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Menopausia – Climaterio

Menopausia y climaterio: lo que deberían saber las mujeres

biobiochile.cl

En la actualidad, existen alrededor 3,3 millones de mujeres chilenas mayores de 45 años, cada una de ellas transitando hacia la menopausia o viviendo la etapa del climaterio con diferentes manifestaciones.

Además, su expectativa de vida se ha prolongado hasta los 81 años en nuestro país, lo que abre un nuevo escenario para este período del género, con dudas individuales y problemáticas sociales derivadas de su aparición.

En el contexto del seminario Climaterio y Menopausia: Lo que deberían saber las mujeres, organizado por Laboratorio Chile – Teva, tres expertos se dieron cita para desmitificar creencias equivocadas, tanto sobre los síntomas y consecuencias de no tratarlos, así como de los miedos infundados a la terapia hormonal y la necesidad de un manejo integral de la misma.

Los médicos enfatizaron que esta etapa es “más que bochornos”, por lo que las afectadas deberían conocer sus derechos a optar a la mejor calidad de vida posible. Para eso es necesario tener claridad que “a más síntomas, más problemas se presentan”, que existen tratamientos eficaces –las Terapias de Reposición Hormonal (TRH) reducen sus manifestaciones, mortalidad y bajan las enfermedades crónicas-, además de Orientaciones Técnicas por parte del sistema de salud, que entrega cobertura nacional y un modelo adecuado para su trato.

 

Definición, síntomas y terapia

El doctor Arnaldo Porcile, experto en ginecología y reproducción humana, aclara que este es un proceso normal en las mujeres. “Debemos entender como climaterio la claudicación fisiológica de los ovarios, y la menopausia se refiere, básicamente, a la última menstruación. El climaterio que empieza antes que la última menstruación es denominado pre-menopáusico y el posterior, post-menopáusico”, explica.

En ese sentido, el académico es categórico al precisar que “cuando el ovario claudica, lo hace para siempre”, por lo que la sobrevida de las mujeres en condiciones de carencia de estrógeno, considera un deterioro de su nivel de vida, lo que duplica el riesgo de enfermedades coronarias, aumenta el riesgo metabólico e incrementa el peligro de fracturas por osteoporosis, entre otros.

El médico internista, endocrinólogo y profesor adjunto de la U. de Chile, doctor Sergio Brantes, evidencia una realidad muy representativa al momento de atender a sus pacientes que transitan hacia el climaterio.

“Las mujeres tienen una etapa llena de autonomía, pero llega la menopausia cerca de los 50 años y se les vienen encima los paradigmas de la vejez y una serie de síntomas que deterioran su calidad de vida”, apunta.

En ese sentido, es enfático al advertir que ellas deben consultar a un profesional cuando aparecen indicios como dolor articular, insomnio, bochornos, sudoraciones o palpitaciones, alteraciones menstruales, molestias urinarias, sequedad vaginal y problemas emocionales, como depresión, ansiedad, angustia o irritabilidad.

La indicación de un tratamiento apropiado es esencial de acuerdo al doctor Brantes. “La Terapia de Reposición Hormonal (TRH) de hoy es técnica, y lo es porque hay perfiles de riesgo y beneficio que individualizan cada terapia. La mujer post-menopáusica puede reivindicar biológicamente su cuerpo privado de estrógenos, con recursos que conocemos de la A a la Z. ¿Qué significa esto? Que sabemos los riesgos, beneficios y cuáles son las mejores terapias según las características personales”, puntualiza el asesor del Ministerio de Salud en el Programa de Salud de la Mujer.

 

Seguridad de las Terapia de Reposición Hormonal y beneficios asociados

En 2002 se conocieron los resultados de la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI), sobre el uso de la terapia hormonal para reemplazar la falta de estrógenos después de la menopausia. Sin embargo, el desconocimiento y creencias equivocadas sobre este tratamiento han dado pie a que muchas mujeres no se traten en esta etapa, con consecuencias negativas innecesarias, que perjudican su salud y calidad de vida.

Luego de 13 años de análisis de este estudio, se concluye que el tratamiento con estrógenos es seguro y efectivo. Además, se ha demostrado que los estrógenos conjugados disminuyen levemente, pero con significación estadística, el riesgo de cáncer de mama.

“Incluso solos los estrógenos reducen, aunque mínimamente, el riesgo de padecer esta enfermedad”, asegura el doctor Carlos Rencoret, ginecólogo, oncólogo mamario y Past President de la Sociedad Chilena de Mastología. Asimismo, aplicando la misma terapia, el riesgo cardiovascular decreció cuando se inició antes de los 60 años, o si no habían transcurrido más de 10 años desde la menopausia, es decir, desde la última menstruación.

