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Autoayuda – Autoestima

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El ejercicio físico reduce el estrés y la depresión en mujeres menopáusicas

Un estudio multidisciplinar dirigido por la Universidad de Granada ha concluido que la actividad física en mujeres menopáusicas reduce los síntomas de estrés y depresión y previene las alteraciones en el estado de ánimo que provoca el choque de la deprivación hormonal de este periodo de la vida.

Un grupo de investigación multidisciplinar de la Universidad de Granada, dirigido por Carmen Villaverde, ha desarrollado un estudio para analizar los beneficios que aporta el ejercicio físico a las diferentes dimensiones implicadas en la calidad de vida de las mujeres después de la menopausia.

La investigación se ha orientado a conocer los efectos que tiene la actividad física en mujeres de entre sesenta y setenta años para controlar estados de ansiedad o estrés, ya sean leves o moderados.

Este estudio se ha desarrollado con sesenta mujeres postmenopáusicas divididas en dos grupos, uno de control y otro que ha realizado actividad física continua, con sesiones adaptadas a su edad y sus condiciones, primero con ejercicios dos veces por semana y luego con tres sesiones.

La coordinadora de la investigación, Carmen Villaverde, ha explicado a Efe que la menopausia femenina representa la etapa de la vida con mayor choque hormonal, por lo que resulta necesario controlar o combatir los cambios en el estado de ánimo que conlleva.

“Se han hecho otros estudios para controlar los cambios físicos que sufren las mujeres tras la menopausia, como la osteoporosis en los huesos, pero resulta importante conocer mecanismos contra el estrés que puede producir la menopausia”, ha explicado Carmen Villaverde, del Departamento de Enfermería de la Universidad de Granada.

 

 

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Descubre los ocho caminos que te llevarán a ser una optimista

Se trata de una actitud que, según los especialistas, es posible de aprender. Conoce aquí cómo lograrlo.

¿Sientes que todo lo que te pasa es malo? ¿Crees que al resto de las personas les va mejor que a ti? Si la respuesta a estas dos preguntas es un “sí”, entonces claramente eres una pesimista. Pero no te preocupes, aún puedes cambiar tu actitud ante la vida y convertirte en una optimista.

Antes, eso sí, es importante entender qué es el optimismo. “Es una forma de ver y enfrentar la vida”, sostiene Raúl Carvajal, psicólogo de Clínica Santa María. “Es como tener unos lentes que permiten ver el lado bueno de las cosas, entendiendo que pueden ser difíciles, pero a pesar de eso se puede salir adelante”, agrega.

Para muchos, el optimismo es un rasgo innato que no se da en todas las personas. Sin embargo, Raúl Carvajal no está de acuerdo con este punto de vista. “Es una actitud que puede estar sustentada por nuestra biología, pero también por nuestro entorno, por el tipo de actividad que realizo, etc. Creo que el ser optimista tiene que ver con una responsabilidad que cada cual puede asumir o no y esto lo pone lejos de la imagen de un premio que sólo algunos pocos afortunados pueden obtener”, afirma.

En este sentido, el especialista asegura que se puede aprender a ser optimista. “Es posible y esto dependerá de las actividades que yo decida realizar, la gente con la que me voy a juntar, los entornos en los que me voy a mover. La decisión de ser optimista tendrá que ver con todo lo que yo haga para que esto ocurra”, sostiene.

James Maddux, profesor de psicología de la Universidad George Mason en Fairfax (Virginia), coincide con la percepción del psicólogo de Clínica Santa María y afirma que indiscutiblemente las personas sí pueden aprender a ser optimistas. Para ayudarlos entregó a The Huffington Post ocho posibles caminos a seguir. Éstos son:

1.- Replantéate los “desastres”: Maddux sostiene que si enfrentas una ola de despidos en tu oficina y sientes pánico ante la posibilidad de perder tu trabajo, lo que debes hacer es darte cuenta de que probablemente habrá otras oportunidades profesionales que te llenarán igual o incluso más. Y este pensamiento no sólo debes aplicarlo en el ámbito laboral, sino que ante cualquier contratiempo que debas enfrentar.

2.- Toma el control: Según el profesor de psicología, los pesimistas tienden a pensar que las cosas malas les ocurren a ellos simplemente porque tienen mala suerte. Por esto, les recomienda buscar un equilibrio entre aceptar su responsabilidad por algunas de las cosas negativas que les pasan y tomar medidas. “Permítete reconocer aquellas cosas que estaban fuera de tu control”, les dice.

3.- Aléjate de las personas negativas: “La miseria ama la compañía y si te rodeas de personas tristes, hay una alta probabilidad de que no tengas la voluntad de sonreír”, sostiene Maddux. Por eso, si tu objetivo es convertirte en una optimista, debes hacer que tu misión sea esquivar la negatividad, lo que también implica alejarte de libros y películas que te “bajoneen”.

