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Obesidad x

 

Aderezar la comida con pimienta roja reduce el apetito

Pimienta CayenaSegún una investigación de la Universidad de Purdue, consumir pimienta roja de Cayena puede “ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente”, explica Richard Mattes. Aunque admite que esta medida por sí sola no basta para reducir el sobrepeso y la epidemia de obesidad que azota a occidente, Mattes está convencido de que “sumar varios pequeños cambios en nuestros hábitos alimentarios puede tener efecto en el control del peso”.

En el estudio, publicado en Physiology & Behavior, los investigadores demuestran los efectos beneficiosos de la especia en 25 sujetos a partir de cantidades tan reducidas como un gramo. En los experimentos, el consumo de pimienta roja produjo en todos los participantes un aumento de la temperatura corporal y les hizo quemar más calorías, aumentando el gasto energético natural. Además, en aquellos poco acostumbrados a consumir la especia reducía considerablemente el apetito, especialmente de comidas saladas, grasas y dulces. No obstante, los autores también observaron que, una vez que nos habituamos a la pimienta roja, ésta pierde su eficacia.

La pimienta roja o de Cayena es el polvo resultante de la molienda de los frutos de una o varias especies de Capsicum, es decir, pimientos chile, previamente secados.

 

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Roncar no es saludable

La obesidad, el consumo de alcohol por la noche y dormir boca arriba son algunas de las causas que potencian el ronquido

Roncar no es una enfermedad, pero tampoco es un fenómeno saludable. Ese ruido bronco que se produce durante el sueño y que erróneamente se ha asociado al descanso más placentero y al sueño más profundo es, en realidad, un trastorno de la respiración que, lejos de representar la serenidad y el sosiego que se le ha atribuido, puede llegar a alterar el descanso nocturno acarreando consecuencias negativas para el roncador, como cansancio y somnolencia durante el día; pero, además, roncar no sólo afecta a quien lo sufre, sino también al acompañante de habitación, lo que puede dar lugar a problemas de convivencia graves.

Por lo tanto, aunque tradicionalmente al ronquido no se le haya prestado una atención especial y se asocie a perturbaciones consideradas poco relevantes, «pertenece a un abanico de alteraciones respiratorias que deben tenerse en cuenta», señala el doctor Félix Payo; pero roncar también puede ser la señal que avisa de la presencia de un trastorno más serio llamado apnea del sueño, lo que significa que mientras se está durmiendo la respiración se interrumpe durante unos segundos. En este caso, la apnea se considera un problema de salud, ya que dormir poco y mal puede traer consecuencias sociolaborales importantes, como accidentes de tráfico y laborales, absentismo en el trabajo por la excesiva somnolencia diurna, hipertensión arterial, depresión, infarto de miocardio…

Por su estructura anatómica y salvo excepciones, el hombre ronca más que la mujer. El motivo: la morfología de las vías superiores es diferente; en el caso del hombre, la faringe tiende a ser más estrecha. Aún desconociendo los motivos que provocan el llamado ronquido simple (el que no cursa con apnea), las causas más comunes son, según el neumólogo del Hospital Central de Asturias, las siguientes:

Alteraciones de la vía aérea alta. Las personas afectadas por rinitis, alergias, congestión o inflamación nasal, desviación del tabique o problemas con las amígdalas poseen altas probabilidades de ser roncadores. En estos casos, la visita al otorrino y un tratamiento que alivie la dolencia puede solucionar el problema.

Obesidad. El exceso de kilos potencia el ronquido. Y tan importante como el peso en sí es la acumulación de grasa que las personas obesas presentan en la zona del cuello, lo que incrementa la resistencia al paso del aire generando el tan característico ruido. Así, está comprobado que la mayoría de las personas que adelgazan resuelven el problema a la vez que ganan en salud y calidad de vida, apunta el doctor Payo.

Alcohol. El consumo de bebidas alcohólicas por la noche, antes de acostarse, potencia los ronquidos; además, la ingesta de alcohol interrumpe el sueño y favorece el insomnio. Por el contrario, no hay estudios que asocien la alimentación con los ronquidos, si bien sí está demostrado que una cena copiosa empeora la calidad del descanso.

Medicamentos. Los psicofármacos y medicamentos que relajan la musculatura del cuerpo, tipo relajantes musculares, potencian igualmente el ronquido.