El experto llamó a confiar en el tratamiento con estrógenos y su combinación con varios tipos de progestinas, pues las múltiples fuentes de información, incluyendo prolongados estudios de seguimiento en Europa, concluyen que es seguro. Las Sociedades científicas también han sido enfáticas en repetir que es necesario revertir la desinformación, para evitar el daño que la omisión injustificada causa a la salud de millones de mujeres en el mundo.

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Hoy la menopausia se vive mejor

Para la OMS, dentro de 30 años habrá más de 1,000 millones de mujeres con 50 años o más, el triple que en 1990.

eleconomista.com.mx

La menopausia siempre se ha relacionado con cambios negativos tanto físicos como de carácter, además de un signo de decrepitud al tratarse del fin de la capacidad reproductiva de una mujer, por lo que siempre se había buscado ocultar esta condición. La realidad es que hoy debido al incremento de la esperanza de vida, las mujeres alcanzaremos una edad muy avanzada, por lo que el tema cobra mayor relevancia.

Si bien es cierto que esta etapa de vida sugiere retos a nivel personal, también es cierto que la comprensión de la menopausia, las mejoras de la salud y el propio desarrollo social y profesional de la mujer están ayudando a cambiar el matiz negativo que solía tener este término.

Para acabar con los mitos, así como para crear conciencia sobre la importancia de la evaluación de la salud de las mujeres y de la prevención de enfermedades durante este periodo, el pasado 18 de octubre se celebró el Día Mundial de la Menopausia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), dentro de 30 años habrá más de 1,000 millones de mujeres con 50 años o más, el triple que en 1990. Al celebrar este día, se pretende que los países activen los programas de educación, a través de los cuales las mujeres puedan conocer cómo afrontar esta etapa de la vida y entonces prevenir los trastornos.

Básicamente, la menopausia es el momento de la vida de una mujer en el que sus periodos (menstruación) cesan. En la mayoría de los casos, se trata de un cambio corporal normal y natural que casi siempre ocurre entre los 45 y 55 años de edad.

Durante la menopausia, los ovarios de una mujer dejan de producir óvulos. El cuerpo produce una cantidad menor de las hormonas femeninas estrógeno y progesterona. Los menores niveles de estas hormonas causan los síntomas de menopausia.

La batalla de los síntomas

Según los especialistas, éstos se pueden dividir en tres áreas: neurodegenerativos, locales y sistémicos.

En los neurodegenerativos entran los sofocos, síntoma más frecuente y precoz de la menopausia, además de palpitaciones, insomnio, cefalea, sudoraciones, vértigos, entre otros.

Con los síntomas locales, los cambios se manifiestan en los ovarios, vulva, vagina y útero; aquí se presenta disminución de tamaño, grosor y atrofia. Debido a las alteraciones, es más frecuente la aparición de prolapsos genitales, así como incontinencia urinaria a causa de las modificaciones en músculos y ligamentos.

En los sistémicos se presentan alteraciones psicológicas, como depresiones, ansiedad, dificultades de concentración o disminución de la libido. Además de modificaciones cutáneas, y enfermedades cardiovasculares.

Muchos tratamientos

Sobre las enfermedades cardiovasculares es que la Sociedad Internacional de Menopausia puso énfasis este año y presentó la evaluación de factores de riesgo específicos de este periodo.

“La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de morbilidad y mortalidad en las mujeres posmenopáusicas. Aunque es un proceso del envejecimiento, la enfermedad vascular se inicia mucho antes. Por lo tanto, la necesidad de ser conscientes de la posibilidad de prevenir el desarrollo de la enfermedad a edad temprana y continuar esta vigilancia durante toda la vida es real. El periodo de la menopausia y la menopausia precoz presenta una oportunidad ideal para evaluar el riesgo cardiovascular y planificar en consecuencia”, se lee en el documento.

Pasos muy concretos como el abandono del tabaquismo y promocionando un estilo de vida saludable para el corazón, que incluya una dieta sana y actividad física regular, podrían hacer la diferencia.

Sobre los tratamientos en general, está claro que hoy contamos con muchas más herramientas para frenar los síntomas, desde fitoestrógenos hasta administración de hormonas por diferentes vías: oral, vaginal o transdérmica. Además, hay procedimientos específicos para evitar la osteoporosis, todos con efectos secundarios controlados si se dan en etapa temprana y en dosis bajas.

