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Obesidad – adelgazar

Ocho errores de los padres con el sobrepeso de los niños

No premiar con comida, respetar horarios, evitar tener golosinas en casa, algunas recomendaciones.

eltiempo.com

Los primeros y principales responsables de un niño con problemas de sobrepeso, coinciden todos los especialistas, son los padres. Los malos hábitos y la falta de educación en esta decisiva materia se transmiten, cultivan y consolidan en casa.

“Somos los padres quienes decidimos qué comen nuestros hijos”, recuerda la doctora Ximena Raimann, nutricionista infantil de la clínica Las Condes, de Santiago de Chile. “Y somos los padres quienes debemos enseñarles a comer de forma saludable”, añaden otros expertos.

Y aunque lo anterior parezca una obviedad, el problema es que diversos estudios confirman que a los papás y mamás contemporáneos les cuesta mucho reconocer sus fallas en este terreno. Una investigación realizada por la Universidad de Nueva York, y dirigida por el profesor Dustin Duncan, reveló que cerca del 95 por ciento de los padres de niños con sobrepeso vieron a sus hijos con “un peso saludable” y no identificaron su situación como algo potencialmente peligroso para los menores, como en efecto lo es.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad no solo es uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI, sino que ha alcanzado proporciones de pandemia: más de 1.900 millones de adultos, mayores de 18 años, presentan sobrepeso en el mundo, y de ellos, más de 600 millones sufren de obesidad.

Y el mismo organismo señala que el futuro no es nada alentador, pues el sobrepeso y la obesidad infantil se han casi triplicado en los últimos 30 años. A tal punto que hoy existen en el mundo alrededor de 42 millones de niños y niñas con sobrepeso: el 80 por ciento de ellos, en países en vías de desarrollo.

En América Latina, el cuadro no es bueno: entre el 20 y el 25 por ciento de la población de niños y adolescentes tiene sobrepeso.

Y si bien es cierto que en las tiendas de 8 de cada 10 escuelas se siguen ofreciendo bebidas azucaradas y en muy pocas hay frutas u otras opciones saludables, también lo es que la mayoría de los padres no están haciendo la tarea que les corresponde en este tema.

Aquí, ocho consejos para que su hijo no caiga en el sobrepeso, es decir, no aumente sus posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y otros males, que no solo afectarán su calidad de vida, sino que la acortarán.

1. Golosinas para consentir

Uno de los principales errores de los padres es que desde muy temprana edad introducen a los pequeños en el consumo de alimentos marcadamente dulces (golosinas, chocolates, etc.) o salados (papas fritas y otros ‘paquetes’), generando que el menor se acostumbre a estos sabores altamente adictivos. Abuelos y otros familiares deben unirse y ayudar para que los niños se acostumbren a comer alimentos frescos y naturales.

2. Comida sin horas

Muchos padres permiten que los niños coman a deshoras, y, en general, se trata de productos con mucha grasa, sal o azúcar que los dejan satisfechos y que hacen que después no quieran comer la comida que les corresponde. “Ahí empieza un círculo vicioso, porque después -nuevamente a deshora- les da hambre y comen otra vez ese tipo de pasabocas, que suelen ser muy calóricos”, dice la directora de la Escuela de Nutrición de la Universidad de los Andes de Chile, doctora Eliana Reyes.

Para evitar esto, no solo hace falta que consuman de forma ordenada las comidas diarias, sino que estas sean correctamente planificadas y equilibradas para que no sientan hambre a deshoras. Y si eso ocurre, la propuesta debe ser siempre saludable: una fruta, un yogur, etc.

3. Posponer las frutas y verduras

“En los primeros años de vida es cuando se adquieren hábitos y gustos”, dice la doctora Elizabeth Yáñez, nutricionista infantil de la clínica Alemana. Por eso es tan importante familiarizarse desde temprano con el sabor de frutas y verduras. De hecho, según la doctora Raimann, al cumplir el año, los niños ya deberían empezar a comer ensaladas, algo que generalmente no se hace. “Pero, en cambio, se les introducen golosinas como las galletas, que no son en absoluto necesarias”. “Si en la primera infancia no se les acerca a estos alimentos saludables, será más difícil que los coman después”.

4. Loncheras extracalóricas

Frutas, verduras como la zanahoria, yogur y frutos secos son buenas ideas para la lonchera. Sin embargo, todas las especialistas consultadas concuerdan en que a pesar de las recomendaciones que dan sobre esta materia, muchos papás siguen enviándoles golosinas y productos envasados altos en calorías y azúcar (por comodidad). Y las profesionales añaden que evitar tener este tipo de golosinas en la casa también es clave.

5. Porciones de adulto

Servirle a un niño de cuatro años la misma porción que a su hermano adolescente es un error común, dicen las especialistas. Y en muchos casos, a pesar de ser porciones no adecuadas para la edad, los padres los obligan a terminarlas. En términos generales, no es bueno premiar ni castigar a un niño con la comida, porque genera distorsiones, como, por ejemplo, cuando se premia un buen resultado escolar con comida chatarra.

6. El mal ejemplo

“Uno tiene que predicar con el ejemplo, y especialmente con los niños”, dice la doctora Reyes. Por eso, no solo el niño debe comer de forma saludable, los adultos también. Las ensaladas deberían estar siempre presentes y el postre debería ser una fruta, dejando los dulces más elaborados solo para el fin de semana, y en porciones moderadas, dice la doctora Yáñez.

7. Las gaseosas

Servir agua en la mesa, no jugos industriales ni gaseosas, es esencial. “No hay que acostumbrarlos a las bebidas dulces, porque son adictivas. La gente lo hace por cariño, para darles algo rico, pero a la larga les generan un daño”, dice la nutricionista Eliana Reyes. Incluso, el jugo con endulzante es mejor sacarlo de la dieta, dice Raimann, porque acostumbra el paladar a lo dulce. En Colombia, la costumbre de los jugos naturales es muy sana, pero eso se arruina cuando se les pone azúcar.