Dormir boca arriba. Este molesto ruido se produce con mayor frecuencia cuando el individuo duerme boca arriba. El motivo es la posición que con esta postura adopta el cuello, dificultando el paso del aire. Por ello, el especialista recomienda, si es posible, dormir de lado. Para facilitar la colocación del cuerpo, algunos médicos aconsejaban coser una pelota a la espalda del pijama para que al dar la vuelta la presión del objeto obligue a situarse de lado.

Existen otros remedios, de reducida efectividad, según el doctor Payo, como la férulas que colocan la mandíbula en posición más avanzada, o las tiritas que hacen la respiración más fácil. En el mercado se publicitan otros productos, más naturales pero de escaso éxito, que buscan combatir los irritantes ronquidos que tienen lugar durante la inspiración, como aerosoles, aceites esenciales, infusiones o colutorios. Casi ninguno alcanza su objetivo. Y es que, como asegura el neumólogo asturiano, roncar tiene difícil solución.

 

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¡Aceleremos nuestro metabolismo!

elfinancierocr.com.-Larisa Páez

¿Ha escuchado del metabolismo acelerado? Si la respuesta es negativa lo primero que debo aclararle es que no es una condición anómala, al contrario, hablar de metabolismo acelerado es una condición que favorece a las personas para la quema de grasa en su cuerpo.

Lo más importante antes de hablar sobre sus beneficios y formas para potenciarlo, es entender más a fondo de qué hablamos al mencionarlo. El metabolismo es un conjunto de procesos físicos y químicos que ocurren en las células, convierten a los nutrientes de los alimentos en la energía necesaria para que el cuerpo cumpla con todas sus funciones vitales como respirar, hacer la digestión, mantener la temperatura corporal y eliminar los desechos del organismo.

¿Por qué acelerar el metabolismo? Un metabolismo acelerado contribuye a una pérdida más rápida de peso pues potencia la quema de grasas, regula la temperatura corporal y la energía que el cuerpo necesita durante el día.

Si usted es una persona activa que desarrolla actividad física, esta es una condición que contribuye a hacer su metabolismo más rápido. Por ejemplo, practicar alrededor de 30 a 45 minutos diarios de ejercicio es el ideal y no se olvide de tomar en cuenta ejercicios de resistencia con pesas, ligas o su peso propio. Recuerde que entre más músculo tenga su cuerpo más calorías quemará durante el día. Una libra de músculo se dice que es mucho más activa que una libra de grasa por la diferencia de calorías que consume una versus la otra.

En el campo de la alimentación, les puedo recomendar una serie de alimentos para ayudar en este proceso de quemar grasa. Por ejemplo, tome de 2 a 4 tazas de té verde o té rojo al día. Si usted no acostumbra a tomar té, el consumo de cafeína moderada le puede ayudar.  Por otro lado, el chile picante  y el jengibre son dos alimentos que diversos estudios señalan como aceleradores del metabolismo.

Para lograr el objetivo que venimos hablando, evite las dietas locas. Las restricciones calóricas extremas pondrán a su cuerpo en un mecanismo de reserva y a mediano y largo plazo le darán los resultados contrarios a los que espera como menos calorías quemadas durante el día y más peso ganado. Sobre todo porque en las dietas locas se pierde mucha masa muscular y se guarda la grasa. Necesitamos esa masa muscular para el metabolismo acelerado. ¡Olvídese de ellas!

¡Pongamos a correr el metabolismo! Para esto no se brinque ninguna de las cinco comidas a cumplir en el día como lo son el desayuno, las meriendas, el almuerzo y la cena. Además, no olvide hidratarse bien, el cuerpo lo requiere y además ayuda a purificar y oxigenar la sangre.

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El sobrepeso en los mayores dificulta las actividades diarias

Los adultos mayores obesos son más propensos a tener problemas para realizar sus actividades diarias, como darse una ducha, vestirse o ir al baño.

Y a mayor sobrepeso, más discapacidades surgían, según un estudio sobre 20.000 mayores de 65 años.

Lo interesante fue que el sobrepeso no elevaba el riesgo de muerte, excepto en los muy obesos, lo que suma este estudio a otros que habían sugerido que el aumento moderado del peso corporal no afectaría por igual a los adultos mayores que a la población general, comentó la doctora Christina Wee, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston.

Para conocer mejor ese efecto, el equipo de Wee revisó datos de 20.975 pacientes de la cobertura estatal estadounidense Medicare, obtenidos durante entrevistas realizadas en cuatro años. Más de un tercio tenía sobrepeso y un 18 por ciento era obeso. A todos se los estudió durante 14 años para determinar la mortalidad.