4.- Fíjate en lo que te hace sentir optimista: ¿Te sientes feliz cuando ves a tus hijos reír a carcajadas? ¿Te gusta trabajar en tu jardín y disfrutas ver cómo éste se ilumina en primavera? Si es así, entonces ambas cosas te hacen ser una persona positiva. Y sin duda hay muchas otras que te producen el mismo efecto, de manera que tienes que tomar consciencia de ellas para que cuando te sientas triste o pesimista, puedas revertirlo. “Si te sientes bien, trata de entender cuál es la razón y cómo puedes llegar allí otra vez”, aconseja Maddux.

5.- Recompénsate a ti misma: Según el profesor de psicología, el optimismo aumenta cuando las personas tienen expectativas de que algo sucederá en el futuro. Así, si en tu oficina has estado trabajando duro durante días para entregar un importante informe, una vez que lo hagas recompénsate a ti misma con una sesión de spa, sin que te importe cuál fue el resultado final de todo tu esfuerzo.

6.- Procura tener conversaciones reales: De acuerdo a un estudio de la Universidad de Arizona, las charlas pequeñas ayudan a fomentar las conexiones sociales, pero las conversaciones más profundas les dan a las personas un mayor sentido de bienestar. Por esta razón, Maddux llama a quienes quieran convertirse en optimistas, a poner en práctica esto.

7.- Mira el vaso medio lleno: Para sentirte optimista, el profesor de psicología aconseja mirar el vaso medio lleno en lugar de ver que sólo está hasta la mitad. De esta manera -asegura-, no necesitarás sentir que tu vaso se está rebalsando, para enfrentar la vida desde un punto de vista positivo.

8.- Alégrate: Una de las claves para lograr el optimismo es siempre tener presente que “las cosas pueden ser peores”. Por esto, Maddux recomienda dejar de pensar que alguien tiene un cuerpo más delgado, una casa más grande o un auto más llamativo que tú. Si lo haces -advierte-, siempre terminarás envidiosa y pesimista.

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Diez acciones para fomentar la autoestima de su hijo

No comparar con otros, elogiar sus progresos o ayudarles a proponerse metas son clave para una adecuada autoestima

1- Elogiar y no ridiculizar: los niños necesitan que se les reconozcan las pequeñas cosas que hacen diariamente. El refuerzo debe ser sincero, sin exageraciones y de acuerdo con los comportamientos que deseamos fomentar en ellos.

2- Descubrir sus cualidades: hacerles valorar, mediante distintos recursos, las cosas que saben hacer, las cualidades que tienen y sus habilidades. Además, darles la oportunidad de que las demuestren con frecuencia. Todo esto les ayudará a sentirse especiales y capaces.

3- Mejorar su imagen corporal: la apariencia física es muy importante para estar a gusto con uno mismo, especialmente en el desarrollo de la adolescencia. Enséñele normas sobre higiene personal y limpieza, forma de vestir, hábitos de aseo, etc.

4- Ayudarle a tolerar frustraciones: no siempre conseguimos lo que queremos y ello no debe ser motivo de infelicidad. Los pequeños no deben desanimarse ni deprimirse si no logran alguna cosa, porque muchas veces no depende de sus esfuerzos, sino de circunstancias ajenas a ellos.

5- Valorar sus opiniones: los niños no deben pensar: «lo que digo yo no cuenta». Las opiniones e ideas que expresan deben ser tenidas en consideración, pero siempre valorando su aportación y participación.

6- Comunicación fluida: es la base fundamental de la convivencia. Siempre deberían buscarse momentos del día adecuados para interesarse por las cosas y los problemas de los hijos, manteniendo conversaciones afectuosas con ellos, debatiendo y comentando temas interesantes, comunes o personales.

7- Ayudarles a proponerse metas: lo que les exigirá desmenuzar aquello que quieren conseguir en pequeños pasos. Que desde pequeños se formulen propósitos, contribuirá para que tengan un buen futuro convirtiendo este hecho en un valor que tomarán en cuenta el resto de sus vidas.

8- Evitar la sobreprotección: cuando los hijos tienen alguna dificultad o debilidad, los padres tienden a sobreprotegerles, ofreciéndoles una ayuda excesiva. Pero muchas veces realizan las cosas por ellos. El niño desarrolla un autoconcepto caracterizado por la necesidad de que alguien le diga lo que tiene que hacer.

9- Interesarse por su vida escolar: los adolescentes pasan muchas horas en el colegio y allí les suceden cosas a diario que afectan positiva o negativamente al desarrollo de su autoestima. Interesarse por los estudios y las relaciones que tiene con sus compañeros de clase les da la seguridad afectiva que necesitan.

10- Fomentar la autonomía personal: que aprendan a cuidar de sí mísmos. La autonomía no solo se refiere a las habilidades de alimentación, vestido y salud, sino a las relaciones interpersonales y a su autoestima.

 

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[22-8-15]

El ‘reiki’ como terapia alternativa

Todas las terapias y técnicas que ayuden a nuestro bienestar general están contribuyendo a que nos sintamos mejor con nosotros mismos y en consecuencia nuestra apariencia física será mucho mejor.