8. Comer frente a la TV o al PC

Sentarse a la mesa en familia y evitar estar frente al televisor o el computador mientras se come es absolutamente fundamental. “El cenar en familia es un factor protector de sobrepeso, de trastornos alimentarios y de consumo de drogas”, dice la doctora Raimann. “Cuando uno come mirando la tele no tiene control de lo que come”, asegura. Paralelamente, hay que disminuir el consumo de videojuegos y otro tipo de ‘hobbies’ sedentarios, como ver televisión en exceso, y animar constantemente al niño o niña a que realice juegos en los que prime el ejercicio físico.

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Siete consejos extraños (y efectivos) para adelgazar

as.com

Sí, todos nos sabemos los consejos típicos para ayudar a perder peso y, pasadas las fiestas navideñas, nos los repetimos como un mantra en un intento de aminorar todos los excesos que hemos cometido mientras sonaban los acordes de cualquier villancico tradicional. Que si deporte, que si comida sana, que si beber agua y dormir bien. Lo básico. Sin embargo, es muy fácil que en este momento, contemplándonos ante el espejo y acordándonos con horror del turrón de chocolate que nos metimos sin ningún miramiento entre pecho y espalda, cualquier ayuda, por extraña que pueda parecer, nos venga bien.

Precisamente por eso, hemos recopilado siete consejos que no es que vayan a convertirte en un pibón a la altura de las mejores fotos de Instagram pero que podrán ayudarte en la ardua tarea de perder esos kilitos a los que nadie ha invitado. Desde luego, que no se diga que no lo hemos intentado.

Mira bien las etiquetas de los productos

“Ahora mismo, muchos de los etiquetajes pueden inducir a error”, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Muchos alimentos que quieren aparecer como saludables, bajos en grasa o en sal pecan de no serlo tanto como se publicitan. Por ello, mirar detenidamente las etiquetas ayuda, y mucho. Algunos expertos abogan por el llamado semáforo nutricional que asigna a cada nutriente distintos colores (rojo, naranja y verde). “Si esto se instaurara y se hiciera obligatorio, muy posiblemente la mayoría de las personas al menos leerían las etiquetas y sabrían si el alimento les conviene o no”, sentencia Bravo.

Sí, el tamaño importa

No se trata solo de usar platos pequeños sino también de cortar la comida en trozos pequeños, según un estudio de la Universidad de Arizona (EE UU). Esto ayuda a comer menos y a reducir el estómago. Es un proceso lento, de “entre tres semanas y tres meses”, asegura Bravo, pero que puede ayudarnos a que nuestro cuerpo demande menos comida. “No es solo que el estómago se habitúe, además, la segregación de la grelina, la hormona del hambre, es mucho más rápida con estómagos pequeños por lo que nos saciaremos antes”, explica. Además, el efecto visual de llenar un plato pequeño nos ayudará a no tener la sensación de estar comiendo menos.

Bebe tres vasos más de agua

Según un estudio de la Universidad de Illinois (EE UU) el agua influye en la ingesta calórica. Concluyeron que, según las valoraciones medias, cada uno de los entrevistados bebían un promedio de 4,2 vasos de agua y que un vaso adicional podría ayudar a reducir 69 calorías, dos serías 137 y bebiendo tres vasos más se podrían evitar 206 calorías. Tampoco hay que pasarse, la sobrehidratación es peligrosa, pero aumentar un poco el consumo de agua nos puede ser de ayuda.

Comparte fotos de tus comidas (aunque pierdas amigos)

Todos esos centenares de fotos de platos saludables a la par que apetitosos que pueblan Instagram tienen una buena razón de ser. “Aquí hay dos vertientes: el hacer público el hecho de que estás a dieta o cambiando hábitos o el tener un control de esas personas, ambas cosas nos van ayudar a no romper nuestro propósito y a tener una presión extra para conseguirlo”, afirma Bravo. Es posible que al empezar a hacer esto dejen de seguirte unos cuantos amigos pero será por una buena causa.

Haz ejercicio en ayunas

Esto es como lo de la tortilla de patatas con o sin cebolla. Hay tenaces partidarios y acérrimos detractores. Pero parece que empieza a haber consenso en que hacer ejercicio en ayunas —si no hay razones médicas que lo desaconsejen y con una pieza de fruta o un yogur antes si fuera necesario— quema una mayor cantidad de grasa. “Al tener los niveles de insulina muy bajitos me ayudará a usar la grasa como fuente de energía”, explica Bravo.

Probar platos nuevos

Vas a un restaurante con tus amigos y te pides lo mismo de siempre porque eso de innovar para ti es, como muchísimo, cambiar la marca de la cerveza y a veces ni eso. Sin embargo, atreverte con ese plato que te da al ojo pero no has probado nunca puede ser bueno para tu dieta. Según un artículo de la revista Flavour, los gustos inesperados en la comida —ya sean buenos o malos— hacen que comamos un 10% menos.

Picotea

Sí, llevan toda tu vida diciéndote que el picoteo es poco menos que el Satanás de las dietas pero el problema es que no lo estabas haciendo bien. “Sobre todo para aquellas personas que siempre tienen hambre, es bueno hacer dos picoteos a media mañana, otros dos a media tarde y una segunda cena”, nos cuenta Bravo aunque, claro está, la clave es qué picar. “Una pieza de fruta, jamón york, un yogur 0%, una onza de chocolate negro, un poco de pan con jamón serrano. De esta manera tenemos la sensación de estar todo el día comiendo, se acelera el metabolismo y al final en el cómputo total no son tantas calorías”, sentencia.