La investigación se concentró en la capacidad de los participantes de realizar actividades diarias, como comer, sentarse y levantarse de una silla o caminar (movimientos básicos), que el equipo distinguió de las instrumentales (usar el teléfono, cocinar, ir de compras o usar dinero).

Según publica Annals of Internal Medicine, entre el 22 y el 32 por ciento de las mujeres con sobrepeso y obesidad, por ejemplo, dijo que le costaba realizar por lo menos una actividad diaria, comparado con el 20 por ciento de las mujeres con peso saludable.

En cuanto a las actividades instrumentales, el 30 a 38 por ciento de los hombres con sobrepeso y obesidad respondió que esas actividades eran cada vez más difíciles desde el inicio del estudio, a diferencia de apenas el 28 por ciento en el grupo sin sobrepeso.

En los afroamericanos, el sobrepeso no causó tanto problema con las actividades diarias, aunque su participación (un 8 por ciento de la cohorte) cuestiona ese resultado.

Se desconoce por qué el sobrepeso influye más en las actividades diarias que en la mortalidad. Una explicación, según la autora, sería el “efecto de supervivencia”, por el que los adultos obesos que viven 65 años o más serían más “resistentes” a la muerte, quizás por genes que los ayudan a contrarrestar los efectos de la obesidad.

“Pero los adultos ya son más propensos a la discapacidad y la obesidad lo potenciaría”, añadió.

De hecho, los participantes con el nivel más bajo de riesgo de morir durante el estudio fueron aquellos con sobrepeso, no con obesidad.

Esto, para Wee, fue especialmente sorprendente. La clasificación se realizó según el índice de masa corporal (IMC), que no es una medición precisa de la grasa corporal en los adultos en general.

“Además, dado que muchas enfermedades crónicas en los adultos mayores causan descenso de peso, ser delgado sería un signo de padecer varias dolencias”, dijo.

Por ahora, la autora recomendó que los adultos mayores con sobrepeso se concentren en no perder las habilidades para realizar las actividades cotidianas: “Puede ser que el tratamiento no sea adelgazar, sino hacer ejercicio para reforzar los músculos y mejorar las funciones generales”.

FUENTE: Annals of Internal Medicine, online 16 de mayo del 2011

 

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El biberón después del año fomenta la obesidad infantil

El mejor regalo para el primer cumpleaños de su bebé podría ser un ‘pase’ para prevenir la obesidad infantil. ¿Cómo? Tan sencillo como retirarle el biberón. Un equipo de investigadores estadounidenses afirma que mantener esta práctica más allá de los 12 meses aumenta el riesgo de desarrollar obesidad infantil hasta en un 30%.

Según un artículo publicado en ‘The Journal of Pediatrics’, el 17,6% de los bebés estudiados (un total de 6.750) era obeso a los cinco años y medio y el 22,3% de ellos tomaba biberones de leche hasta los dos años. Algunos (18,9%) mantenían este hábito antes de irse a la cama y el resto utilizaba el biberón de forma regular también durante el día.

“No es que la leche sea perjudicial. Lo que falla es el contexto. En algunos casos, se utiliza el biberón en sustitución del chupete (como tranquilizador) y como inductor del sueño y, al final, lo que consigue es un aporte excesivo de calorías que favorece la obesidad”, argumenta Luis Moreno, coordinador del grupo de investigación sobre nutrición infantil de la Universidad de Zaragoza. Como señalan los autores del estudio, “una niña de 24 meses que se va a la cama con un biberón de leche de casi un cuarto de litro recibe aproximadamente el 12% de sus necesidades calóricas diarias”.

Los resultados lo dejan claro. La prevalencia de obesidad entre los pequeños que mantenían dicha costumbre a los 24 meses era del 23%, frente al 16% de los bebés a los que ya se les había retirado el biberón. En definitiva, concluyen los expertos de la Universidad de Temple y de Ohio (ambas en EEUU), “observamos que el primer grupo era un 30% más propenso a ser obeso a los cinco años que los demás”.

