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Psicologia – Psiquiatria

 

La depresión podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas y de ACV de las personas mayores

Los médicos deberían vigilar si las personas de edad avanzada tienen un estado de ánimo bajo, según los investigadores

healthfinder.gov

La depresión aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas y de accidente cerebrovascular (ACV) en las personas mayores, indica un estudio reciente.

Los investigadores observaron a más de 7,300 personas en Francia sin antecedentes de enfermedades cardiacas, ACV o demencia al inicio del periodo de estudio. Se examinó a los participantes de nuevo dos, cuatro y siete años más tarde.

Al principio, aproximadamente el 30 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres tenían unos niveles altos de síntomas depresivos. En cada visita de seguimiento, aproximadamente el 40 por ciento de los que presentaban unos niveles altos de síntomas depresivos se habían recuperado, mientras que el mismo porcentaje tenían unos nuevos síntomas de depresión, comentaron los autores del estudio.

En todas las evaluaciones realizadas durante el estudio, menos del 10 por ciento de los participantes estaban tomando antidepresivos, según el informe publicado en línea recientemente en la revista Journal of the American Geriatrics Society.

Los participantes del estudio que presentaban unos niveles altos de síntomas depresivos en alguna de las visitas tenían un riesgo más alto de sufrir enfermedades cardiacas o ACV a lo largo de 10 años. Pero el riesgo aumentó con la duración de la depresión: del 15 por ciento si los síntomas depresivos eran evidentes solamente en una visita al 75 por ciento si eran aparentes en las 4 visitas, hallaron los investigadores.

Los hallazgos sugieren que la depresión podría ser un factor de riesgo para las enfermedades cardiacas o el ACV. Sin embargo, como este estudio fue observacional, los hallazgos no pueden demostrar que haya una relación causal.

Pero, basándose en los hallazgos, el autor del estudio, el Dr. Renaud Pequignot, del INSERM en París, y sus colaboradores sugirieron en un comunicado de prensa que los médicos deberían vigilar de cerca a las personas de a partir de 65 años en busca de síntomas de depresión.

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Bipolaridad y creación

Balzac, Graham  Greene,  Fitzgerald, Dickens, Henri James, Zola, y muchos otros en literatura; Churchil en política, Napoleón, entre otros, padecieron esta enfermedad.

Maniaco depresión se le decía a finales del siglo XIX y principios del XX a una patología mental cuya característica predominante era el tránsito anormal de un estado de ánimo a otro.

Con el tiempo la psiquiatría prefirió denominarle Trastorno Bipolar Afectivo y si en cierta época se desconocía su causa, hoy en día la ciencia moderna tiene plenamente establecido que la enfermedad es  de naturaleza biológica, de procedencia genética, y que se produce por la alteración de algunos neurotransmisores cerebrales como la noradrenalina, la serotonina y la aceticolina, responsables directos del equilibrio del humor. La diferencia con la depresión unipolar, como su adjetivo lo indica, es porque en esta solo hay el componente de descenso del ánimo y no presenta brotes de manía, que es justamente lo contrario. Para que se diagnostique  Trastorno Bipolar debe existir esa dualidad: periodos cortos o largos de depresión que se alternan con los de manía, o bien pueden presentarse episodios mixtos que coexistan al mismo tiempo.

La bipolaridad tiene diversos niveles, desde el que se conoce como ciclotimia, una leve manifestación de cambios de humor repentinos, hasta Trastorno Bipolar 2 que se presenta con depresión mayor pero con una fase de hipomanía que es la exaltación del ánimo, hiperactividad, conducta infatigable, poca o nula necesidad de dormir, promiscuidad sexual,  que también son componentes de la Bipolaridad tipo 1 donde en cambio hay hipermanía, es decir, con todas las anteriores características más acentuadas y acompañadas de crisis sicóticas, alucinaciones, delirios, una velocidad del pensamiento imparable, concentración nula, y verborrea con palabras atropelladas.