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La nueva dieta 5:5:5 o cómo adelgazar rápido y sin esfuerzo

Tanto si estás a régimen como si no, debes saber en qué consiste este plan. Es muy sencillo y, lo mejor de todo, podrás perder hasta dos kilos a la semana

elconfidencial.com

La mayoría de la gente incluye en sus propósitos perder peso, y se ponen a ello pero la motivación no les llega a febrero. ¿La razón? Eligen el régimen erróneo. Muy restrictivo y nada adaptado a sus necesidades. Seguro que tú, lector influyente, sabes de lo que hablamos. De hecho, lo más probable es que aunque no estés a dieta, te encuentres tratando de perder esos kilos de más que has cogido en Navidad. No te preocupes: tenemos el plan efectivo que te hará dejar atrás esos gramos que te separan de tener un cuerpo de infarto.

Se trata de la dieta 5:5:5, elaborada por la famosa nutricionista británica Angela Dowden. Su régimen es considerado como la forma “más fácil y saludable” de perder peso. ¿Lo mejor? Que resulta súper fácil comprometerse con él y adelgazar sin apenas poner esfuerzo. La base de la dieta se centra en hacer cinco comidas a lo largo del día. Pero no sirve cualquier alimento: la experta sugiere que dichas porciones deben componer 80 gramos de frutas y verduras, sobre todo verdes, ya que son altas en fibra y bajas en carbohidratos, recoge ‘Woman’s Day’. Cumpliendo solo estas sencillas reglas podrás perder hasta dos kilos en dos semanas, los cuales además no recuperarás.

La base de la dieta se centra en hacer cinco comidas a lo largo del día, compuestas por 80 gramos de frutas y verduras, sobre todo verdes

Un día tipo con esta dieta podría consistir en lo siguiente:

  • Desayuno: un puñado de arándanos y una rodaja de kiwi con yogur sin grasa.
  • Almuerzo: fruta con un puñado de frutos secos (plátano con nueces y pasas, por ejemplo).
  • Comida: filete de salmón con ensalada verde y salsa Tzatziki (lleva pepino y yogur griego).
  • Merienda: fruta con un puñado de frutos secos
  • Cena: chuleta magra de cordero con verduras y cuscús.

Los horarios de las ingestas deben estar repartidos de forma coherente a lo largo de la jornada, esto es, que haya unas 3-4 horas de diferencia entre cada toma. No tendría sentido merendar a las 20 horas y cenar a las 21. Además, las porciones deben tener un tamaño modesto. Lo único que está prohibidísimo en esta dieta son las bebidas azucaradas, cuyo consumo se debe cortar de raíz. Es un régimen muy sencillo y fácil de seguir, solo hay que recordar las simples reglas y llevarlo a cabo. Anímate a probarlo y nos cuentas.

Lo que funciona: 5 comidas al día

Además de elegir bien los ingredientes, el hecho de comer cinco veces al día facilita nuestra carrera hacia el adelgazamiento. Si comemos cada pocas horas, evitaremos que el cuerpo acumule más grasas, porque nuestro organismo, que es sabio, tiende a prepararse para la hambruna cuando bajamos el aporte de calorías bruscamente. Asimismo, al aumentar la frecuencia de las ingestas incrementaremos a la vez el metabolismo del cuerpo, que hará que quememos grasa sin hacer nada.

Comer solo un par de veces al día en grandes cantidades tiende a engordar más que tomar la misma cantidad total pero distribuida en cuatro o cinco ingestas. Si aumentas la frecuencia de tus comidas evitarás los subidones y bajones de azúcar y esa peligrosa sensación de necesitar repentinamente un picoteo dulce. Si pasas horas con el estómago vacío, los niveles bajan demasiado y el cuerpo ‘pide’ un alivio, lo que te lleva a sufrir ansiedad y comer lo primero que pilles.

Diversos estudios han demostrado la eficacia de realizar cinco comidas al día. Uno de los últimos fue este, llevado a cabo por expertos de las universidades de California y Nuevo México, quienes abogan incluso por aumentar a seis las comidas diarias, ya que “la restricción calórica es eficaz en la reducción de la masa corporal grasa y ayuda a perder peso, y el aumento de tomas atenúa los cambios en la masa corporal libre de grasa”. Aunque aún queda mucho por investigar en relación a la cantidad necesaria de comidas diarias, lo que está claro es que nunca comer menos de tres veces al día.

Hermana de la dieta 5:2

Si el régimen 5:5:5 no te convence, seguro que lo hace la dieta 5:2. El plan, que ya ha sido seguido por cientos de personas de todo el mundo, es la hermana mayor de la anteriormente mencionada. La primera se puso de moda en 2013 después de ‘Horizon’, un documental emitido por la BBC en el que pudimos ver al periodista Michael Mosley seguir la dieta al pie de la letra. ¿Lo sorprendente? En solo un mes perdió 6,5 kilos y disminuyó su grasa corporal en un 25%. Además, mejoró sus niveles de azúcar en sangre y colesterol. La popularidad de la dieta 5:2 no ha parado de aumentar desde entonces y todos los ejemplares del libro ‘The 5:2 Fasting Diet’, de Jacqueline Whitehart, siguen estando en la lista de los más vendidos.

Hacer cinco ingestas al día nos facilita el adelgazamiento. Si comemos cada pocas horas, evitaremos que el cuerpo acumule más grasas

La dieta 5:2 consiste en comer lo que se quiera durante cinco días a la semana y reducir drásticamente la ingesta de calorías los dos días restantes. En el caso de los hombres, no se deben ingerir más de 600 calorías, mientras que en el caso de las mujeres se reduce a las 500. Una cantidad realmente baja, ya que la cantidad diaria recomendada es de unas 2.000 calorías. No obstante, parece que funciona, sobre todo si se combina con ejercicio.

Tras el éxito de su primera dieta, Mosley volvió a triunfar con el método HIT. En su libro ‘Fast Exercise’ (Ed. Short Books), el experto asegura que el entrenamiento interválico de series de alta intensidad, conocido como HIT, por sus siglas en inglés, es el mejor acompañante de la dieta 5:2, y juntos forman la combinación perfecta para adelgazar rápido y sin grandes sacrificios.