La leche materna protege de la obesidad

Lo ideal, recomienda el doctor Moreno, es “promover durante los primeros seis meses la lactancia materna como principal alimento (se adapta a las necesidades del bebé y protege de la obesidad) y a partir de este momento, empezar a utilizar la cuchara de tal forma que al año ya se vaya retirando el biberón”. Para ir deshabituando poco a poco al pequeño, la Asociación Americana de Pediatría lanza algunas recomendaciones para seguir a partir de los nueve meses: “Que las comidas entre horas no se realicen nunca con biberón, para tomar agua mejor usar vasos o tazas y no dejar que el niño se vaya a la cama con el biberón”.

Como explican los autores del artículo, la prevención de la obesidad debería comenzar antes de que los niños empiecen la escuela. El problema, añaden, es que “apenas hay investigaciones que demuestren qué intervenciones son efectivas durante los primeros años”. La limitación del uso del biberón es la primera.

“Hasta ahora, el biberón se había relacionado con déficit de hierro y más probabilidades de caries, pero no con la obesidad”, recuerdan los científicos. Tras la fase de la lactancia materna, sabe reseñar que “la leche no tiene hierro y por sí sola no suple las necesidades que el pequeño tiene. También necesita cantidades importantes de otros alimentos”, explica Luis Moreno. “Es importante que a partir del cuarto o sexto mes, aproximadamente, se introduzcan los cereales; a los seis, las frutas y las verduras; y a los ocho la carne y el pescado. Al principio, triturado y cuando el niño tenga dientes, a partir de los 10 meses, puede empezar a masticar”.

 

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Los enfermos de asma bronquial desarrollan síntomas más acentuados de su patología si además son obesos

Un estudio realizado por neumólogos del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha confirmado la influencia negativa que la obesidad tiene en los pacientes afectados por asma bronquial, un hallazgo que han detectado a través de espirometrías, test de control de asma, volumen de oxido nítrico exhalado y de corticoides inhalados.

Un estudio realizado por neumólogos del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha confirmado la influencia negativa que la obesidad tiene en los pacientes afectados por asma bronquial, un hallazgo que han detectado a través de espirometrías, test de control de asma, volumen de oxido nítrico exhalado y de corticoides inhalados.

Según la investigación, realizada durante un año en 242 pacientes afectados con asma bronquial, aquellos pacientes que tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 desarrollan síntomas más acentuados de la enfermedad que aquellas situadas en normopeso.

El trabajo señala además que el grupo de los enfermos asmáticos con obesidad (41%), necesita inhalar una mayor cantidad de corticoides y presenta un peor control del asma (valorado con el ACT y menor componente inflamatorio medido con óxido nítrico exhalado).

En ellos, la evolución de la enfermedad es distinta a la de los asmáticos que no presentan sobrepeso y para controlarla son necesarias mayores dosis de corticoides inhalados, y aún así, el control de la enfermedad es peor.

 

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Consumo de antioxidantes durante embarazo ayudaría a prevenir obesidad en hijos

Estudio comparó el efecto de una dieta alta en grasas y otra con antioxidantes durante el embarazo.

Una de cada tres mujeres embarazadas en Chile tiene obesidad, según las cifras del Ministerio de Salud. Una condición que no sólo afecta a la madre, sino también al hijo que está por nacer. Si la madre tiene una dieta alta en grasas y carbohidratos durante la gestación, su hijo tendrá un mayor riesgo de desarrollar estrés oxidativo, una situación que aumenta su predisposición a desarrollar obesidad y diabetes.

La buena noticia es que una dieta saludable durante el embarazo también tiene efectos directos en el niño en gestación. Un estudio del Hospital de Niños en Filadelfia, en Estados Unidos, mostró que un alto consumo de antioxidantes antes y durante la gestación previene la obesidad y la resistencia a la glucosa en los descendientes.

La investigación fue realizada en ratones hembras de laboratorio, a las cuales se les dio una alimentación similar a la dieta occidental de los humanos y a la mitad de ellas se le agregó antioxidantes en su alimentación. Los científicos mantuvieron este régimen hasta que las ratas tuvieron crías, a las cuales examinaron.

De esta manera, descubrieron que en las ratas alimentadas con la dieta occidental, la inflamación y el estrés oxidativo se incrementaron en la primera etapa de gestación, durante el desarrollo de los fetos y una vez que las crías nacieron. Mediciones a las dos semanas y a los dos meses de edad demostraron que estos roedores tenían alteraciones en los genes que promueven la acumulación de tejido adiposo de lípidos.