Mucho se habla acerca de esta técnica aunque poco se sabe sobre ella. En pocas palabras, es la energía que se mueve por el cuerpo y que se transfiere de una persona a otra. El reiki  brinda una opción simple y rápida para equilibrar y restaurar la energía vital. No sólo ayuda a sanar enfermedades físicas; se pueden corregir los males de la mente, como la depresión, la debilidad, el miedo, la indecisión, el nerviosismo, la desesperación y otros problemas de malos hábitos.

Surgió como práctica espiritual en Japón, a comienzos del siglo XX, y empezó a difundirse entre monjes practicantes de artes marciales y oficiales de la marina. Mikao Usui fue el fundador de este sistema de armonización natural. Resultaba llamativo lo diferente de los grupo de personas que tomaban sesiones de reiki. ¿Qué era lo que resultaba tan atractivo de aquella práctica? Pues, seguramente, parte de su éxito se basa en su simplicidad e incluso en la forma fácil en la que se aprende.

Las manos del terapeuta van recorriendo el cuerpo del paciente sin tocarlo,en posiciones previamente determinadas, con la continuidad justa en tiempo y la suavidad propia de este sistema de relajación japonés. Pasan los minutos y, dependiendo de las necesidades de cada uno, el terapeuta irá posando sus manos a la altura de distintos órganos para que cada uno de ellos se distienda.

Reiki como complemento de tratamientos

El reiki es compatible y complementario con cualquier otro tratamiento. Como complemento de la medicina tradicional, puede disminuir los efectos secundarios negativos, ayudar en la reducción del dolor, y, en general, apoyar al tratamiento médico. Puede acelerar el proceso de curación de la medicina tradicional y por eso es conveniente que el paciente se mantenga en contacto con su médico por si hicieran falta cambios o disminuciones en los medicamentos. Ya desde hace tiempo muchos hospitales españoles lo utilizan como ayuda para combatir los efectos secundarios de tratamientos de quimioterapia en enfermos de cáncer, o en sus unidades del dolor.

Beneficios del reiki

A través de este método hacemos que nuestro cuerpo se vuelva más sano y el pensamiento se vuelva más calmado, y también aumentamos la alegría de vivir.

Ahora, en todos los aspectos de nuestra vida privada y de nuestra vida social, es necesaria la mejora y la transformación, a través del reiki podemos ayudar a nuestros semejantes a combatir los sufrimientos mentales y las enfermedades. Mediante lo simple, el reiki hace que las personas recuperen la vida que creían complicada y difícil.

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Sentarse con la espalda recta mejora la autoestima

Una buena postura ayuda a tolerar el dolor y a ser físicamente y psicológicamente más fuertes

Las madres tienen razón: tenemos que sentarnos bien para dar una buena imagen. Pero no sólo por esto, ya que sentarse con la espalda recta además de beneficiar a nuestra columna vertical, nos ayuda a ser físicamente y psicológicamente más fuertes.

Según un estudio de la Marshall University, en California, una buena postura reduce la sensibilidad al dolor y tiene efectos positivos para el bienestar psicológico, aumentando nuestra autoestima y asertividad frente a los otros.

La investigación, publicada en el Journal of Experimental Social Pyschology, ha utilizado a varios voluntarios para llevar a cabo dos tipos de experimentos.

En el primero tenían que tener una postura «dominante» (mirada alta, hombros rectos y trasero y columna pegados a la silla), tras lo que midieron el dolor sufrido. En el segundo se valoró cómo la postura incidía en la relación que se instauraba con el interlocutor.

Los resultados son evidentes: quienes asumen una posición recta y dominante tienen una capacidad de sentir dolor más elevada y están en grado de tolerar mejor un estrés eventual, gracias además porque en esta posición «dominante» se libera además más testosterona.

Estirarse cuando duele

Los voluntarios señalaban que en esta postura creían tener un mayor control de la situación y sentirse más «fuertes» frente a los otros a los que tenían una postura más relajada.

«El interlocutor de una persona que mantiene una postura dominante puede reaccionar subleándose o asumiendo una posición ‘sumisa’. En este segundo caso, la capacidad de sentir dolor se reduce, aumentando la sensibilidad del sujeto a los estímulos dolorosos», explica el autor del estudio Scott Wiltermuth.

«Según nuestros datos, cuando se tiene un dolor, es mejor mantenerse rectos que no doblarse, como se hace de manera espontánea».

La postura que tomamos puede inducir a pensar que no tenemos el control de nuestras sensaciones y que a su vez esto puede tener un efecto negativo en la intensificación de la percepción del dolor». Lo mejor es sentarse con el pecho hacia adelante y buscando alargar el tórax: el sentimiento de poder y control nos ayudará a reducir el dolor.