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Claves nutricionales para prevenir y reducir la obesidad en los hombres

El sobrepeso puede estar atentando contra la salud de la población masculina

elnuevodia.com

¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como “un mal menor” y se presenta con eufemismos exculpatorios, como “barriguita cervecera” o “la curva de la felicidad”, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social?

¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque “es sabido” que ellos beben más alcohol, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estos interrogantes, pero tiene claro que “quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo”.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%)”, explica el experto de este instituto.

“Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado, y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países.

“Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

Ellos engordan diferente

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas.

En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto IMEO.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica Estefanía Ramo, nutricionista de ese instituto.

Esta grasa acumulada en “la barriguita” de los hombres, es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales), es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al Síndrome Metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulinoresistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer, y las enfermedades respiratorias y osteoarticulares, según los expertos de IMEO.

Para mantener la línea

Existen cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el síndrome metabólico en los hombres, cuyo patrón alimentario tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como “comida rápida”, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.  La nutricionista Estefanía Ramo explica cada una de estas reglas que debes seguir en tu vida diaria.

1. Aumenta los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena) que ayudan a disminuir el colesterol.

2. Asegura el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3. Recuerda los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4. Reduce o modera el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumenta el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales, nueces y semillas.

5. Haz ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, resistencia aeróbica, autoestima y niveles de estrés, entre otros.

Opciones saludables

Consultadas sobre algunas situaciones concretas y cotidianas en las que los hombres pueden tomar medidas para prevenir el sobrepeso, las nutricionistas Carmen Escalada y Estefanía Ramo, sugieren lo siguiente:

En lugar de consumir productos ultraprocesados como pizzas, “nuggets”, salchichas o repostería procesada, es preferible comprar la mayor variedad posible de productos frescos, para reducir el consumo de grasas poco saludables, azúcares y sal, acudiendo a los mercados tradicionales.

En vez de beber refrescos, azucarados o edulcorados, o zumos cuando tenga sed, opta por agua o infusiones que, además de hidratarnos, también hacen que reduzcamos considerablemente nuestro consumo de azúcar.

No disfrutes de deportes solo a través del televisor o las gradas de un estadio, mejor practícalos, teniendo en cuenta que su variedad es inmensa: interiores o al aire libre, individuales o en equipo, de más o menos intensidad o impacto.

No te muevas siempre en carro por el hecho de ser más cómodo y rápido, pues de vez en cuando conviene desplazarse a pie o en bicicleta en las distancias más cortas, lo cual nos ayuda a mantener la línea y a apreciar la diferencia entre una vida activa y una sedentaria.

Deja la costumbre de saltar comidas y pasar muchas horas sin comer y comienza a consumir meriendas para que al comer no tengas tanta sensación de hambre ni estés ansioso. Ingiere menos cantidad y elige opciones más beneficiosas.

En lugar de comer papas fritas o galletas saladas, prepárate aperitivos saludables como unos “crudités” (hortalizas crudas cortadas en forma de bastón) de verduras, con salsa de yogur y especias.

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Obesidad puede provocar múltiples daños en la piel

Las personas obesas tienen la piel más seca y con una capacidad de reparación disminuida

informador.com.mx

Las personas con obesidad pierden más agua a través de la superficie de la piel, lo cual implica tenerla seca y con una capacidad de reparación disminuida, señaló Linda García, presidenta de la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD).

En un comunicado de la agencia Comunicación+contenido, la titular de dicha organización, afirmó que cuando una persona tiene obesidad es importante mantenerla lo más lubricada posible con cremas blancas y sin aroma.

Además, de que no se debe friccionar la piel durante el baño ni con zacates, estropajos o esponjas, ya que esto favorece más la resequedad de la piel y por lo tanto la presencia de comezón, eccemas (enfermedades en las que existe inflamación de la piel) e irritaciones, advirtió.

La especialista explicó que es importante identificar los padecimientos de la piel en los pacientes con obesidad porque algunas incluso pueden ser marcadores de diabetes, ya que cuando se presentan en los grandes pliegues de la piel, aumenta el calor, la humedad y el roce, y se genera el ambiente propicio para la aparición de hongos.

En ese sentido, recomendó también mantener dichas zonas lo más secas posible, usar ropa de algodón y evitar el uso de talcos medicados, pues junto con la humedad, se forman grumos que con la fricción irritarían más la piel.

“Lo mismo sucede con los pies y entre los dedos, hay que mantenerlos secos, usar calcetines o medias de algodón que eviten el contacto con los materiales del forro de los zapatos y que favorecen la sudoración y la humedad”, abundó.

García Hidalgo indicó que en el caso de los menores con obesidad es fundamental identificar los cambios en la piel, sobre todo aquellos que se localizan en el cuello, axilas, dorso de las manos, codos y rodillas, donde la piel se torna obscura y engrosada.

“Esta entidad conocida como acantosis nigricans, es un marcador cutáneo predictivo para diabetes”, resaltó.

Los cambios metabólicos que causa la obesidad favorecen también que se eleven ciertas hormonas (hiperandrogenismo), lo cual genera aparición de vello en la cara, abdomen y piernas en las mujeres (hirsutismo), detalló.

Mientras que en la piel cabelluda sucede lo contrario, se empieza a caer el pelo de la parte frontal (alopecia androgenética), especificó.

Las manifestaciones asociadas a la obesidad dependen del grado de la misma, por ello, es primordial consultar al especialista en dermatología, quien diagnosticará y definirá el tratamiento más adecuado para cada caso, subrayó.