La adición de suplementos antioxidantes en la dieta occidental, suministrada a una mitad de las ratas, logró reducir en sus crías el estrés oxidativo, los niveles de adiposidad y mejoró su tolerancia a la glucosa. “Este resultado sugiere que si logramos prevenir la obesidad, el estrés oxidativo y la inflamación en animales embarazados, podremos prevenir la obesidad en su descendencia”, comentó Rebecca Simmons, neonatóloga del Hospital de Niños de Filadelfia y autora del estudio.

El estrés oxidativo es una condición en la cual aumenta la producción de moléculas, como los radicales libres, que producen daño en el organismo y éste no es capaz de controlarlas. La obesidad durante el embarazo no sólo aumenta el estrés oxidativo en la descendencia, el cual causa inflamación, sino que también altera el metabolismo durante la gestación.

Las mujeres embarazadas con sobrepeso u obesidad tienen niveles de azúcar más altos en su sangre, los cuales transfieren a sus hijos durante la gestación, lo que produce en los niños una producción de insulina mayor a la normal. El exceso de esta sustancia hace que los niños ganen mayor cantidad de grasa que de músculo. Un estudio realizado en 2009 por el Inta de la U. de Chile reveló que a los dos años de edad, un 30% de los niños y niñas de Chile ya tiene sobrepeso u obesidad.

Los resultados aún no han sido confirmados en humanos, pero el presente estudio sugiere que el consumo de alimentos ricos en antioxidantes, como frutas rojas, aceite de oliva, nueces y té durante el embarazo puede prevenir el estrés oxidativo y, por lo tanto, evitar la obesidad en el hijo en gestación.

 

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Produce embarazos de alto riesgo la obesidad

Genera sobre todo hipertensión y eclampsia

La obesidad se ubica en primer lugar como desencadenante de alto riesgo en el embarazo, según reportes del Hospital de Gineco obstetricia del Centro Médico Nacional de Occidente, (CMNO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco.

Este nosocomio que por cierto, es uno de los dos que a nivel nacional existen en el esquema IMSS especializados en el abordaje de embarazos de alto riesgo (el otro se ubica en el CMN La Raza en la Ciudad de México), ingresó durante 2010 un total de siete mil 492 pacientes y atendió en el mismo periodo, cuatro mil 429 eventos obstétricos, entre partos y cesáreas.

Al informar lo anterior, el jefe de la División de Obstetricia del nosocomio, Salvador Hernández Higareda, dijo que la obesidad tiende a provocar en la gestante un incremento en su presión arterial, lo que desencadena una preeclampsia-eclampsia, entidad que constituye un elevado riesgo, incluso de muerte, tanto para la madre como para el bebé.

El especialista señaló que otro factor de riesgo en el embarazo, es la edad de 35 años o más, así como la adolescencia. Uno y otro extremo, dijo, conllevan una serie de elementos que elevan las posibilidades de que el embarazo se complique.

Dijo que la edad idónea para el embarazo es entre los 20 y los 30 o 34 años, antes o después de ese rango, el riesgo de complicación aumenta.

Concretamente en la adolescencia temprana, el especialista dijo que “nada más por ser adolescente y estar embarazada es de alto riesgo porque comúnmente tienden a desarrollar problemas hipertensivos, a tener malnutrición y a no haber tomado ácido fólico previo al embarazo”, esto al margen de una pelvis no totalmente desarrollada que finalmente, redundará en que la gestación deba resolverse mediante una cesárea.

Por otra parte, el entrevistado dijo que si la mujer tiene antecedentes familiares de hipertensión, si desarrolló esta condición en un embarazo previo, o bien, si tuvo una gestación que culminó pre-término, también aumentan las probabilidades de tener un embarazo de alto riesgo.

Un embarazo de alto riesgo también se desencadena si es múltiple, esto es de dos productos o más, así como si la paciente desarrolló alguna infección en vías urinarias o a nivel cérvico vaginal y si tiene enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o alguna patología auto inmune como el lupus eritematoso sistémico.

Lo ideal es que antes de embarazarse, toda mujer busque la consulta preconcepcional. Dijo que el Hospital de Gineco obstetricia fue pionero en el establecimiento de ésta estrategia, que tras un análisis integral de la mujer, determina los factores de riesgo que tiene y las implicaciones que éstos pueden acarrearle si decide una gestación.

 

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Obesidad aumenta riesgo de infartos cerebro vasculares en mujeres

Las enfermedades del sistema circulatorio son la principal causa de muerte entre los chilenos, la que aumenta entre un 26% a 28%

Investigadores de la Asociación Americana Internacional del Infarto revelaron que el aumento de los infartos cerebro vasculares en Estados Unidos se relaciona con el aumento de la obesidad en las mujeres de mediana edad.