El gran número de personajes destacados que padecieron y padecen la enfermedad ha hecho  conjeturar que ésta esté ligada a personalidades de inteligencia superior y mentes creadoras. El argumento es que durante una etapa de manía  se pueden manifestar ideas inusuales y esquemas de pensamiento  altamente brillantes que pueden relacionar la creatividad con el trastorno bipolar.  Virginia Woolf, la inglesa sobresaliente de la narrativa moderna, aquejada por la bipolaridad, parece, sin saberlo, haberlo definido en la siguiente confesión: “He estado leyendo a Faber sobre Newman, he comparado su relato de una depresión nerviosa…..¿Esto es lo que a mí me sucede? No exactamente. Pues yo no me estoy evadiendo de nada. No. Creo que el esfuerzo de vivir en dos esferas, la novela y la vida, es una tensión…”. ¿Será que con esta reflexión la autora indica que la novela era el resultado de su lado maniaco y eufórico porque su literatura era júbilo, y la vida, al contrario, equivalía al contraste de la depresión, lo que finalmente le condujo al suicidio?

Vincent Van Gogh, gran maestro de la pintura universal, mutiló su oreja izquierda en un gesto inicial de trastorno depresivo que él mismo quiso afrontar recluyéndose por voluntad propia en una clínica para enfermos mentales donde desarrolló alrededor de 500 obras, influenciado por un estado frenético de creación. “No olvidemos que las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta”, llegó a  afirmar.

“Los hombres me han llamado loco; pero aún no está determinada la cuestión de si la locura es o no la más excelsa inteligencia, si mucho de lo que es gloria, si todo aquello que es profundo, no brota de la enfermedad del pensamiento, de modos de pensar exaltados respecto del intelecto general. Aquellos que sueñan de día son conocedores de muchas cosas que se les escapan a los que únicamente sueñan de noche.”  Quien así se expresó fue Edgar Allan Poe, autor magistral del terror que murió a los 40 años a causa del abuso del alcohol  con el que quiso sobrellevar el pesado tormento de su angustia mental.

La poeta  confesional americana Sylvia Plath murió a los 30 años de edad, introduciendo la cabeza en el horno de su estufa. “He estado por ahí, lúgubre, desolada, enferma. Si supero este año será la victoria más grande”, escribió en su diario en clara etapa depresiva. Un año más tarde en su poemario Ariel, en fase de manía bipolar anota: “Soy una escritora de genio; se me ha concedido el don. Estoy escribiendo los mejores poemas de mi vida, los que me harán famosa”.  Su hijo heredó su trastorno bipolar y murió  también suicidándose, como ocurrió en la familia de Ernest Hemingway, con padre y nieta suicidas, diagnosticados los tres con maniaco depresión. El autor de El viejo y el mar solía pasar de la euforia a la melancolía de manera reiterativa y enfermiza. Decía en clara alusión a lo que sentía: “Personas inteligentes, y a la vez felices, es la cosa mas rara que he visto.”

Schumann en estado de euforia experimentaba alucinaciones auditivas  y los ruidos en su cerebro se transformaban en música extraordinaria. Decía: “está interpretada por instrumentos muy sonoros y es una música más bella que ninguna otra escuchada en la Tierra”. Y el sonido de una campana le retumbaba en el cerebro como dejó escrito en su diario: “esa nota persistente que me produce maravillosos sufrimientos…” De su psicosis maníaco depresiva surgió un proceso creativo que derivó en composiciones de magistral factura. En su caso hubo una predisposición genética teniendo en cuenta  el padecimiento nervioso de su padre y que su hermana Emile se suicidó a los dieciséis años.

León Tolstoi tenía fama de ser un autor entre hiperactivo y melancólico. En el ensayo Mi confesión habla de su depresión y la define así: “Mi vida se había detenido de golpe. Podía respirar, comer, beber, dormir. En realidad, no podía evitar hacerlo, pero no había una vida verdadera en mí”.

Balzac, Graham  Greene,  Fitzgerald, Dickens, Henri James, Zola, y muchos otros en literatura; Churchil en política, Napoleón y hasta hay quien se atreve a mencionar a Bolívar y una lista nutrida de hombres y mujeres que han trascendido ayer y hoy por su aporte al desarrollo cultural de nuestro mundo han padecido este desequilibrio químico que no es un trastorno sicológico sino una enfermedad biológica que se trata y cura con medicamentos y que ahora se contempla que sea una disparadora de la creatividad. Si algunos hubieran tenido en su tiempo los progresos de la medicina, Virginia no hubiera desesperado y se habría dado otra oportunidad cuando no tuvo más remedio que declarar: “Siento que voy a enloquecer de nuevo. Sé que esta vez no me recuperaré….no puedo luchar más”.