 

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[22-8-15]

Autoestima: Quererse a sí misma

En sicología, la autoestima es la opinión emocional profunda que las personas tienen de sí mismas, y que sobrepasa en sus causas la racionalización y la lógica de dicho individuo; también se puede expresar como el amor que tenemos hacia nosotros mismos. El Lic. Mario Torres, sicoanalista, nos habla sobre el tema.

¿Qué es la autoestima?

– Es el amor, la estima, el aprecio que la persona se tiene a sí misma. Cuando la persona encuentra sentido a la vida, es señal de que el aprecio a uno y hacia los demás es adecuado, esta capacidad se aprende en la relación humana cotidiana, cuyas raíces se consolidan de manera significativa en los primeros años, primordialmente por el vínculo afectivo proveniente del ambiente, y especialmente de la madre quien representa a la cultura.  La madre (medio ambiente) ama al bebé, suministra afectos al niño, y este da cuenta de la relación a través del gesto espontáneo de ser objeto de amor. El niño pasa a repetir, a re-editar, estas vivencias afectivas de estima para con él y los demás. Inicialmente, la estima viene del exterior, se hace propia y da sentido de validación, de importancia y de amor propio, incorporado gracias a la fuerza del cariño. La alta autoestima es quererse a uno mismo y querer a los demás. Significa saber que eres valioso, digno, y afirmarlo. Implica respetarte a ti mismo y enseñar a los demás a hacerlo.

¿Cómo se forma?

– Se estructura este amor a sí mismo por las palabras gratificantes, por la mirada de la madre (medio ambiente) el contacto y por el espacio afectivo que ocupa esta persona en el entorno materno familiar. Espacio este que conlleva el recuerdo, la vivencia de pertenencia, y todo acto que afectiviza la vida de esta persona. Igualmente las frustraciones y postergaciones de necesidades posibilitan fundamentalmente el conocimiento paulatino de la realidad a través de la espera, de los límites que de por sí implican protección y dación afectiva. Se deben valorizar las palabras que den sentido de utilidad y creatividad para la persona, porque en realidad las palabras alentadoras o positivas o de señalamiento de los logros mínimos y máximos juegan papeles trascendentes; no nos olvidemos de que estamos hechos de palabras.

¿En qué consiste la baja autoestima?

– Es tener poca valoración de uno mismo y considerarse portador de vivencias negativas. Todos tenemos en el interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre seamos conscientes de estos. Los sentimientos ocultos de dolor suelen convertirse en enojo, y con el tiempo volvemos el enojo contra nosotros mismos, dando así lugar a la depresión. Estos sentimientos pueden asumir muchas formas: odiarnos a nosotros mismos, ataques de ansiedad, repentinos cambios de humor, culpas, reacciones exageradas, hipersensibilidad, encontrar el lado negativo en situaciones positivas o sentirse impotentes y autodestructivos. Es importante saber que la sobrecarga de la palabra desvalorizante casi siempre genera sentimientos de baja estima.

Consejos prácticos

– Privilegiar las palabras gratificantes, aún cuando los resultados en las construcciones infantiles sean mínimas.

– No exigir al niño que asuma precozmente exigencias que corresponden a edades posteriores como “vivir” el futuro, negándole el presente. Sostener su “independencia”, su “soledad”, sus necesidades básicas sin la participación adulta.

– Entender que los niños necesitan vivir su dependencia afectiva, educativa, social etc., de manera adecuada en pro de la correcta estructura base para una mayor independencia. Porque es a partir de los 5-6 años cuando se empieza a formar un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera, y las experiencias que vamos adquiriendo.

– Según como se encuentre nuestra autoestima, esta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de sí mismo, potenciará la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.

– Muchas personas llegan a desvalorizarse porque se comparan con los demás, destacando de estos las virtudes en las que son superiores, por ejemplo: sienten que no llegan a los rendimientos que otros alcanzan; creen que su existencia no tiene una finalidad, un sentido y se sienten incapaces de otorgárselo; sus seres significativos los descalifican y la existencia se reduce a la de un ser casi sin ser. No llegan a comprender que todas las personas son diferentes, únicas e irrepetibles, por lo que se consideran menos que los demás.

 

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Una buena autoestima es clave para ser exitosos en el día a día

Nos permite hacer frente con mejores recursos a las distintas situaciones de la vida.

La autoestima es una autovaloración que realizan todos los seres humanos en relación a los pensamientos, sentimientos y acciones que llevan a cabo, análisis que influirá en las acciones sociales y en los proyectos. Se alimenta también del reconocimiento social, así como de los logros y éxitos de cada persona en particular.

Los expertos sostienen que quienes piensan bien de sí mismos generalmente se encuentran satisfechos y disfrutan de sus posiciones en la vida. Una mirada introspectiva sobre uno mismo es esencial para obtener resultados positivos.

¿Quién soy? ¿Cuáles son mis cualidades? ¿De qué soy capaz? ¿Cuáles son mis éxitos y mis fracasos, mis habilidades y mis limitaciones? ¿Cuánto valgo para mí y para la gente que me importa? ¿Merezco el amor de los demás o siento que no puedo ser valorado? ¿Qué puedo hacer por mí mismo? Estos son algunos de los interrogantes que conviene realizar para tener más en claro qué rol cumple la autoestima en cada uno.