En tanto, en Chile las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas indican un aumento de 5% en la mortalidad por esta enfermedad. 1645 mujeres murieron el año 1997 afectadas por accidente vascular encefálico agudo, mientras el año 2003, la cifra alcanzó a las 1729 fatalidades por esta causa.

El número de afectadas por esta enfermedad del sistema circulatorio en EE.UU. se ha triplicado, según el estudio. Los análisis demostraron que otras variables, como la diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares se han mantenido en el tiempo, pero han aumentado la circunferencia de cintura y el índice de masa corporal, ambos indicadores de obesidad.

Además, esta enfermedad afecta en Chile a más mujeres que hombres. En 2003, 198 murieron 1531 hombres por esta enfermedad, cifra superada por las 198 mujeres que fallecen por esta causa.

El doctor Leopoldo Mariné, cirujano de la Sección de Cirugía Vascular de la Universidad Católica, explica que la obesidad incide en el desarrollo de la aterosclerosis, lo que determina el daño en las paredes de las arterias aumentando el riesgo de infarto cerebral.

Estas patologías han aumentado entre las personas más jóvenes, como señala el cirujano vascular Renato Mertens, de la Universidad Católica: “Hace diez años no se veían casos de ateroesclerosis precoz en personas que bordean los 40 años”.

Del total de los ataques cerebrales, el 80% ocurre por que se tapa una arteria, y el 20% restante es causado por un derrame. El 30% de las personas que los sufren fallecen después de seis meses de ocurrido el evento, mientras que el 45% se recupera con algún grado de incapacidad, que puede ser moderada o severa.

Las alternativas de recuperación dependen de la magnitud de los ataques, y deben acompañarse por un cambio radical de los malos hábitos: tener una buena nutrición, empezar una rutina de ejercicios adecuada y dejar de fumar.

Factores de riesgo:

Además de la obesidad, hay otros factores que favorecen el desarrollo de la patología:

– Aumento del tabaquismo entre las mujeres.

– Mala alimentación y escasa actividad física.

– Pérdida gradual de la protección de las hormonas en el organismo.

– Hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

 

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5 maneras de volverte una persona más saludable

Para tener una vida saludable debes quererte a ti mismo y divertirte.

Para estar saludable es necesario cambiar el estilo de vida. Sin embargo, se trata de una serie de pequeños pasos. Aquí una lista de 5 cambios muy necesarios.

Toma líquidos

Tomar agua le hace bien al cuerpo en innumerables formas. Estar hidratado es bueno para la piel, te llena y te ayuda a no estar comiendo snacks por ahí y permite que tu estómago funcione major.

Tómate tu tiempo

Todos necesitamos un poquito de tiempo para pasar con uno mismo. Ahora estamos tan ocupados y tan estresados que nos sentimos culpables cuando tomamos unos minutos para nosotros mismos. Supéralo, porque ese tiempo te ayudará a aliviar el estrés y tu salud se pondrá más fuerte.

Que los carbohidratos regresen a tu vida

Las dietas bajas en carbohidratos o sin ellos han sido muy populares durante años. Sin embargo hay algunos estudios que han demostrado que la gente que come más carbohidratos es más flaca. Aparte, te hace sentir lleno, acelera el metabolismo, y te ayuda a mantener la masa muscular. No le digas no a las papas.

La grasa es tu amiga

Si quieres perder peso, es importante que incorpores grasas buenas a tu dieta. La grasa buena le da energía a tu cuerpo y te ayuda a absorver los nutrentes. Trata de consumir la grasa saludable, la que encuentras en pescados, semillas, aceitunas y paltas, y limita el consumo de “grasas malas”, como las saturadas o las trans, tan comunes en papas fritas.

Muévete

Claro que todos saben que los ejercicios son esenciales en cualquier regimen de buena salud. Pero saberlo bien no significa hacerlo. Es importante encontrar una rutina de fitness que te guste, para que se vuelva parte de tu vida.

*Bonus track

Duerme bien

Un buen descanso en la noche hace maravillas para tu salud. Disminuye el riesgo de gripe, la hipertensión, ataques cardiacos y derrames cerebrales. Y pocas horas de sueño tienen un impacto negativo en tu estabilidad emocional. Así que a dormir 8 horas diarias.

 

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