Estudios recientes demuestran que un 6% de bipolares es gente del común, mientras  que el 50%  son escritores y artistas. Entre estas figuras relevantes y mi  madre solo hay la coincidencia de esta enfermedad. Ella tuvo su primera depresión unipolar a la edad de 64 años.  Sus episodios han sido cíclicos pero solo depresivos. En la actualidad  se le diagnosticó como bipolar en fase de manía aguda. Me ha costado trabajo aceptar que a sus 84 años esta sea la conclusión médica de su mal.

La respuesta es que esta mujer que mi padre, mis hermanos, su familia, sus amistades y yo conocimos siempre como una incansable luchadora, emprendedora, cuidadora celosa de la economía doméstica, líder nata, alegre y sociable, solidaria y comprometida con las causas ajenas, responsable,  fuerte como un roble ante la adversidad, emotiva y expresiva en la conversación a veces infatigable, inteligente sin ser un genio, audaz y creativa en las duras pruebas de la sobrevivencia, capaz de haber roto uno a uno los cordones de seguridad para besarle el anillo de Juan Pablo II, haya sido toda la vida hipomaniaca sin el componente de la depresión  y solo hasta ahora se le haya revelado la crisis feroz, la que la tiene del otro lado de la realidad, que no es una zona de locura, pero si es el infierno para ella como describió la Woolf.

Ahora ya tengo claro que la depresión no es una debilidad, y que así como pude aceptar que el páncreas de mi padre dejara de producir insulina desde la edad de 28 años, también comprendo que el cerebro de mi madre tiene un desequilibrio neuroquímico que escapa al control de su voluntad.

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El ejercicio físico reduce el estrés y la depresión en mujeres menopáusicas

Un estudio multidisciplinar dirigido por la Universidad de Granada ha concluido que la actividad física en mujeres menopáusicas reduce los síntomas de estrés y depresión y previene las alteraciones en el estado de ánimo que provoca el choque de la deprivación hormonal de este periodo de la vida.

Un grupo de investigación multidisciplinar de la Universidad de Granada, dirigido por Carmen Villaverde, ha desarrollado un estudio para analizar los beneficios que aporta el ejercicio físico a las diferentes dimensiones implicadas en la calidad de vida de las mujeres después de la menopausia.

La investigación se ha orientado a conocer los efectos que tiene la actividad física en mujeres de entre sesenta y setenta años para controlar estados de ansiedad o estrés, ya sean leves o moderados.

Este estudio se ha desarrollado con sesenta mujeres postmenopáusicas divididas en dos grupos, uno de control y otro que ha realizado actividad física continua, con sesiones adaptadas a su edad y sus condiciones, primero con ejercicios dos veces por semana y luego con tres sesiones.

La coordinadora de la investigación, Carmen Villaverde, ha explicado a Efe que la menopausia femenina representa la etapa de la vida con mayor choque hormonal, por lo que resulta necesario controlar o combatir los cambios en el estado de ánimo que conlleva.

“Se han hecho otros estudios para controlar los cambios físicos que sufren las mujeres tras la menopausia, como la osteoporosis en los huesos, pero resulta importante conocer mecanismos contra el estrés que puede producir la menopausia”, ha explicado Carmen Villaverde, del Departamento de Enfermería de la Universidad de Granada.

 

 

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Descubre los ocho caminos que te llevarán a ser una optimista

Se trata de una actitud que, según los especialistas, es posible de aprender. Conoce aquí cómo lograrlo.

¿Sientes que todo lo que te pasa es malo? ¿Crees que al resto de las personas les va mejor que a ti? Si la respuesta a estas dos preguntas es un “sí”, entonces claramente eres una pesimista. Pero no te preocupes, aún puedes cambiar tu actitud ante la vida y convertirte en una optimista.

Antes, eso sí, es importante entender qué es el optimismo. “Es una forma de ver y enfrentar la vida”, sostiene Raúl Carvajal, psicólogo de Clínica Santa María. “Es como tener unos lentes que permiten ver el lado bueno de las cosas, entendiendo que pueden ser difíciles, pero a pesar de eso se puede salir adelante”, agrega.

Para muchos, el optimismo es un rasgo innato que no se da en todas las personas. Sin embargo, Raúl Carvajal no está de acuerdo con este punto de vista. “Es una actitud que puede estar sustentada por nuestra biología, pero también por nuestro entorno, por el tipo de actividad que realizo, etc. Creo que el ser optimista tiene que ver con una responsabilidad que cada cual puede asumir o no y esto lo pone lejos de la imagen de un premio que sólo algunos pocos afortunados pueden obtener”, afirma.