“Esa mirada-juicio sobre uno mismo es vital. Cuando es positiva, permite actuar con aplomo, sentirse a gusto consigo mismo, enfrentar dificultades. Cuando es negativa, engendra sufrimientos y molestias que afectan la vida cotidiana”, sostiene Luis Hornstein, psicoanalista y presidente de la Fundación para el Estudio de la Depresión. Y agrega: “La autoestima es sentirnos competentes para enfrentarnos a los desafíos y creernos merecedores de recompensa. Contiene varios aspectos: confianza en nuestra capacidad de pensar y tomar decisiones adecuadas, y convicción en nuestro derecho a ser reconocidos por los demás y por nosotros mismos. La autoestima facilita la acción: la acción alienta, modela y construye la autoestima. Junto a las relaciones afectivas y a los proyectos es uno de los grandes nutrientes”.

Los niveles de autoestima no permanecen siempre iguales, sino que sufren fluctuaciones ligadas a los estados psicológicos, y a las circunstancias de la vida. “Una buena autoestima nos permite hacer frente a las situaciones de nuestra vida personal o laboral, y nos ayuda a recuperarnos de nuestras caídas con mayor rapidez. Por el contrario, un déficit de autoestima nos lleva a buscar amparo en lo que ya conocemos y nos resulta fácil. Se elige permanecer en el mismo lugar, donde no se es feliz, pero se está cómodo”, puntualiza la licenciada en Psicología Claudia Erlich, del centro de estudios del estrés y la ansiedad Hémera.

“Nos percibimos a nosotros mismos de acuerdo al sentido que le adjudicamos a la mirada del otro, que nos refleja, al modo de un espejo. Nuestra imagen de nosotros mismos depende de cómo nos veamos reflejados en el semejante, de cómo interpretemos lo que la mirada del otro nos devuelve. Hay una ida y vuelta permanente con esa mirada que desciframos de una u otra manera, y según esa lectura regulamos las relaciones interpersonales. El reconocimiento del otro es esencial en la construcción de la personalidad psíquica”, apunta la licenciada en Psicología Lila Isacovich, de la Fundación Buenos Aires.

Las personas con una autoestima alta, generalmente tienen una actitud audaz, toman más iniciativa, buscan el desafío, son positivas, establecen metas realistas e instituyen relaciones armoniosas. En cambio, quienes poseen una autoestima baja proponen objetivos no realistas, establecen relaciones competitivas, tienden a compararse, son pesimistas y buscan la aprobación de los demás.

 

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Bullying:baja estima del agredido; resentimiento del agresor

Con el inicio del nuevo año escolar el lunes 10 de marzo, el sistema de Hospitales de la Solidaridad recomendó evaluaciones psicológicas para los estudiantes a fin de identificar a tiempo posibles casos de bullying.

En ese contexto, dio algunas pautas que caracterizan a agresores y agredidos, a fin de tomar precacuciones y acciones:

Las víctimas

Los escolares víctimas de bullying se caracterizan por su baja autoestima, son tímidos, retraídos y, generalmente, no comunican a sus padres o a los profesores por temor a represalias.

Igualmente, se observa una baja en el rendimiento escolar y en casos extremos puede llevarlos al suicidio.

Los agresores

Los niños agresores, generalmente, viven en un ambiente familiar disfuncional, inestable, donde los padres se pelean constantemente delante de ellos.  Existe una falta de respeto y de maltrato hacia el niño, lo que genera sentimientos de ira, frustración y resentimiento.

Qué hacer

Lidia Palomino, psicóloga de Sisol de Puente Piedra señaló que un chequeo psicológico permite a los padres identificar las fortalezas y debilidades de sus hijos, y desarrollar estrategias para una conducta adecuada.

Refirió que si un padre se da cuenta que su hijo necesita desarrollar algunas capacidades o muestra conductas, ya sea de baja autoestima o de agresión, debe brindarle el apoyo necesario, no dejarlo y pensar que se va solucionar más adelante.

Mencionó que tanto los niños agredidos como los agresores son producto de familias disfuncionales, inestables, donde se vive en un ambiente de peleas, discusiones, y falta de comunicación.

“Todos los niños en edad escolar deberían pasar por un chequeo psicológico, ser evaluados, ver qué áreas están fortalecidas, qué áreas están débiles y trabajar en eso”, señaló.

Explicó que el bullying  es un comportamiento de hostigamiento permanente, de maltrato físico, psicológico, hacia un estudiante por parte de otro grupo de estudiantes, con la intención de lastimarlo, amedrentarlo, afectar su dignidad y faltarle el respecto.

El papel del profesor

Precisó que en el colegio es el profesor de aula quien debe tomar acción cuando ocurren estos hechos, siempre en coordinación con los padres de familia. Generalmente ocurre durante el recreo, en el baño o a la salida fuera del colegio.