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Cinco claves para acelerar el metabolismo y perder peso

globovision.com

Acelerar el metabolismo es uno de los mejores caminos para perder peso, pero no todos tenemos el control del mismo y como consecuencia, fluctuamos de peso con mucha facilidad. Aquí te compartimos cinco claves para que lo pongas a marchar a toda máquina:

– Dormir más: Existe una relación entre el buen descanso y un metabolismo eficaz, así lo comprobaron recientes investigaciones científicas. Por tal motivo, es necesario respetar las ocho horas de sueño y apostar por el buen descanso.

– Té verde: Además de los antioxidantes que te aporta ayuda a acelerar el metabolismo y además es una excelente infusión para hidratarte cuando estás a punto de ceder a la tentación de las bebidas azucaradas.

– Entrenar duro: Disparar el desempeño metabólico depende de la intensidad con que practicas tus ejercicios, ya que de esta manera, podrás seguir quemando calorías incluso una vez que tu sesión de actividad física haya terminado.

– Pimienta de Cayena: La pimienta de Cayena contiene capsaicina, un componente que además de darle el clásico sabor picante al alimento, acelera también tu metabolismo.

– Una probadita de café: La cafeína por la mañana es una buena elección para elevar la velocidad de tu metabolismo, eso sí olvida la azúcar, si la incluyes pierde el efecto y causa consecuencias contrarias.

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La dieta para adelgazar 11 kg en tres semanas que está arrasando

elciudadano.cl

Dieta del astronauta, dieta Mayo, dieta Dukan, dieta de Scardale, dieta del plan F, dieta Prittiki, dieta Hollywood, dieta de Montignac… dietas, dietas y más dietas. El sobrepeso es una pandemia que asola a los países occidentales y, por consiguiente, una oportunidad de negocio ineludible en los tiempos que corren.

Si antes era común ver a famosos anunciando alimentos, la moda ahora es que las estrellas promocionen dietas, siendo sus propios cuerpos un ejemplo de la eficacia del plan desarrollado por un determinado experto. Como ejemplo, figuras como Beyoncé, Jay-Z, Jennifer López, Pharrell Williams, Gloria Estefan o Shakira se han proclamado ahora adeptos del régimen del nutricionista y fisiólogo Marco Borges que promete perder once kilos en tan solo 22 días, casi el doble de peso de lo que auguran otras soluciones. “Puedes controlar tu calidad de vida a través de lo que comes. Si una comilona de Houston como yo puede hacerlo, tú también” asegura la excomponente de Destiny’s Child.

Reflejado en su libro ‘The 22-Day Revolution’, el objetivo del plan es cambiar nuestro estilo de vida. Se garantiza con ello que modificaremos así nuestros genes, estimulando aquellos que benefician nuestra salud, mientras desactivamos aquellos que causan cardiopatías, cáncer o diabetes. Aunque la propuesta es de 22 días, el objetivo es que los hábitos adquiridos se mantengan durante más tiempo. Propugna Borges: “Esforzaros en introducir nuevas y más sanas costumbres y en el día 22 os encontrareis con una versión mejorada de vosotros mismos. Además, si habéis conseguido llevarla a cabo durante tres semanas, podréis cumplirla siempre”. El resultado final, si se llega a mantener la dieta durante tres meses, debería incidir sobre más de quinientos genes.

Modifica tus costumbres

La primera norma de la dieta es comer vegetales (el régimen es exclusivamente vegano). La segunda: come solo productos que provengan directamente de la tierra, es decir, alimentos biológicos.

Cualquier producto procesado o que haya sufrido alteraciones en el laboratorio queda automáticamente excluido. Nuestro cuerpo realiza un gran esfuerzo para digerir dichos alimentos que dañan nuestra capacidad para degustar sabores auténticos y que provocan problemas estomacales derivados de sus aromas y conservantes artificiales. Otros alimentos contraindicados por Borges son la soja y todo lo que contenga gluten. Las frutas y verduras, por el contrario, darán pie a que el cuerpo se concentre en desintoxicarse.

Los alimentos solo pueden ser biológicos. (iStock)

Frutas y verduras son ricos en carbohidratos complejos, pero pobres en grasa. Comer solo vegetales permite cumplir con facilidad la norma impuesta de ingerir un 80% de hidratos de carbono, un 10% de grasas y un 10% de proteínas al día. Si lo que se desea es adelgazar con más celeridad, los cereales y las legumbres deben limitarse a la primera comida del día y al almuerzo para que las calorías consumidas se quemen con la actividad de la jornada.

Tercer punto: hay que realizar solo tres comidas al día y llevar a cabo la cena por lo menos dos horas antes de ir a la cama. Si se opta por prescindir de la última comida, ofreceremos además al cuerpo la capacidad de consumir las reservas de grasa acumuladas. Es imprescindible comer con moderación, tomando conciencia de las señales internas que nos envía nuestro organismo.

La actividad física no podía tampoco quedar excluida. Las indicaciones dadas permitirán volver a programar nuestro organismo, mientras que el deporte conseguirá que el proceso se alargue en el tiempo. Por dicho motivo son imprescindibles al menos treinta minutos de ejercicio al día.

Por último, nada de refrescos ni alcohol. La base líquida de la dieta se resume exclusivamente en agua. Si queremos añadir algo de sabor, el té o el limón son óptimas opciones, eso sí, ni una cucharadita de azúcar en las bebidas.

Los comunes mortales opinan sobre la dieta

En Estados Unidos existe la posibilidad de llevar a cabo la dieta a través de dos opciones: preparar tú mismo los alimentos o pedir, a través de internet, que te los traigan a casa. Esta segunda opción debería llegar en breve a nuestro continente.

Con el propósito de bajar al mundo real, vamos a dejar a un lado la opinión de personajes célebres, para comprobar los efectos sobre la gente de a pie que se ha atrevido a probarla.