En este sentido, el especialista asegura que se puede aprender a ser optimista. “Es posible y esto dependerá de las actividades que yo decida realizar, la gente con la que me voy a juntar, los entornos en los que me voy a mover. La decisión de ser optimista tendrá que ver con todo lo que yo haga para que esto ocurra”, sostiene.

James Maddux, profesor de psicología de la Universidad George Mason en Fairfax (Virginia), coincide con la percepción del psicólogo de Clínica Santa María y afirma que indiscutiblemente las personas sí pueden aprender a ser optimistas. Para ayudarlos entregó a The Huffington Post ocho posibles caminos a seguir. Éstos son:

1.- Replantéate los “desastres”: Maddux sostiene que si enfrentas una ola de despidos en tu oficina y sientes pánico ante la posibilidad de perder tu trabajo, lo que debes hacer es darte cuenta de que probablemente habrá otras oportunidades profesionales que te llenarán igual o incluso más. Y este pensamiento no sólo debes aplicarlo en el ámbito laboral, sino que ante cualquier contratiempo que debas enfrentar.

2.- Toma el control: Según el profesor de psicología, los pesimistas tienden a pensar que las cosas malas les ocurren a ellos simplemente porque tienen mala suerte. Por esto, les recomienda buscar un equilibrio entre aceptar su responsabilidad por algunas de las cosas negativas que les pasan y tomar medidas. “Permítete reconocer aquellas cosas que estaban fuera de tu control”, les dice.

3.- Aléjate de las personas negativas: “La miseria ama la compañía y si te rodeas de personas tristes, hay una alta probabilidad de que no tengas la voluntad de sonreír”, sostiene Maddux. Por eso, si tu objetivo es convertirte en una optimista, debes hacer que tu misión sea esquivar la negatividad, lo que también implica alejarte de libros y películas que te “bajoneen”.

4.- Fíjate en lo que te hace sentir optimista: ¿Te sientes feliz cuando ves a tus hijos reír a carcajadas? ¿Te gusta trabajar en tu jardín y disfrutas ver cómo éste se ilumina en primavera? Si es así, entonces ambas cosas te hacen ser una persona positiva. Y sin duda hay muchas otras que te producen el mismo efecto, de manera que tienes que tomar consciencia de ellas para que cuando te sientas triste o pesimista, puedas revertirlo. “Si te sientes bien, trata de entender cuál es la razón y cómo puedes llegar allí otra vez”, aconseja Maddux.

5.- Recompénsate a ti misma: Según el profesor de psicología, el optimismo aumenta cuando las personas tienen expectativas de que algo sucederá en el futuro. Así, si en tu oficina has estado trabajando duro durante días para entregar un importante informe, una vez que lo hagas recompénsate a ti misma con una sesión de spa, sin que te importe cuál fue el resultado final de todo tu esfuerzo.

6.- Procura tener conversaciones reales: De acuerdo a un estudio de la Universidad de Arizona, las charlas pequeñas ayudan a fomentar las conexiones sociales, pero las conversaciones más profundas les dan a las personas un mayor sentido de bienestar. Por esta razón, Maddux llama a quienes quieran convertirse en optimistas, a poner en práctica esto.

7.- Mira el vaso medio lleno: Para sentirte optimista, el profesor de psicología aconseja mirar el vaso medio lleno en lugar de ver que sólo está hasta la mitad. De esta manera -asegura-, no necesitarás sentir que tu vaso se está rebalsando, para enfrentar la vida desde un punto de vista positivo.

8.- Alégrate: Una de las claves para lograr el optimismo es siempre tener presente que “las cosas pueden ser peores”. Por esto, Maddux recomienda dejar de pensar que alguien tiene un cuerpo más delgado, una casa más grande o un auto más llamativo que tú. Si lo haces -advierte-, siempre terminarás envidiosa y pesimista.

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Relacionan la depresión y la ansiedad con discapacidad física en los adultos mayores

Pero el ejercicio puede ayudar a proteger del declive físico, halla un estudio

Los adultos mayores con distrés psicosocial como depresión o ansiedad son más propensos a sufrir de discapacidades físicas, señala un nuevo estudio australiano.

Sin embargo, la actividad física regular puede proteger de estos problemas.

Investigadores examinaron datos sobre casi 100,000 hombres y mujeres australianos a partir de los 65 años de edad, y hallaron que 8.4 por ciento de ellos experimentaban distrés psicológico.