Pero, además los padres deben enseñar a sus hijos a hablar, a decir “no quiero”, a decir “¡basta!”, son palabras claves para poder defenderse ante una situación de bullying, y si es necesario apoyarse con los profesores.

¿Cambiarlos de colegio?

Afirmó que en ningún caso la solución es cambiarlos de colegio. “La baja autoestima de un niño agredido será igual en cualquier lugar y siempre habrá gente que se va aprovechar de su condición. Igualmente en aquellos que cometen bullying, hay que trabajar con un psicólogo tanto el niño como la familia, enseñarles a valorarse, a respetarse y respetar a los demás”, concluyó.

 

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Lecciones para ser feliz

Entrevista con Tal Ben-Shahar, el profesor de Harvard que asegura que la felicidad es una ciencia.

La inteligencia llegó a Harvard desde que se terminó de poner el último ladrillo. Pero hasta que, años atrás, desembarcó un profesor israelí de sicología llamado Tal Ben-Shahar, nunca había llegado a las aulas algo tan sutil, irresistible e inexplorado como la felicidad.

En la historia de la universidad, pocas veces hubo una cátedra más popular que la suya: más de 800 alumnos inscritos. Allí, Shahar, exestudiante de informática en Harvard, un atleta lleno de reconocimiento que descubrió que la felicidad nunca tiene forma de medalla, se dedicó a enseñar científicamente cómo ser dichoso en la vida, gracias a la sicología positiva. Como en toda disciplina, asegura, basta con leer algunos libros, ser disciplinado y cumplir con los ejercicios.

En la actualidad, la felicidad dejó de ser una elucubración filosófica o especulación de los gurús de la “nueva era”, y se transformó en índice para evaluar el progreso de cada país. Las naciones rinden cuenta de su dicha en el World Database of Happiness, una base de datos que, muchas veces, no se emparenta ni con la riqueza y ni con los buenos gobiernos. Es una fórmula más compleja que Shahar, considerado ya autoridad mundial en el rubro, con seis títulos publicados sobre cómo ser feliz –y con una cátedra de Harvard que está hoy disponible para cursarse por Internet–, se ocupa de revelar su esencia en cada sitio donde lo invitan a disertar.

Shahar visitó recientemente Argentina como expositor estrella del World Business Forum, donde reflexionó sobre cómo la felicidad afecta al mundo corporativo. Antes de hacer su ponencia, hizo una pausa para conversar con PODER.

Usted habla de una ciencia de la felicidad. ¿En qué se basa esa afirmación?
Hasta hace poco, el tema de la felicidad y de cómo abrazar esa cualidad en nuestras vidas era dominado por la psicología pop. En muchos seminarios “new age” y libros que se ofrecen hoy, hay mucho de entretenimiento y carisma, pero relativamente poca sustancia. Prometían cinco pasos rápidos hacia la felicidad, o tres secretos para el éxito o cuatro formas de encontrar  al amor de tu vida. Normalmente, estas son promesas vacías, y a través de los años la gente se volvió cínica sobre la autoayuda.
Del otro lado, tenemos a los académicos, que escriben y estudian el tema con solidez y bagaje, pero cuyos resultados no llegan a la mayoría de la gente. Tal como lo veo yo, el rol de la psicología positiva –que es lo que hacemos en mi curso– es establecer un puente entre la torre y la calle principal, entre el rigor de la academia y el entretenimiento del movimiento de autoayuda. Todo aquello que sostiene la psicología positiva está basado en evidencia, es científico.

¿No cree que a veces, no es solo la democracia la que ayuda a la felicidad, mientras las dictaduras la oprimen, sino que existen factores como el clima que pueden favorecer o no la felicidad y hacer que los países tropicales sean más dichosos que los países fríos?
La democracia, está comprobado, es buena para el desarrollo del ser humano y su dicha, y la opresión es todo lo contrario. Aquí, las cuestiones climáticas influyen muy poco. Lo más importante, sin embargo, son las relaciones: pasar tiempo con gente que te importe y que a ellos les importes tú. Una de las razones de por qué los países de Sudamérica obtienen, en general, altos niveles de felicidad, es por su énfasis en la familia y en los amigos. Así que la fuente más importante de felicidad puede ser la persona que está sentada a tu lado.

Un estudio señala que el dinero no hace la felicidad, pero que la gente feliz atrae más dinero y más posibilidades de negocios. ¿Está de acuerdo con esto?
Así es. Una investigación encabezada por Ed Diener, Laura King y Sonja Lyubomirsky concluye que la felicidad conduce a un mayor éxito en el trabajo, en las relaciones y a una mejor salud. Es importante señalar, sin embargo, que una vida feliz no sobreviene tras superar emociones dolorosas y luchas. De todos modos, la gente que experimenta más emociones positivas a lo largo de su vida –aun en medio de un duro trabajo– en general le va mejor.
Por otra parte, un mayor ingreso, una vez que las necesidades básicas están satisfechas desde luego, no los vuelve más felices. La gente ha buscado la felicidad en los lugares equivocados. Piensa que se encuentra en un nuevo ascenso, en la próxima compra, en la próxima victoria; de hecho, descubre que se halla en ellos mismos. Es decir, la dicha está determinada en mayor parte por un estado de la mente, que por una cuestión de estatus o por el monto que hay en nuestra cuenta bancaria. Si nuestras necesidades básicas –comida y hogar– no están aún satisfechas, lógicamente, todo ingreso extra nos va a traer más felicidad, pero una vez que estas demandas se llenan, esta dependerá de otros factores.