La periodista Lesley Messer eligió la opción de elaborar las recetas en su cocina. El motivo no podía ser otro que el económico: tres comidas al día durante tres semanas tienen un coste total de 600 dólares. Lesley cuenta que al inició se sentía con el estómago vacío y que odiaba la comida. La mayor presión provenía de seguir a rajatabla las indicaciones del libro, resultándole muy difícil conciliar las obligaciones de su trabajo y de su vida social con la elaboración de los platos propuestos, sin olvidar, por supuesto, la necesidad de dedicar un tiempo a la actividad física. En el caso de tener que comer fuera, muchos restaurantes que se declaran vegetarianos elaboraban las comidas con huevo o con mantequilla, lo que rompía con las normas de Borges. Todo ello llevo a Lesley a tener que violar inevitablemente la dieta de vez en cuando.

A pesar de lo prometido por Borges y por la propia Beyoncé, Lesley reconoce que si bien se sintió físicamente bien durante la dieta, le resulta imposible asegurar si de verdad sintió el incremento de energía que se promete con su cumplimiento. Por último, por lo que respecta al cambio de comportamiento, que garantiza que tras 22 días serás capaz de controlar completamente lo que comes, la periodista reconoce que desde el punto de vista personal sí se sintió con un mayor poder para controlar los alimentos que podía ingerir, pero ciertos encuentros sociales, como las cenas con los amigos, hacen que se presenten demasiadas tentaciones difíciles de soslayar.

A los amantes de la comida les será difícil acostumbrarse a las cantidades. (iStock)

Michelle Persad eligió, por el contrario, comprar los alimentos a través de la página web. Ella se declara una amante de la comida y quizás ello le supuso una dificultad añadida para limitarse a tomar exclusivamente los platos que le iban llegando.

Desde el tercer día, Michelle sintió algo que le era muy difícil de eludir: hambre, mucha hambre. Con todo, reconoce que con el paso de los días el cumplimiento de las normas se fue haciendo más asequible. A diferencia de la experiencia relatada por Lesley Messer, Michelle sí sintió un aumento de su energía, asegurando que la comida se había convertido en auténtico combustible para su cuerpo y que los resultados en la productividad de su trabajo fueron evidentes.

La conclusión de Michelle es clara: no volvería a realizar esta dieta, si bien no descarta tomar las comidas sugeridas en periodos puntuales, mucho más breves de los veintidós días indicados.

Las experiencia de estas dos mujeres nos sirve, en definitiva, para sopesar de una manera más objetiva las opiniones favorables de los famosos que circulan por internet. Hay que reconocer que no son negativas, pero sí que nos hablan por lo menos de los contras que no escucharemos en palabras del autor o de las estrellas implicadas.

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Descubren por qué dormir poco nos hace comer más y peor

La falta de sueño nos pasa factura. ¿Qué es lo que provoca este aumento de apetito y el deseo de comer dulces?

muyinteresante.es.-Sarah Romero

Tras pasar una mala noche en la que hemos dormido poco y mal, es posible que nos sintamos más atraídos por alimentos pocos saludables. Según un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Chicago (EE.UU.) esto sucede porque la falta de sueño aumenta el apetito de una forma similar a como lo hace la marihuana, ya que eleva los niveles en sangre de una señal química que incrementa la sensación del placer que nos provoca comer, potenciando además nuestro deseo por alimentos ricos en azúcar, grasas o sal (dulces, patatas fritas…)

“La restricción del sueño parece aumentar el sistema endocannabinoide, el mismo sistema dirigido por el ingrediente activo de la marihuana, para aumentar el deseo de la ingesta de alimentos”, explica Erin Hanlon, líder del estudio.

Para arrojar luz sobre esta teoría, los expertos contaron con la participación de 34 voluntarios jóvenes sanos, no obesos (14 hombres y 20 mujeres) con edades comprendidas alrededor de los 20 años y a los que monitorizaron durante dos períodos de 4 días. En la primera fase de sueño en el Centro de Investigación Clínica de la Universidad, los participantes podían pasar hasta 8,5 horas en la cama y durmieron una media de 7,5 horas cada noche. En la segunda fase del estudio, durante 4 días solo pudieron pasar 4,5 horas en la cama, y durmieron una media de 4,2 horas por noche.

En ambas estancias, todos ellos tomaron las mismas comidas tres veces al día, midiéndoles los niveles en sangre de grelina, una hormona que dispara el apetito, y de leptina, que se encarga de la sensación de saciedad. También midieron los niveles de endocannabinoides, un tipo de molécula que sintetiza el cerebro de manera natural y que “enciende” el sistema de recompensas del cerebro.

Los investigadores identificaron un patrón normal en los niveles endocannabinoides en las noches en las que los participantes pudieron dormir casi 8 horas. Sin embargo, los días de sueño reducido se produjo un aumento del 33% en estos niveles. Además, los participantes informaron de un aumento del hambre, sobre todo después de haber consumido la segunda ración del día, esto es, el mismo momento en el que los niveles de endocannabinoides alcanzaron su punto máximo.

Así, según los expertos, la falta de sueño aumenta el apetito por la orientación del sistema endocannabinoide que “podría ser un mecanismo por el cual la restricción del sueño recurrente acaba en una excesiva ingesta de alimentos, sobre todo en forma de aperitivos, a pesar de aumentos mínimos en la necesidad de energía”, expone Hanlon.

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¿Me hará daño una dieta sin gluten?

Está de moda dejar de comer gluten porque supuestamente es “más saludable”, pero no siempre es así

laopinion.com

¿Una dieta que cambia vidas o simplemente una moda? Las ventas de productos libres de gluten están creciendo en todo el mundo.

En Reino Unido, por ejemplo, el 7% de los adultos afirman que evitan el gluten debido a que sufren una “alergia” o una “intolerancia”, según la consultora internacional Minte. Otro 8% señala que lo evita como parte de un “estilo de vida saludable”.

Es cierto que comer gluten puede generar serios problemas de salud para quienes sufren de la enfermedad celíaca (EC). Pero, ¿tiene algún beneficio para el resto de la población evitarlo o es solo una manía que incluso puede llegar a perjudicar nuestra salud?