En comparación con los que no tenían distrés psicológico, el riesgo de discapacidad física fue más de cuatro veces superior entre los que tenían cualquier nivel de distrés psicológico, y casi siete veces superior entre los que tenían niveles moderados.

Los investigadores también hallaron que los adultos mayores que eran físicamente activos eran menos propensos a sufrir de discapacidades físicas.

El estudio aparece en la edición del 5 de abril de la revista Journal of the American Geriatrics Society.

“Nuestros hallazgos pueden influir sobre el énfasis que damos a que los adultos mayores permanezcan activos”, aseguró en un comunicado de prensa de la revista el líder del estudio Gregory Kolt, decano de la Facultad de Ciencias y Salud de la Universidad de Sídney Occidental. “Mientras mayor sea el nivel de actividad física, más ventajas de salud se pueden lograr, y con una mayor función física (a través de la actividad física), se puede lograr una mayor independencia”.

Investigaciones anteriores han relacionado el distrés psicológico con una menor actividad física y un aumento en la discapacidad física en muchos grupos de edad.

 

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Ser testigo de o experimentar eventos traumáticos podría empeorar la enfermedad cardiaca

Un estudio halló que mientas más estaban expuestos los pacientes cardiacos al trauma, mayores eran sus niveles de inflamación

Los niveles altos de exposición de por vida a estrés traumático, incluso cuando no resulte en trastorno por estrés postraumático (TEPT), aumentan los niveles de inflamación en los pacientes de enfermedad cardiaca, sugiere un estudio reciente.

Los hallazgos son importantes porque se sabe que a los pacientes de enfermedad cardiaca con niveles más altos de inflamación tiende a irles peor, según investigadores de la Universidad de California en San Francisco y del Centro Médico de Asuntos de Veteranos (VA) de San Francisco.

Observaron las exposiciones a 18 tipos de eventos traumáticos experimentados por casi mil pacientes entre los 45 y los 90 años de edad con enfermedad cardiovascular. Todos los eventos traumáticos conllevaron experimentar o ser testigo de una amenaza directa a la vida o al bienestar físico.

Mientras más estrés traumático experimentaban durante toda la vida, más probable era que tuvieran niveles elevados de marcadores inflamatorios en el torrente sanguíneo. Cuando los pacientes supervivientes fueron evaluados cinco años más tarde, los que reportaron los niveles más altos de estrés traumático al inicio del estudio seguían teniendo los niveles más altos de inflamación.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista Brain, Behavior and Immunity.

“Aunque perdimos a algunos de los participantes del estudio porque murieron, todavía observamos la misma relación en los que quedaron”, señaló en un comunicado de prensa de la universidad la autora líder Aoife O’Donovan, asociada en psiquiatría de la UCSF y del Centro Médico de la VA. “Esto sugiere que no fueron solo las personas que estaban más enfermas al inicio las que fomentaron este efecto”.

Los investigadores también hallaron que la asociación entre los niveles altos de estrés traumático de por vida y los niveles elevados de inflamación permanecieron incluso tras ajustar por trastornos de salud mental como el TEPT, la ansiedad y la depresión.

“No toda persona expuesta al trauma desarrolla TEPT”, apuntó en el comunicado de prensa la investigadora principal, la Dra. Beth Cohen, médica de la VA y profesora asistente de medicina de la UCSF.

“Este estudio enfatiza que el estrés traumático puede tener un impacto negativo a largo plazo sobre la salud incluso aunque no se llegue a desarrollar TEPT. También nos dice, como profesionales clínicos, que debemos pensar no solo en qué categoría diagnóstica cae alguien, sino cuál ha sido su exposición al trauma de por vida”, explicó.

Aunque el estudio halló una asociación entre el trauma y unos marcadores inflamatorios más elevados, no probó que el trauma empeore directamente la inflamación o la enfermedad cardiaca.

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Con frecuencia, la depresión sigue al ACV, pero falta tratamiento

Un estudio halló que casi uno de cada cinco pacientes de ACV estaba deprimido meses tras el ataque

Aunque la depresión es común entre las personas que han sobrevivido a un accidente cerebrovascular (ACV), con demasiada frecuencia no se diagnostica ni se trata, muestra una investigación.