Más allá de encontrar los últimos y más efectivos tratamientos, “es esencial conseguir que la paciente acepte psíquicamente que la menopausia es una etapa fisiológica de la vida… Así se puede evitar que decaiga la actividad sexual, tan importante también en este periodo, ya que es la mejor manera de evitar la atrofia consecutiva al déficit hormonal”, dijo Mariano Durán, especialista en ginecología a Sinc.

Hoy la menopausia se vive de otra manera, aunque hay variaciones étnicas y culturales en el modo de enfrentarla; la ciencia ha atendido el problema. En los últimos cinco años se han publicado más de 10,000 artículos científicos al respecto.

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Las migrañas son más frecuentes una vez se llega a la menopausia

Las mujeres que alcanzan la menopausia experimentan un aumento de hasta un 76% en la frecuencia de sus migrañas

abc.es

La interrupción definitiva de la menstruación en la mediana edad, o lo que es lo mismo, la llegada de la menopausia, constituye una etapa en la vida de la mujer caracterizada por la aparición de, entre otros síntomas, los sofocos y la irritabilidad. Unos síntomas que derivan de los cambios hormonales propios de esta etapa y entre los que, asimismo, se encuentran los dolores de cabeza: las consabidas ‘migrañas’. De hecho, y como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Cincinnati (EE.UU.), las mujeres que alcanzan la menopausia experimentan un aumento de hasta un 76% en la frecuencia de sus migrañas.

Como explica Vincent Martin, director de esta investigación publicada en la revista «Headache: The Journal of Head and Face Pain», «las mujeres llevan años diciendo a sus médicos que sus migrañas empeoran según se aproximan a la menopausia, y ahora tenemos la prueba de que tenían razón».

Cambios hormonales

En la investigación, los autores evaluaron la incidencia de las migrañas que padecían un total de 3.644 mujeres que, con una edad entre los 35 y los 65 años e incluidas en el Estudio Americano sobre la Prevalencia y Prevención de la Migraña (AMPP), estaban próximas a entrar o ya habían entrado en menopausia. Es decir, durante la perimenopausia –esto es, el período en el que se empiezan a presentar las primeras alteraciones en el ciclo menstrual– y la propia menopausia –etapa que se inicia una vez la mujer no ha tenido ninguna menstruación en los últimos 12 meses.

Para ello, y además de responder a un cuestionario sobre la frecuencia de sus migrañas, las mujeres fueron seleccionadas en tres grupos diferentes en función de las características de su menstruación: pre-menopausia, en la que se incluyeron las participantes con ciclos menstruales normales; perimenopausia, en el que recabaron aquellas con ciclos irregulares; y menopausia, en el que la ausencia de menstruación es total.

Y en este contexto, explica Richard Lipton, co-autor de la investigación, «los cambios en los niveles de hormonas femeninas, caso de los estrógenos y la progesterona, que tienen lugar durante la perimenopausia podrían provocar un aumento notable de las migrañas durante este período. Concretamente, el AMPP muestra un mayor riesgo de migraña durante la perimenopausia tardía, dado que es en esta fase cuando empiezan a ‘desaparecer’ los ciclos menstruales y las mujeres presentan bajos niveles de estrógenos».

Demasiados analgésicos

En el estudio, y comparadas frente a las mujeres en la pre-menopausia, el riesgo de presentación de migrañas durante más de 10 días al mes se incrementó en un 60% tanto en las participantes en la perimenopausia y la menopausia.

Es más; en el caso concreto de las mujeres en la menopausia, el aumento de la frecuencia fue de hasta un 76%. Y este incremento, ¿es realmente típico de la menopausia? Pues según apuntan los autores, no tiene por qué estar directamente asociado a los cambios hormonales, sino más bien al exceso de medicamentos que, por lo general, toman las mujeres durante este período.

Como indica Vincent Martin, «según van envejeciendo, las mujeres padecen muchos dolores y achaques, caso entre otros de los dolores de espalda y en las articulaciones. Y en consecuencia, es posible que se sobreexcedan en el uso de fármacos para tratar las migrañas y otros dolores, lo que podría conllevar un aumento de las migrañas en las mujeres durante la menopausia».

Sea como fuere, existen tratamientos para paliar la bajada de niveles hormonales en cada una de las etapas. Como recuerda Jelena Pavlovic, co-autora del estudio, «los médicos pueden prescribir terapias hormonales que corrigen las alteraciones de los niveles hormonales en la perimenopausia y la menopausia. Asimismo, y en el caso de las mujeres en la perimenopausia temprana, podemos administrar píldoras anticonceptivas para equilibrar estas concentraciones. Y en el caso de las mujeres en la perimenopausia tardía y que, por tanto, comienzan a tener ciclos menstruales irregulares, contamos con los parches de estrógenos».