¿Cuáles son los riesgos de comer sin gluten?

Para la mayoría de las personas una dieta sin gluten no traerá ningún beneficio. Es más, podría generar algún riesgo para la salud si uno no sigue con atención lo que come.

El trigo, el centeno y la cebada integral contienen el salvado, germen y endospermo de los granos y por lo tanto contienen gluten. Son muy nutritivos, aportan fibra, hierro, vitamina B y calcio.

Los alimentos libres de gluten fueron hechos con granos refinados y por lo tanto solo contienen el endospermo y son menos nutritivos. Por eso, si estás pensando abandonar el gluten y hacer una dieta TACC (sin Trigo, Avena, Centeno, Cebada) es importante que comas otros granos como la quinoa y el alforfón.

El crecimiento del mercado libre de gluten ha generado enormes ganancias, pero algunos de los productos son criticados por contener niveles altos de grasas y calorías.

¿Qué puede producir una reacción al gluten?

Si efectivamente consumir pan o pasta o cualquier otra cosa que contenga gluten te hacen sentir mal, puede ser que tengas una alergia, pero también es posible que se trate de una intolerancia o una enfermedad autoinmunológica. Si es tu caso, es posible que padezcas uno de estos tres males:

–    La enfermedad celíaca (EC)

Es una dolencia digestiva seria, de origen genético, que dura toda la vida, en la que el sistema inmune se ataca a sí mismo, dañando las paredes del intestino delgado, cuando se ingiere gluten.

El resultado es que el cuerpo no puede absorber correctamente los nutrientes de los alimentos.

La EC no es una alergia alimentaria ni una intolerancia, es una enfermedad autoinmune. No hay cura y la única solución es seguir una dieta libre de gluten de por vida, incluso si sus síntomas son leves.

Hay dos a tres veces más casos reportados de la enfermedad celíaca en mujeres que en hombres.

 –   Alergia al trigo

Es una reacción a un elemento dentro del trigo (no necesariamente al gluten) y suele ocurrir segundos después de consumirlo. Si eres alérgico al trigo quizás pueda seguir consumiendo cebada y centeno.

Además, los productos libres de gluten podrían seguir causándole una reacción alérgica si contienen otras partes del trigo.

–    Intolerancia al gluten

Es más común que la EC y la alergia al trigo. La intolerancia al gluten no involucra al sistema inmune, no es genética y tampoco pareciera dañar al intestino.

Existe un debate sobre si el gluten es el culpable o si el problema podrían ser otros componentes que dejan de consumirse cuando se adopta una dieta libre de gluten. Por ejemplo, si cortas el gluten de tu dieta seguramente dejes de comer carbohidratos refinados y los beneficios para tu salud que puedas sentir podrían estar asociados a esto.

Los síntomas de intolerancia a los alimentos suelen aparecer de manera más paulatina que las alergias, muchas veces tardan horas en manifestarse luego de haber comido.

¿Cuán saludables son los alimentos libres de gluten?

Si padeces de EC o tienes una intolerancia al gluten no quiere decir que tu dieta deba ser pobre. Hay ingredientes que son mejores que otros. He aquí algunos de ellos, así como ideas para usarlos.

    Pastelería:

– Harinas libres de gluten. Las harinas hechas de tapioca, papa o arroz tienen más carbohidratos y menos proteínas que la harina de trigo. Sin embargo, la harina de garbanzo tiene mucha proteína y fibra, y es baja en carbohidratos.

Para cocinar tortas sin gluten lo mejor es hacer una mezcla de harina casera con nueces. Las almendras, los pistachos y las avellanas son ideales, ya que contienen muchas proteínas y vitaminas B y E, y son bajos en carbohidratos.

La harina de sorgo o de tapioca le agrega suavidad a la masa, lo que es ideal para las tortas más livianas.

Las avenas libres de gluten y las harinas hechas con esta avena funcionan muy bien para hacer galletas y muffins (magdalena, ponqué).

Las harinas de papa pueden caer pesadas y las de garbanzo tienen un leve gusto amargo.

– Aglutinantes. Las harinas de trigo y centeno suelen usarse como aglutinadores. A falta de ellas se puede utilizar para hornear goma guar o goma xantana (o ambas combinadas).

La goma guar viene de una semilla asiática y la goma xantana es producida por un microorganismo. Se agregan al aceite cuando uno cocina. El polvo de hornear contiene gluten y por tanto debe ser reemplazado por una versión sin TACC.

– Polenta. La polenta está hecha de maíz seco y molido y tiene menos proteínas que la harina de trigo, pero aporta muchas vitaminas y minerales. Es muy absorbente y se puede utilizar para humedecer las tortas.

– Cereales. La mayoría de los cereales del desayuno contienen algo de trigo y gluten. Puede reemplazarlos con avena, copos de maíz y granola.

– Salsas y condimentos. La salsa de soya, los aderezos para ensalada, el ketchup y la mayonesa suelen contener gluten, al igual que el caldo deshidratado. Sin embargo, en todos los casos hay alternativas sin TACC. Mire bien las etiquetas.

– Snacks. Muchos aperitivos como las papas fritas o los pretzels contienen gluten. Se pueden reemplazar con rosetas de maíz, nueces, semillas o papas fritas libres de gluten.

– Bebidas alcohólicas. Ciertas bebidas como la cerveza y los licores pueden estar hechos de granos que contienen gluten. En vez puede tomar jerez u oporto, y también hay versiones de cerveza que son libres de gluten.
Y es importante…

Aunque muchas personas se autodiagnostican celiaquía, una alergia al trigo o una intolerancia al gluten, los expertos creen que hay muchos casos leves de EC sin diagnosticar.

