales de comunicación no verbal a través de los cuáles somos capaces de transmitir mensajes sin palabras, y es que filtramos nuestras emociones y sentimientos a través de nuestra cara, del contacto, de la mirada, de nuestra voz y cómo no, de nuestros gestos. Los gestos juegan un papel crucial en la comunicación de los seres humanos y animales, sirven para apoyar la organización de los pensamientos, enfatizar nuestras palabras, ilustrarlas, regular el flujo de la conversación e incluso sustituir al mensaje oral cuando sea posible (gesto de ‘ok’, ‘adiós’, o levantar el dedo corazón para hacer un ‘corte de manga’), depende de la cultura en la que lo hagamos nos entenderán perfectamente sin pronunciar palabra.

Ahora bien, un gesto no tiene un único significado a nivel universal y para poder interpretarlo con cierto nivel de rigor hay que tener en cuenta los tres siguientes aspectos:

Leer los gestos de forma agrupada y no interpretarlos de forma aislada. ¿Qué significa la palabra ‘banco’? Podemos referirnos a un banco de peces, a un banco para sentarse o a un banco como institución monetaria. Los gestos al igual que algunas palabras son polisémicos y no podemos aislar un solo fotograma para interpretar una situación al completo. Es necesario analizar los gestos simultáneamente, hay que observar al grupo de gestos.

Buscar la congruencia entre lenguaje verbal y lenguaje no verbal. Si nuestro cuerpo contradice a nuestras palabras siempre primará en nuestro interlocutor lo que expresemos no verbalmente, sobre todo si la conversación es de índole emocional (lo referíamos con los estudios del psicólogo Albert Mehrabian). Si una persona nos dice lo feliz que es, acompañado esto, con una postura alicaída, aflicción y tristeza, tendremos que calificarlo como un mensaje no creíble, las palabras son más controlables que la postura corporal que se convierte en acto automático y de mayor inconsciencia que lo que decimos.

Interpretar los gestos siempre en un contexto determinado. Si observamos en la parada del autobús en un frío día de invierno a una persona sentada, con los brazos y piernas cruzadas, postura encorvada y cabeza gacha, podremos advertir solo que tiene frío y no realizar toda una alegoría a un estado de ánimo depresivo, la tristeza, el rechazo o estar a la defensiva.

Los gestos tienen un componente genético pero también cultural, y esto siempre hay que tenerlo muy en cuenta. Según los resultados de algunas investigaciones, en varias ocasiones se lograron filmar a diversos primates de la especie de los “bonobos” moviendo la cabeza de lado a lado para evitar que otros hicieran algo que ellos no querían. Por tanto, se sabe que los grandes simios africanos, como los bonobos (Pan paniscus) y los chimpancés (Pan troglodytes), utilizan gestos con la cabeza como negativa (inclinación o sacudida) para comunicarse con otros miembros.

Este hecho podría ser un precursor, en uno de nuestros parientes más cercanos, de la conducta de negar con la cabeza que utilizan los seres humanos y por tanto daría cuenta de nuestra preparación genética para ello.  Sin embargo, hay que aclarar que el movimiento de la cabeza no siempre está asociado con algo negativo en los seres humanos, en algunas culturas, como en Bulgaria, sacudir la cabeza significa ‘sí’. Por tanto, esto de los gestos no es tan universal como parece y, a día de hoy, estaremos obligados a estudiar continuadamente las particularidades culturales de la comunicación específica que queramos analizar. Iremos desvelando algunas claves culturales importantes a tener cuenta a la hora de interpretar a personas de culturas diferentes a la nuestra en base a su lenguaje corporal y no meter la pata.

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¿Por qué nos gusta pasar miedo?