“Los pacientes deben ser abiertos sobre sus síntomas de depresión, y discutirlos con sus médicos para poder trabajar juntos y mejorar los resultados”, enfatizó en un comunicado de prensa de la revista Stroke la coautora del estudio, la Dra. Nada El Husseini, becaria de ACV en la división de neurología del Centro Médico de la Universidad de Duke.

El estudio incluyó a 1,450 supervivientes adultos de ACV isquémico (en que hay un bloque en el flujo sanguíneo al cerebro) y 397 supervivientes de un ataque isquémico transitorio (AIT o “mini ACV”).

Los investigadores hallaron que alrededor del 18 por ciento de los pacientes de ACV y más del 14 por ciento de los pacientes de AIT estaban deprimidos tres meses tras la hospitalización.

Doce meses tras la hospitalización, 16.4 por ciento de los pacientes de ACV y 13 por ciento de los pacientes de AIT tenían depresión, según el estudio, que aparece en la edición del 29 de marzo de la revista Stroke.

El Husseini cree que “es importante que los médicos evalúen la depresión en el seguimiento tras un ACV o AIT”.

El estudio también halló que casi el 70 por ciento de los pacientes de ACV y AIT que tenían depresión persistente no recibían terapia antidepresiva ni a los tres ni a los doce meses de la hospitalización.

La mayoría de pacientes de ACV solo tenían discapacidad leve, y apenas unos cuantos pacientes de AIT tenían discapacidad grave, pero las tasas de depresión eran similares en ambos grupos de pacientes.

“Las tasas similares de depresión tras un ACV y un AIT podrían deberse a similitudes en las tasas de otras afecciones médicas o a los efectos directos de la lesión cerebral sobre el riesgo de depresión, pero se necesitan más estudios”, apuntó El Husseini.

 

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Diez acciones para fomentar la autoestima de su hijo

No comparar con otros, elogiar sus progresos o ayudarles a proponerse metas son clave para una adecuada autoestima

1- Elogiar y no ridiculizar: los niños necesitan que se les reconozcan las pequeñas cosas que hacen diariamente. El refuerzo debe ser sincero, sin exageraciones y de acuerdo con los comportamientos que deseamos fomentar en ellos.

2- Descubrir sus cualidades: hacerles valorar, mediante distintos recursos, las cosas que saben hacer, las cualidades que tienen y sus habilidades. Además, darles la oportunidad de que las demuestren con frecuencia. Todo esto les ayudará a sentirse especiales y capaces.

3- Mejorar su imagen corporal: la apariencia física es muy importante para estar a gusto con uno mismo, especialmente en el desarrollo de la adolescencia. Enséñele normas sobre higiene personal y limpieza, forma de vestir, hábitos de aseo, etc.

4- Ayudarle a tolerar frustraciones: no siempre conseguimos lo que queremos y ello no debe ser motivo de infelicidad. Los pequeños no deben desanimarse ni deprimirse si no logran alguna cosa, porque muchas veces no depende de sus esfuerzos, sino de circunstancias ajenas a ellos.

5- Valorar sus opiniones: los niños no deben pensar: «lo que digo yo no cuenta». Las opiniones e ideas que expresan deben ser tenidas en consideración, pero siempre valorando su aportación y participación.

6- Comunicación fluida: es la base fundamental de la convivencia. Siempre deberían buscarse momentos del día adecuados para interesarse por las cosas y los problemas de los hijos, manteniendo conversaciones afectuosas con ellos, debatiendo y comentando temas interesantes, comunes o personales.

7- Ayudarles a proponerse metas: lo que les exigirá desmenuzar aquello que quieren conseguir en pequeños pasos. Que desde pequeños se formulen propósitos, contribuirá para que tengan un buen futuro convirtiendo este hecho en un valor que tomarán en cuenta el resto de sus vidas.

8- Evitar la sobreprotección: cuando los hijos tienen alguna dificultad o debilidad, los padres tienden a sobreprotegerles, ofreciéndoles una ayuda excesiva. Pero muchas veces realizan las cosas por ellos. El niño desarrolla un autoconcepto caracterizado por la necesidad de que alguien le diga lo que tiene que hacer.

9- Interesarse por su vida escolar: los adolescentes pasan muchas horas en el colegio y allí les suceden cosas a diario que afectan positiva o negativamente al desarrollo de su autoestima. Interesarse por los estudios y las relaciones que tiene con sus compañeros de clase les da la seguridad afectiva que necesitan.