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El tabaquismo activo y pasivo se vincula con la infertilidad y la menopausia precoz, según un estudio

Los investigadores encontraron un vínculo entre ambos tipos de exposición y los problemas de salud de las mujeres

healthfinder.gov

Fumar y ser expuestas al humo de segunda mano podría provocar una menopausia precoz e infertilidad en las mujeres, sugiere un estudio reciente.

Otras investigaciones han vinculado fumar con unas tasas más altas de infertilidad, y quizá con una menopausia más temprana. Pero “se ha investigado menos sobre el humo de segunda mano”, sobre todo en mujeres que nunca han fumado, apuntó el autor del estudio, Andrew Hyland, presidente de conductas de salud del Instituto Oncológico Roswell Park en Buffalo, Nueva York.

En el estudio, Hyland y sus colaboradores evaluaron a las mujeres inscritas en la Iniciativa de Salud de las Mujeres, un estudio de gran tamaño que comenzó en 1991 para observar una variedad de temas de salud en más de 160,000 mujeres postmenopáusicas generalmente sanas.

El equipo de Hyland observó información sobre la edad de la menopausia y la fertilidad, junto con la exposición al tabaco, en algunas de las mujeres inscritas en el estudio. Los investigadores evaluaron información disponible sobre 88,000 mujeres para observar los efectos sobre la fertilidad. También examinaron la información de unas 80,000 para estudiar el inicio de la menopausia natural, o no quirúrgica.

Tanto fumar como la exposición al humo de segunda mano se vincularon con problemas de fertilidad y menopausia precoz (antes de la edad típica de 50 años), hallaron los investigadores.

En comparación con las que nunca habían fumado, las fumadoras actuales o ex fumadoras tenían un 14 por ciento más de probabilidades de ser infértiles y un 26 por ciento más de probabilidades de sufrir una menopausia precoz. La menopausia precoz se ha vinculado con un riesgo más alto de mortalidad por todas las causas, apuntó Hyland.

Entre las que nunca habían fumado, las expuestas al nivel más alto de humo de segunda mano (como vivir con un fumador durante 10 o más años) tenían un 18 por ciento más de probabilidades de sufrir de problemas de fertilidad y de menopausia precoz, encontró el estudio.

Las mujeres que habían fumado en algún momento alcanzaron la menopausia 22 meses antes que las que nunca habían fumado o nunca se habían expuesto al humo. Las expuestas al nivel más alto de tabaquismo pasivo alcanzaron la menopausia 13 meses antes que las que no habían sido expuestas, según los hallazgos.

Pero el estudio no puede probar causalidad, añadió Hyland. “Se trata de un estudio observacional que observa datos ya recolectados”, dijo. “[El vínculo] podría ser algo asociado con el desarrollo temprano y la exposición en la niñez temprana”.

El humo interactúa con las hormonas y también puede tener efectos adversos, añadió.

El estudio aparece en la edición en línea del 15 de diciembre de la revista Tobacco Control.

Los hallazgos son un valioso recordatorio de que siempre hay que evitar el humo, sentenció Patricia Folan, directora del Centro de Control del Tabaco del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York.

“Este estudio ofrece una motivación y unos incentivos adicionales a las mujeres de todas las edades para evitar fumar y la exposición al humo de segunda mano, y también para dejar de fumar”, enfatizó. Ambas cosas se asocian con el parto prematuro, un peso bajo al nacer, la muerte infantil y ciertos defectos congénitos, añadió.

“Esta evidencia, además de los datos del estudio actual, ofrecen a los proveedores de atención sanitaria, sobre todo a los ginecoobstetras, la información necesaria para aconsejar a las mujeres sobre los peligros de fumar y del humo de segunda mano, y para animar al abandono del hábito”, dijo Folan.
 

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Vinculan el síndrome de fatiga crónica con la menopausia precoz, según los CDC

El trastorno también se asocia con otros problemas menstruales y con dolor pélvico, según un estudio

Hay un vínculo entre una menopausia temprana y el síndrome de fatiga crónica (SFC), según un estudio reciente.

Los hallazgos podrían explicar la razón por la que las mujeres tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de tener el SFC que los hombres, y la razón por la que la afección es más habitual en las mujeres de 40 a 49 años, indicaron los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

“El SFC puede cobrarse un precio muy alto en las vidas de las mujeres de mediana edad y en nuestra sociedad y nuestro sistema de atención sanitaria. Ser consciente de la asociación del SFC con una menopausia más temprana puede ayudar a los profesionales a asesorar a las mujeres para distinguir los síntomas del SFC de los de la menopausia”, dijo la Dra. Margery Gass, directora ejecutiva de la Sociedad Norteamericana de la Menopausia (North American Menopause Society), en un comunicado de prensa de la sociedad.