El psicoterapeuta Luis Muiño desvela las claves de esa atracción universal por pasarlas canutas con novelas, películas o series de terror.

muyinteresante.es

A partir del auge de la literatura gótica a finales del siglo XVIII, el terror se convirtió en género. Un hecho demuestra su vigencia: en todas las épocas posteriores podemos encontrar alguna narración espeluznante convertida en fenómeno de masas. Desde los clásicos Drácula o Frankenstein hay un continuo que culmina, de momento, en el auge de las actuales series de terror –The Walking Dead, American Horror Story, Penny Dreadful…– y taquillazos como Paranormal Activity 4, que recaudó más de cien millones de dólares en su estreno a pesar de que se creía una fórmula agotada.

La pintura, los parques de atracciones, la música y el cómic también nos han invitado en los últimos años a seguir pasándolas canutas sabiendo que muchos responderían a la llamada. ¿Por qué?  Como ocurre con todo fenómeno psicológico masivo, confluyen distintas causas.

Uno de los factores más citados tiene que ver con la hiperactivación física. A menudo se explica afirmando que quienes disfrutan de tales sensaciones solo experimentan una descarga de adrenalina, no miedo de verdad. Nuestro mecanismo cerebral de alarma se sitúa principalmente en la amígdala, un centro del sistema límbico, el encargado de reaccionar ante las emociones.

Experimentos como los realizados por Daniel Schacter, profesor de Psicología de Harvard, en EE. UU., demuestran que los pacientes con daños en esa área recuerdan la asociación entre ciertos acontecimientos y un estímulo negativo, pero no perciben ningún efecto emocional. Cuando se activa, genera reacciones fisiológicas como el aumento de la tensión arterial y del metabolismo celular.

También conlleva una liberación de catecolaminas, grupo de neurotransmisores donde se hallan la adrenalina y la dopamina y que es responsable de la sensación de euforia que experimentamos tras pasar un mal rato.

En la misma línea, el investigador Jeffrey Goldstein, profesor de Psicología Social de la Universidad de Utrecht, en Holanda, sostiene que el género de terror proporcionaría un entretenimiento violento aceptado socialmente. Se trata, en definitiva, de activar las hormonas extremas –testosterona, adrenalina, cortisol…–, y una forma de conseguirlo es sentir escalofríos y angustia en una situación controlada.

Los partidarios de esta teoría nos recuerdan que las historias de canguelo han permitido, desde tiempos remotos, liberar sentimientos “políticamente incorrectos” incrustados en nuestro hardware biológico. Un ejemplo es la venganza: la historia de la víctima que vuelve de entre los muertos para ajustar cuentas se ha convertido en un tópico. Disfrutamos con la adrenalina que genera ver al fantasma justiciero en un ámbito en el que están permitidas ese tipo de bajas pasiones.

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Lo que dice tu mirada: comunicación no verbal

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Más del ochenta por ciento de la información que recibimos es no verbal. Da igual lo que digan nuestras palabras si nuestros  movimientos, mirada o expresiones faciales dicen lo contrario. El lenguaje no verbal son variables comunicativas entre si y pueden cambiar el contenido de un mensaje. Por ejemplo, si estamos afirmando que hemos hecho algo, mientras con la cabeza lo negamos, el mensaje que llegará al receptor es que estamos mintiendo.

El lenguaje no verbal es la base de las primeras impresiones y se realiza de forma inconsciente. A nuestro cerebro no le gusta mentir, así que aunque nuestra boca diga una cosa, nuestro lenguaje corporal y nuestra mirada dirá todo lo contario. Es muy difícil controlar algunos aspectos de este lenguaje no verbal: podemos aprender a tener quietas las manos, por ejemplo, si estamos nerviosos, pero es más complicado evitar transpirar o que las pupilas se dilaten.

Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios, y cada uno de ellos controla distintas partes de nuestra personalidad, como los sentimientos y el raciocinio (además de otras partes del cuerpo). Los ojos son los “chivatos” de esos procesos mentales, así que su posición delata lo que pensamos realmente.

La mirada es uno de los fuertes de esta comunicación no verbal, Las pupilas se dilatan cuando algo nos atrae, y nuestro contacto visual puede determinar si lo que nos dice un interlocutor nos aburre o él mismo nos desagrada.