10- Fomentar la autonomía personal: que aprendan a cuidar de sí mísmos. La autonomía no solo se refiere a las habilidades de alimentación, vestido y salud, sino a las relaciones interpersonales y a su autoestima.

 

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El autismo impacta en los papás

Crean programas para ayudarlos a manejar el estrés

yucatan.com.mx.-NUEVA YORK (HealthDay News).-

En su mayoría las terapias para el autismo se centran en el niño, pero nueva investigación sugiere que los padres estresados podrían beneficiarse de tratamientos diseñados para ellos.

Las madres de niños autistas que participaron en un programa de habilidades de afrontamiento descubrieron que conectaban mejor con sus hijos y sintieron menos estrés, ansiedad y depresión, reportan investigadores de la Universidad de Vanderbilt en Nashville.

“Las intervenciones, por unas buenas razones, se han centrado en el niño, pero lo que faltaba era dirigirse al bienestar y la salud de los padres”, dice la autora del estudio, Elisabeth Dykens, profesora de Psicología. “Es muy importante que se les proporcionen herramientas que puedan usar para gestionar el estrés y que continúen creciendo como padres”.

Las madres de los niños con trastornos del desarrollo como el autismo tienden a sufrir más estrés y tener una salud más deteriorada, además de problemas psiquiátricos como la depresión. Esto puede afectar su habilidad para cuidar al niño.

Los investigadores crearon dos programas que potencialmente podrían ayudarlas y reclutaron a 243 mujeres para que participaran en uno u otro. Dos tercios de ellas tenían un hijo con autismo y un tercio, a un niño con otro tipo de trastorno del desarrollo. Al principio, el 85% de las madres presentaba un nivel de estrés alto, el 48% estaba clínicamente deprimida y el 41% sufría de ansiedad.

Un programa se centró en la meditación, los ejercicios de respiración y prácticas para la mente y el cuerpo, como el yoga, explica la profesora Dykens, directora asociada del Centro Kennedy para la Investigación del Desarrollo Humano de la Vanderbilt. El otro se basaba en la Psicología positiva, que enseñó a las madres a enfocarse en los aspectos positivos de sus vidas. “Realmente le da la vuelta a la Psicología tradicional, porque pensamos en lo que está bien en las personas y hacemos lo que puede potenciar eso”, señala.

Los investigadores dieron seguimiento a su progreso hasta seis meses después. Hallaron que ambos programas llevaron a una reducción significativa del estrés, la depresión y la ansiedad. Las madres también reportaron que el sueño y la satisfacción con la vida habían mejorado.En particular, el programa de meditación consciente (mindfulness) ayudó a las madres, que obtuvieron los mayores beneficios en comparación con el programa de Psicología positiva.

Autismo | Investigación

Los resultados del estudio se publican en la edición de agosto de “Pediatrics”.

Mentores

Los investigadores contrataron a madres de niños con autismo para que actuaran de mentores y enseñaran a sus pares las habilidades de afrontamiento.

Método

“Entre los padres hay un cierto entendimiento. Hay una conexión automática. Usar un modelo que haga de mentor de sus pares realmente sería la manera de trabajar”, considera la profesora Elisabeth Dykens.

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Expertos aseguran que las fobias ya tienen curas

teletica.com.-Yessenia Alvarado

Un experto en programación neurolingüística asegura que las fobias ya tienen cura.

Damaris, Rodrigo y Joselyn tienen algo en común: los 3 recibieron tratamiento para curarse de sus fobias a la lluvia y el viento, palomas y cucarachas.

Las fobias son un trastorno de ansiedad que provoca un miedo excesivo, irracional e incontrolable.

Este miedo se transforma en un  pánico que solo puede entenderlo quien lo vive. Según los científicos el origen en el cerebro puede ocurrir desde una experiencia traumática hasta  por causas genéticas, es decir, hereditarias.

En el mundo se han identificado 50 diferentes tipos de fobias. Las mujeres que las padecen son el doble que los hombres.

Estudios realizados aseguran que un 40% de la población femenina sufre alguna fobia, mientras que en el caso de los hombres son apenas un 21%.

Pero las fobias podrían pasar a ser cosa del pasado en la vida de muchas personas. Así lo aseguran Javier Badilla y su hijo David quienes son  expertos en programación neurolingüística.

En palabras sencillas la programación neurolingüística es una técnica para educar y guiar  la mente.

Con esa técnica ellos aseguran que han curado fobias a 4.500 personas.

 

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