Aunque el estudio pudo encontrar un vínculo entre la menopausia temprana y el síndrome de fatiga crónica, los investigadores no pudieron saber si una afección es causa de la otra o si hay otro factor que podría provocar ambas afecciones.

Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 4 de febrero de la revista Menopause.

El estudio contó con 84 mujeres y un grupo de control de 73 mujeres sanas en Georgia que proporcionaron información sobre su salud ginecológica.

En comparación con las del grupo de control, las mujeres con el síndrome de fatiga crónica tenían 12 veces más probabilidades de presentar un dolor pélvico que no estaba relacionado con la menstruación. También tenían más probabilidades de tener un sangrado menstrual excesivo (el 74 por ciento frente al 42 por ciento) y un sangrado más abundante entre los periodos (el 49 frente al 23 por ciento). Los investigadores también hallaron que las mujeres con el SFC también tenían más probabilidades de que no les llegara el periodo (el 38 frente al 22 por ciento).

Las mujeres con el síndrome de fatiga crónica tenían más probabilidades (el 57 frente al 26 por ciento) de usar hormonas para otros fines que no eran el control de natalidad, como, por ejemplo, para tratar los periodos irregulares, los síntomas menopáusicos o la pérdida ósea, que las mujeres sin la afección.

El estudio también halló que el 66 por ciento de las mujeres con el SFC se habían sometido a al menos una cirugía ginecológica, frente al 32 por ciento de las del grupo de control. El tipo más habitual de cirugía fue la histerectomía (el 55 por ciento frente al 19 por ciento).

La menopausia temprana relacionada con la histerectomía (a los 45 años o antes) se produjo en el 62 por ciento de las mujeres con el SFC, en contraste con el 33 por ciento de las del grupo de control. El sangrado como razón para realizar la histerectomía fue mucho más común entre las mujeres con el SFC.

Las mujeres con el SFC también tendían a presentar una menopausia natural antes que las del grupo de control, pero no hubo una diferencia significativa entre los dos grupos, según el estudio.

Las investigaciones previas han vinculado el SFC con el dolor pélvico y las afecciones ginecológicas, como la endometriosis y las anomalías menstruales. Pero este es el primer estudio que vincula el SFC con una menopausia más temprana, según los autores del estudio.

Dijeron que se necesita más investigación para saber más sobre este posible vínculo, y los médicos deben vigilar los síntomas del SFC en las mujeres que tienen problemas ginecológicos o de dolor pélvico. Los síntomas del SFC incluyen dolor muscular y de las articulaciones, dificultades para dormir o de memoria y empeoramiento de estos problemas tras un esfuerzo excesivo.

 

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La menopausia podría provocar lapsus en la memoria y en el pensamiento, halla un estudio

Los problemas podrían ser peores en el primer año tras el final de los periodos menstruales, reportan investigadores

Las mujeres que pasan por la menopausia a veces sienten que no tienen tanta agudeza mental como antes, ya que olvidan números de teléfono y contraseñas, o tienen problemas para encontrar una palabra en particular. Puede resultar frustrante, desconcertante y preocupante, pero un nuevo estudio de tamaño reducido ayuda a explicar el problema.

Los investigadores hallaron que en el primer año tras la menopausia, a las mujeres les va ligeramente peor en ciertas pruebas mentales que a aquellas que se acercan a sus últimos años de fertilidad.

“Este estudio muestra, como han hecho otros, que hay declives cognitivos [mentales] que son reales, y significativos tanto estadística como clínicamente”, aseguró la autora del estudio Miriam Weber, profesora asistente del departamento de neurología de la Universidad de Rochester en Rochester, Nueva York. “Hay declives sutiles en el rendimiento, así que las mujeres no quedan discapacitadas de forma global ni incapaces de funcionar. Pero lo notan a diario”.

El estudio aparece en la edición actual de la revista Menopause.

Según los investigadores, el proceso de aprender, retener y utilizar la información nueva se asocia con regiones del cerebro que son ricas en receptores del estrógeno. La fluctuación natural de la hormona estrógeno durante la menopausia parece relacionarse con los problemas asociados con el pensamiento y la memoria, señaló Weber.

“Hallamos que el problema no se relaciona con los niveles hormonales absolutos”, explicó Weber. “El estrógeno declina en la transición, pero antes de declinar, hay fluctuaciones dramáticas”.

Weber explicó que lo más probable es que la variación en los niveles de estrógeno tenga mucho que ver con el surgimiento de los problemas de memoria experimentados por muchas mujeres.