¿Por qué algunas de las personalidades más inteligentes de la historia, como Nietzsche, Sartre, Kierkegaard, Schopenhauer, fueron tan depresivas? ¿Ser demasiado inteligente atenta contra la felicidad?
¡Oh, no! No existe una correlación entre inteligencia y felicidad. Sabemos de los depresivos porque suelen quejarse de sus padecimientos. Pero, no le quepan dudas: hay millones de depresivos que no escribieron obras maestras de la filosofía ni fueron compositores de grandes sinfonías. La balanza es la misma.

Alguna gente sostiene que, gracias a la tecnología, el confort, somos más felices que en la antigüedad. Sin embargo, según parece, están equivocados.
Los niveles de felicidad comenzaron a medirse hace medio siglo aproximadamente. Y aun, cuando las sociedades se volvieron más prósperas en la mayoría de los países, los estudios demuestran que la felicidad no se ha elevado.
Ciertos maestros de la espiritualidad advierten que la sicología jamás proveerá de felicidad porque se limita a la mente. Y la mente es la que genera todas las insatisfacciones y pesadumbres de la humanidad. ¿Qué opina de eso?
Si la sicología se limita solo a la mente, estoy de acuerdo. Jamás podrá traerte más felicidad. De cualquier manera, en la actualidad los psicólogos exploran, usando métodos científicos, el rol del cuerpo, al igual que técnicas espirituales. Cuando, por ejemplo, combinamos técnicas de la psicología cognitiva –es decir, de la mente–, con meditación –espíritu– y ejercicio físico, aumentamos los niveles de felicidad y satisfacción de aquel que los practica.

Se cuenta que Buda renunció a un imperio cuando era príncipe para encontrar la felicidad y liberarse del sufrimiento. ¿Debemos seguir su ejemplo y darles menos darle valor a las cosas mundanas para ser felices?
No creo que sea necesario, o deseable, renunciar al mundo, a nuestra realidad, para encontrar la felicidad. Si aceptamos que la vida es dura a veces, que tiene sus subidas y bajadas, entonces estaremos abiertos a los regalos que nos rodean. Las cosas mundanas le dan a tu vida un sentido. Aunque no lo crea, es lo ordinario lo que hace la vida extraordinaria.

Pasos para alcanzar la felicidad

1.- Permitirse actuar como ser humano. Cuando aceptamos las emociones –miedo, tristeza, ansiedad– como naturales, tendremos una mayor tendencia a superarlas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, lleva a la frustración y a la infelicidad. Estamos obsesionados culturalmente con el placer y creemos que un rasgo de la buena vida es la ausencia de disconfort, y cuando experimentamos algo doloroso, creemos que esto indica que hay algo mal en nosotros. De hecho, hay algo malo en nosotros si no experimentamos tristeza y ansiedad a veces, es humano. La gran paradoja es que cuando aceptamos nuestros sentimientos, nos permitimos ser humanos y experimentar también nuestras emociones dolorosas, nos abrimos a experimentar también las emociones positivas.

2.- La felicidad se ubica en la intersección entre el placer y el significado. Ya sea que uno se encuentre en casa o en el trabajo, la meta es combinar actividades que son, a la vez, disfrutables y con significado para nosotros. Cuando esto no es posible, hay que asegurarse de tener recreos de felicidad, momentos en la semana que nos provean de placer y significado. Los estudios indican que una hora o dos de una experiencia placentera y significativa pueden afectar la cualidad entera de tu día, e incluso de toda tu semana.

3.- Recordar que la felicidad depende, al margen de circunstancias extremas, de aquello donde ponemos la atención por nuestra interpretación de episodios externos. Por ejemplo, ¿eres de los que piensan en el lado vacío o en el lado lleno del vaso? ¿Vemos los fracasos como catastróficos o como oportunidades de aprendizaje?

4.- Simplificar las cosas. En general, estamos muy ocupados tratando de involucrarnos en más actividades que nos dejan menos y menos tiempo. La cantidad influye en la calidad. Y comprometemos nuestra felicidad tratando de hacer demasiadas cosas. Aprender a decir “no” a los demás, a veces es una forma de decirnos “sí” a nosotros mismos.

5.- Recordar la conexión cuerpo y mente. Lo que hacemos o no hacemos con nuestros cuerpos influye en  nuestra mente. El ejercicio regular, el descanso adecuado y hábitos de comida saludables ayudan a la salud física y psíquica.