Si experimentas síntomas es importante ir a ver a un médico para descartar la enfermedad, en especial si tienes una historia familiar del mal.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Salud británico (NHS por sus siglas en inglés) seguir comiendo gluten en esos casos puede llevar a complicaciones serias que incluyen la osteoporosis y la anemia, ya sea por falta de hierro o de vitamina B12. Aunque es menos común, la celiaquía no tratada también puede generar algunas formas de cáncer.

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Un nuevo tipo de cirugía para perder peso podría ser menos arriesgada y más barata

Pero al menos un experto afirmó que no está seguro del éxito del procedimiento a largo plazo

healthfinder.gov

Un nuevo tipo de procedimiento para perder peso ofrece una alternativa a la cirugía bariátrica tradicional para las personas que son entre ligera y moderadamente obesas, informan los investigadores.

El procedimiento se llama gastroplastia en manga endoscópica e implica el uso de un endoscopio (un tubo flexible insertado a través de la boca) en lugar de hacer una incisión en el cuerpo. Cuando el endoscopio llega al estómago, el cirujano cose unos puntos en el estómago, lo que lo hace más pequeño y cambia su forma.

Un estudio pequeño halló que resultó en una pérdida de aproximadamente el 50 por ciento del exceso de peso cuando se midió 6, 9 y 12 meses después del procedimiento.

“Podemos entrar en el estómago hasta su conexión con el esófago”, dijo el autor del estudio, el Dr. Barham Abu Dayyeh, gastroenterólogo en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. A partir de ahí, los cirujanos usan un equipo de sutura para crear una manga del tamaño de una banana que sirve como un mini-estómago.

“Retrasa el vaciamiento del estómago, y los alimentos están dentro durante periodos más largos. Los pacientes podrían seguir una dieta baja en calorías, menos de 1,000 calorías al día, sin tener hambre todo el tiempo”, dijo.

“No cortamos ni extraemos ninguna parte del estómago ni del tracto digestivo”, explicó Abu Dayyeh. “Hay un riesgo bajo de sufrir alguna deficiencia nutritiva, porque el tracto gastrointestinal y el estómago se dejan intactos”, añadió.

Aunque el procedimiento todavía necesita someterse a más investigaciones, Abu Dayyeh cree que tiene potencial. “Se trata de un cambio completo de paradigma”, aseveró. “Esta técnica ofrece una pérdida de peso más efectiva con un riesgo más bajo y unos costos menores”.

Pero no todo el mundo está convencido.

El Dr. Subhash Kini, un cirujano especializado en la pérdida de peso y profesor asociado en el Centro Médico Mt. Sinai de la ciudad de Nueva York, se muestra escéptico. Afirmó que los cirujanos han intentado métodos parecidos mediante incisiones, y no han funcionado bien. Además, dijo, el nuevo estudio duró poco, y no tuvo en cuenta el hecho de que las cirugías para perder peso tienden a fallar a partir de los 2 años.

Los hallazgos fueron publicados recientemente en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology. Dos de los autores del estudio revelaron la existencia de posibles conflictos de interés. Abu Dayyeh es asesor de una compañía llamada Apollo Endosurgery, que proporcionó parte de la financiación del estudio y ha respaldado su investigación. El coautor del estudio, el Dr. Christopher Gostout, es el jefe médico de Apollo Endosurgery y tiene una participación en la compañía.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., actualmente más de un tercio de los personas de Estados Unidos son obesas. Más allá de ser solamente un problema estético, la obesidad puede llevar a riesgos serios para la salud, como, por ejemplo, la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer, hipertensión, colesterol alto, enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, según los CDC.

La cirugía para perder peso (también llamada cirugía bariátrica), que limita la cantidad de alimentos que una persona puede comer, es una opción para las personas con un índice de masa corporal por encima de 40, según la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica (American Society for Metabolic and Bariatric Surgery). El índice de masa corporal es un estimado aproximado de la grasa de una persona en función de su estatura y su peso.

La cirugía para perder peso quizá también se puede recomendar a las personas con un IMC de 35 o más si tienen otros riesgos de salud, como la diabetes tipo 2, señala la sociedad.

Pero muchas personas con un IMC por debajo de 40 no califican para la cirugía para perder peso según las actuales directrices, comentó Abu Dayyeh. “Lo único que les queda son los medicamentos o las modificaciones del estilo de vida”, dijo.

Incluso las personas que califican para una cirugía para perder peso podrían decidir no someterse a la operación debido a los costos y los riesgos, comentó Abu Dayyeh.

Para realizar el nuevo estudio, los investigadores realizaron pruebas de la nueva técnica en 25 personas obesas con un índice de masa corporal promedio de 36. El promedio de edad de los voluntarios del estudio fue de 48 años. Solamente 3 de los sujetos eran hombres.

Después del procedimiento, los voluntarios del estudio perdieron entre un 45 y un 53 por ciento de su exceso de peso.

Solamente se dispuso de la información sobre el peso de 8 pacientes a los 20 meses. En ese momento, 5 habían mantenido su pérdida de peso, pero 3 de los pacientes habían vuelto a recuperar todo el peso que habían perdido, según el estudio.

Tres pacientes sufrieron efectos secundarios graves tras el procedimiento, incluyendo un pulmón colapsado y un coágulo sanguíneo en el pulmón. Pero todos se recuperaron, según el estudio. Los investigadores dijeron que realizaron ajustes en la técnica después de estos casos y no encontraron más efectos secundarios graves.

El costo del procedimiento gira en torno a los 10,000 y los 15,000 dólares, aproximadamente un tercio del costo de otros procedimientos de control de peso, comentó Abu Dayyeh.

¿Cuál es la disponibilidad del procedimiento?

Abu Dayyeh dijo que ahora se está ofreciendo en centros de Estados Unidos y de todo el mundo. Se necesitan más estudios, dijo, y los investigadores acaban de presentar un nuevo análisis de la técnica en unos 270 pacientes.

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