A medida que el organismo se reajusta a los cambios en los niveles hormonales en algún momento después de que el periodo de la mujer desaparece, los problemas mentales disminuyen, creen los investigadores.

Aunque Weber dijo que es importante que las mujeres comprendan que los problemas de memoria asociados con la menopausia probablemente sean normales y pasajeros, el estudio no incluyó a mujeres cuyos periodos habían desaparecido hacía más de un año. Weber añadió que planifica determinar con mayor precisión cómo persisten los problemas a largo plazo de memoria y pensamiento en un estudio futuro.

Otras investigaciones han ofrecido conclusiones conflictivas sobre los cambios mentales asociados con la menopausia, escribieron los autores del estudio.

El centro de Chicago donde se realizó el Estudio de salud de las mujeres del país (SWAN, por su sigla en inglés) inicialmente no halló ninguna relación entre la etapa de la menopausia en que se hallaban las mujeres y su rendimiento en pruebas de la memoria de trabajo ni de la velocidad perceptual. Sin embargo, un estudio SWAN distinto identificó déficits en la memoria y en la velocidad de procesamiento en la etapa avanzada de la menopausia.

Por lo general, los estudios sobre la menopausia definen las distintas etapas de la menopausia, aunque los investigadores podrían diferir respecto a la forma en que delimitan esas transiciones. Los investigadores que participaron en este estudio dijeron que la variación en los hallazgos entre los estudios podría deberse a formas distintas de determinar la etapa de la menopausia.

Este estudio agrupó a 117 mujeres en etapas: finales de la fertilidad (cuando las mujeres comienzan a notar cambios sutiles en sus periodos menstruales), transición a la menopausia inicial y avanzada (cuando las mujeres ven que los intervalos entre periodos se acortan o alargan), y la postmenopausia temprana (el primer año después de que una mujer ya no tiene un periodo menstrual).

Las participantes del estudio eran en su mayoría blancas, y la mayoría contaba con dos o más años de estudios universitarios. Tomaron una variedad de pruebas para medir sus habilidades mentales, y reportaron sobre los síntomas asociados con la menopausia, como los sofocos, los problemas para dormir, la depresión y la ansiedad. Las mujeres también proveyeron muestras de sangre para evaluar los niveles de estrógeno y de hormona estimulante de los folículos (señales de la actividad reproductiva que declinan cerca de la menopausia). Los resultados fueron analizados para ver si había diferencias en la agudeza mental y en los síntomas entre las mujeres en las distintas etapas de la menopausia.

Los investigadores hallaron que las mujeres en el primer año tras la menopausia rendían menos en las medidas de aprendizaje verbal, memoria y habilidades motoras finas, en comparación con las mujeres en las etapas de finales de la fertilidad y de transición avanzada. También descubrieron que síntomas como los problemas para dormir, la depresión y la ansiedad no se asociaban con los problemas de memoria ni con cambios en los niveles de hormonas en la sangre.

“Esto muestra que los problemas cognitivos en el primer año tras la menopausia no son causados por los trastornos del sueño ni por la depresión”, explicó Weber.

Weber ofreció algunos consejos a las mujeres que tienen problemas con la memoria o con el pensamiento cerca de la menopausia:

  • Evite realizar varias tareas a la vez, intente concentrarse en una sola cosa.
  • Haga listas para ayudar a la memoria.
  • Haga sus tareas más difíciles en el momento del día en que se sienta más alerta.
  • Haga bastante ejercicio y coma bien.
  • Maneje el estrés de forma efectiva.

A algunos expertos les preocupa que las investigaciones como este estudio, aunque estén bien diseñadas, hagan que la menopausia parezca anómala.

“Hay personas que ven la menopausia como un estado de deficiencia, pero la posición de nuestra sociedad es que se trata de una etapa natural de la vida”, señaló la Dra. Margery Gass, directora ejecutiva de la Sociedad Norteamericana de la Menopausia (North American Menopause Society), en Cleveland.

“Cuando pensamos sobre las etapas de la vida de una mujer, hay mucha patología asociada con los años de fertilidad, como los calambres, la endometriosis, las migrañas menstruales y el embarazo ectópico”, explicó Gass. “Entonces, no se debería considerar la menopausia como una etapa particularmente problemática”.

Aunque el estudio encontró una relación entre la menopausia y los lapsus de memoria, no probó causalidad.

 

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Buena actitud ante los síntomas del climaterio, un reto

Cuando Azucena llegó a los 45 años (ahora tiene 55), su matrimonio pasó por lo que ella considera la etapa más difícil que ha experimentado.