6.- Expresar gratitud cada vez que sea posible. Muchas veces, damos nuestras vidas por hechas. Aprender a apreciar y saborear las cosas bellas de la vida, desde la comida a la gente, desde la naturaleza hasta una sonrisa.

 

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En busca de la autoestima perdida

Pensando ayer en una persona que lee @masdelamitad, decido aparcar mi coche para telefonearla:

-Hola, Luisa… Cuando tenías la autoestima tan baja, ¿qué hubiera pasado si alguien te dice que ‘eres’ especial?

-Que no me lo hubiera creído

-¿Qué pasó cuando te dije: ‘tienes’ algo especial?

-(Se ríe ilusionada) Eso sí me podia permitir creerlo y te hice una propuesta: ‘¿Cuando empezamos?’

El restablecimiento de la autoestima de cada persona es un proceso dinámico en el cual las pautas se modifican y ajustan de acuerdo a los escalones que se van ascendiendo, desde un sótano- al que por uno u otro motivo ha llegado-, hasta alguna planta por encima del mismo. Ese salto es el que marcará el comienzo de la recuperación.

Tan solo un escalón por encima, la perspectiva de la vida es ya diferente a la que se veía a través de  la pequeña rendija por la que observaba el mundo de los demás, y que hacía siempre perdedor al mundo propio. En ese sótano interior la aspiración se limita a hacer confortable el aislamiento, sobrevivir a él. Subir el primer escalón es encontrar el valor de tener un objetivo correcto: ‘congeniar con la vida’.

Es un regreso al hogar íntimo y privado en el que cuidar de uno mismo y de todo lo que se aloja allí. Es probable que se tenga que ir descubriendo poco a poco ya que cada persona posee el suyo y es exclusivo y diferente del de los demás. Esta diferencia no hace peor ni  resta reconocimiento, respeto, amor, credibilidad.  Un error de base suele ser  intentar reconocerse a través de la imagen que reflejan los otros, real o no, porque cuando no se es capaz de apostar por uno mismo, la diferencia con quienes le rodean se convertirá en agravio comparativo y nunca en aportación sumatoria. Recordar en ese momento el potencial inherente a todas y cada una de las personas para ser y hacer algo bien, bueno, diferente aportará arrojo para al menos tratar de hacerse visible.

Así es cada ser humano, especial, y así va aprendiendo, enriqueciéndose, reconociendo los aciertos y los que no lo son tanto. Equivocarse no devuelve a la invisibilidad del sótano, sino que procura una nueva oportunidad para conseguir lo que se desea por vías distintas. No le arrebata su turno para hacerlo. La equivocación es un baremo valioso para concretar y definir bien el objetivo en base a sus capacidades para realizarlo. Ceder espacio a la frustración es mantener un  vacío carente de eficacia que hará imposible salir de ella.

Con el primer  escalón, el objetivo debe estar muy claro y no  perderlo de vista: recuperarse a sí misma, a sí mismo, y descubrir  o recordar las capacidades y cualidades que posee, la valía que tiene siendo quien es. Si precisa de modelos que inspiren su proceso de crecimiento, deben ser compatibles y asumibles y no ser quien no se tiene  posibilidad de ser por no encajar en las diferencias específicas que cada plantilla posee. Tener autoestima no significa perder la identidad y pasar a engrosar  las filas estandarizadas y estereotipadas de quienes parece que sí la tienen. Conservar su propia idiosincrasia aporta elementos vitales para un mismo y para el grupo social, familiar, profesional, etc. al que se pertenezca. Dentro de él, se van matizando, adaptando e incorporando nuevas herramientas y actitudes necesarias para la justa convivencia, pero sin necesidad de autodestruirse para conservarla.

Hay que descubrir cuál es la plantilla propia y exclusiva para, a partir de ahí, sacarle todo el partido posible. Es importante identificar el puesto que se ha estado ocupando durante el tiempo que se ha perdido la propia identidad y renunciar a él. No se puede recuperar la plantilla original mientras se está ocupando otra que no le pertenece por miedos, desconocimiento o imposiciones.

Tener una correcta autoestima es asomarse al interior de uno mismo sin miedo a descubrirse y sin temor a valorarse o a corregirse. Desde su escalón cada vez más conocedor de la realidad sabe que quien menosprecia no posee la razón, sino el problema, que intenta ocultar creando uno igual en el otro. ‘Ser’ con la seguridad de poseer el liderazgo propio permite agradecer y pedir perdón desde la humildad sin el temor a caer en la subordinación moral. Una vez en ese escalón, lo demás fluirá de manera diferente a como lo sentía desde su sótano; por eso no siempre las prioridades que veía allí coincidirán con las que descubra una vez se instale en el escalón de  su propia aceptación.

El proceso de reencuentro con la autoestima es un camino enriquecedor y plagado de descubrimientos.

Hoy puede ser un día estupendo para ponerse en marcha.

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