Dicen que la mirada es el espejo del alma. No nos damos ni cuenta de la importancia que otorgamos a los ojos en su papel de comunicadores “tenía una mirada de hielo” “le fulminó con sus ojos de bala”… La pupila de nuestro ojo reacciona dilatándose o contrayéndose según nuestro estado interno. Es por ello que los ojos claros nos suelen parecer más atractivos, ya que es más fácil percibir (aunque lo hagamos de manera inconsciente ) las emociones positivas.

En una conversación se suele mantener el contacto visual directo entre un 40 y un 60% del tiempo total. De manera inconsciente, nuestro cerebro intenta recuperar información, o piensa qué hay que decir, o cómo mentir… y eso se traduce en que nuestros ojos miren arriba, a los lados, para abajo… y derecha o izquierda. La vista de las personas se dirige hacia un lado cuando mienten (procesos creativos) y hacia el lado contrario cuando recuerdan. No podemos evitarlo, y tanto la policía en los interrogatorios como muchas personas formadas de recursos humanos, controlan estas funciones para saber cuando una persona es sincera o no. Esta predisposición de mirar hacia un lado u otro depende de si eres zurdo o diestro, ya que el predominio de los hemisferios cerebrales es diferente.

Dicen que la mirada es el espejo del alma. No nos damos ni cuenta de la importancia que otorgamos a los ojos en su papel de comunicadores “tenía una mirada de hielo” “le fulminó con sus ojos de bala”… La pupila de nuestro ojo reacciona dilatándose o contrayéndose según nuestro estado interno. Es por ello que los ojos claros nos suelen parecer más atractivos, ya que es más fácil percibir (aunque lo hagamos de manera inconsciente ) las emociones positivas.

En una conversación se suele mantener el contacto visual directo entre un 40 y un 60% del tiempo total. De manera inconsciente, nuestro cerebro intenta recuperar información, o piensa qué hay que decir, o cómo mentir… y eso se traduce en que nuestros ojos miren arriba, a los lados, para abajo… y derecha o izquierda. La vista de las personas se dirige hacia un lado cuando mienten (procesos creativos) y hacia el lado contrario cuando recuerdan. No podemos evitarlo, y tanto la policía en los interrogatorios como muchas personas formadas de recursos humanos, controlan estas funciones para saber cuando una persona es sincera o no. Esta predisposición de mirar hacia un lado u otro depende de si eres zurdo o diestro, ya que el predominio de los hemisferios cerebrales es diferente.

CÓMO HABLAN TUS OJOS

Una persona que parpadea demasiado, seguramente está nervioso, se aburre o siente desconfianza. Inconscientemente, al pestañear estamos bloqueando la visión de la persona que tenemos enfrente.

Variación de las pupilas. Son cambios muy sutiles que a veces están escondidos por la intensidad de la luz del lugar donde estemos. Generalmente, las pupilas dilatadas significan que algo nos gusta. Las pupilas contraídas son símbolo de hostilidad. Si experimentamos  empatía con nuestro interlocutor tendremos ambos el mismo tamaño de pupilas, gracias a nuestras neuronas espejo.

Las personas inseguras y mentirosas son incapaces de mantener la mirada, hecho que reduce su credibilidad. Sin embargo, si haces una pausa antes de responder, se gana el tiempo necesario para acceder a la información o saber cómo formular la respuesta.

Mirar a los ojos mientras se hace una petición es útil para aumentar tu capacidad de persuasión.

Cuando hablamos de temas personales que nos incomodan, disminuímos el contacto visual.

Levantar las cejas: es positivo hacerlo ante personas a las que queremos agradar, implica falta de miedo.

Mantener la mirada: si eres mujer y coqueteas estableciendo contacto visual durante un par de segundos para después bajar la mirada, indica interés sexual (las miraditas de toda la vida)

Bajar la cabeza y levantar la vista. Es otro de los trucos femeninos  para atraer a los hombres, denota sensualidad y sumisión.

Mirar hacia los lados, expresa aburrimiento, de manera inconsciente, estás buscando una vía de escape.

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