No podía ver ni escuchar a su esposo porque se había apoderado de ella un sentimiento de rencor hacia él que, aparentemente, no tenía razón de ser. Apoyada por su cónyuge acudió a un psicólogo y este le dio la explicación de su actitud. Había entrado a la etapa del climaterio o menopausia.

Azucena reseña que, además del mal genio, sentía mucho calor y ganas permanentes de tener relaciones sexuales. Los recuerdos de esta época de su vida son solo algunos síntomas que pueden aparecer en la mujer durante este periodo.

El ginecólogo Diego Jara menciona entre ellos bochornos, sudoración nocturna y sequedad vaginal. También es común experimentar insomnio o sueño interrumpido. El psicólogo Marcos Ortiz agrega que durante esta etapa suelen aparecer complicaciones con la memoria o dificultad para concentrarse, además de dolores de cabeza y cambios de ánimo bruscos.

Jara señala, asimismo, que son frecuentes los síntomas vaginales como sequedad, irritación, picazón y dolor al tener relaciones sexuales. En cuanto al deseo sexual, lo más común es que disminuya, pero hay “extrañísimos casos en los que aumenta”, indica el médico.

Sin embargo, una mujer puede presentar algunos, todos o ninguno de estos síntomas, subraya la ginecóloga Margarita Castro, y agrega que estos pueden manifestarse de manera constante o solo en ocasiones.

La especialista dice que la mayoría de las mujeres, del 65% al 70%, experimentará cambios problemáticos, en grados que van desde levemente irritantes a severamente disruptivos.

“No existen recomendaciones específicas para prevenir la aparición de estos síntomas y afrontarlos es difícil, pero las mujeres deben prepararse desde antes de la menopausia para enfrentar este periodo”, agrega Castro.

Hábitos como el tabaquismo y exceso de alcohol perjudican la etapa del climaterio, añade Jara, por lo que recomienda mantener una ingesta adecuada de calcio y vitamina D, ya sea a través de la comida o de suplementos dietéticos, que disminuyen el riesgo de la osteoporosis, una enfermedad frecuente en mujeres posmenopáusicas”.

La empresa de productos femeninos Poise propone a través de una campaña que los términos climaterio y menopausia sean reemplazados por el de ‘maduritud’, con el fin de cambiar “la connotación negativa” que tienen las palabras citadas, señalan representantes de la compañía

La maduritud, según Poise, constituye un movimiento social que surgió a partir de un estudio entre mujeres de 40 y 60 años en varios países de América Latina, que reveló que el 68% de las mujeres que se encuentran en el periodo de pre o posmenopausia se siente en un momento de vida ideal para empezar nuevos proyectos.

Según la compañía, el estudio sobre el climaterio demuestra que a pesar de que la menopausia es considerada por la sociedad como “el comienzo del fin”, llegar a los 50 en realidad es vivido como un paso hacia una mayor libertad y “que las mujeres que están pasando por este momento de sus vidas sienten que esta edad tiene más cosas positivas que negativas”.

“Afrontar los síntomas del climaterio es difícil, pero las mujeres deben prepararse para enfrentar este periodo”.

 

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Mujeres que hacen mucho ejercicio llegarían antes a menopausia

  • Los investigadores japoneses evaluaron a tres mil cien mujeres premenopáusicas durante diez años
  • En la menopausia los ovarios femeninos dejan de producir óvulos y la mujer ya no puede quedar embarazada

Las mujeres que pasan demasiado tiempo haciendo ejercicio o consumiendo una dieta saludable para el corazón llegarían antes a la menopausia, según indica un estudio japonés.

Los autores señalaron que los resultados podrían ser importantes para la prevención del cáncer.

Investigadores dirigidos por Chisato Nagata, de la Universidad Gifu, evaluaron a más de tres mil cien mujeres premenopáusicas durante diez años.

Las participantes que ejercitaban más -alrededor de ocho a diez horas por semana- eran un 17 por ciento más propensas a comenzar la menopausia durante el estudio que aquellas con vidas más sedentarias.

De igual modo, las mujeres que comían más grasas poliinsaturadas, que se encuentran en muchos pescados y aceites vegetales, eran un 15 por ciento más proclives a llegar a la menopausia durante el período de investigación que aquellas que ingerían la menor cantidad de esas sustancias.

Durante la menopausia, que suele iniciarse entre los 41 y los 55 años, los ovarios femeninos dejan de producir óvulos y la mujer ya no puede quedar embarazada.

Para el estudio, Nagata y sus colegas realizaron cuestionarios sobre alimentación y ejercicio a mujeres de 35 a 56 años al inicio de la investigación. Durante la siguiente década, casi mil 800 de ellas entraron en la menopausia.

Aunque no estaba clara la edad que tenían cuando eso sucedió, los hallazgos -publicados en la revista Menopause- sugirieron que las mujeres muy activas y aquellas que consumían muchas grasas poliinsaturadas tienen una mayor posibilidad de llegar antes a la menopausia.

Eso implica que las mujeres tienen menos exposición a niveles elevados de estrógeno, dijo JoAnn Manson, presidenta de la Sociedad Norteamericana de la Menopausia. El estrógeno promueve los tumores mamarios, lo que explicaría por qué la menopausia temprana está ligada a menor riesgo de cáncer de pecho.

Por otra parte, la menopausia temprana también se ha vinculado con mayores riesgo de enfermedad cardíaca y debilitamiento óseo, añadió Manson.

“No querría que las mujeres se preocupen de correr mayor riesgo de enfermedad cardiovascular u osteoporosis si hacen cambios de estilo de vida”, señaló. “Los beneficios superan ampliamente cualquier riesgo”, añadió.

Otros estudios sobre la menopausia han sido contradictorios.

Por ejemplo, los niveles elevados de actividad física -generalmente cinco horas o más de actividad por semana- se han vinculado con una menopausia anticipada. Pero también se han relacionado con ciclos menstruales irregulares, los cuales podrían llevar a una menopausia tardía.

Manson, que también trabaja en la Escuela de Medicina de Harvard, dijo que la actividad física reduce los niveles de estrógeno, y que a eso se debería su relación con la aparición anticipada de la menopausia.

“El buen mensaje de este estudio es que la actividad física regular y los patrones habituales de salud cardíaca son aconsejables para reducir el riesgo de osteoporosis y de varios cánceres ligados a las hormonas”, indicó Manson. “Es un efecto modesto, pero importa”, agregó.

 

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Climaterio: qué es y cómo afecta a las mujeres

En esta etapa que precede a la menopausia comienzan a notarse algunos de los síntomas comunes a esa fase

lne.es

A través de la historia, las actitudes y creencias respecto a la menopausia han variado ampliamente. La menopausia se ha considerado desde una enfermedad y un signo de decadencia en el siglo XIX, hasta una etapa de liberación en la que finaliza la etapa fértil.

De alguna u otra manera, todas las mujeres conocen o han oído hablar de la menopausia, pero no del climaterio. En realidad, muchos de los síntomas que asociamos a la menopausia pertenecen realmente a esta etapa, es una fase diferente, y más prolongada.

Hay que distinguir entre estas dos épocas. En primer lugar, el climaterio es la etapa de la transición. Va desde los dos hasta los ocho años antes de que llegue la menopausia, y dura de dos hasta seis años después. Pueden aparecer los primeros síntomas de menopausia y se incian algunos problemas de salud general como la enfermedad cardiovascular o la osteoporosis. El principal síntoma de la menopausia en sí es el cese definitivo de la menstruación. Para que se confirme, tienen que pasar al menos doce meses de ausencia de menstruación.

Durante el climaterio, sus síntomas pueden ser muy variados. Los más conocidos son los sofocos, los cambios de humor y la incontinencia urinaria.

El primero de los síntomas del climaterio se asocia a la vasodilatación cutánea y sudoración, seguido de un descenso de la temperatura corporal y una aceleración transitoria de la frecuencia cardíaca. Es el más habitual, ya que está presente entre el 30 y el 80% de las mujeres. La causa exacta no se conoce, aunque la reducción de hormonas sexuales femeninas (estrógenos), podría alterar el funcionamiento del centro regulador de la temperatura situado en el hipotálamo. Otras teorías relacionan los sofocos con la caída de opiáceos endógenos.

En cuanto a los cambios de humor, no se ha encontrado relación alguna entre las alteraciones del estado de ánimo (ansiedad, depresión) y la menopausia. Han demostrado ser más determinantes los factores sociales, familiares, laborales y las alteraciones previas del estado de ánimo.

Por último, la incontinencia urinaria es frecuente en la menopausia y aunque el déficit estrogénico podría contribuir, otros factores tienen un papel más relevante. No se ha encontrado asociación entre menopausia e infección urinaria, aunque algunos cambios fisiológicos podrían favorecerla.

Cómo hacerle frente

La edad media en la que la mayoría de mujeres entran en la menopausia es alrededor de los 51 años. A medida que los niveles de hormonas femeninas disminuyen se presentan síntomas como los sofocos, que pueden presentarse en su forma más intensa cuando se detienen los periodos y en los dos años posteriores.

La mejor manera de llegar a la etapa del climaterio y posteriormente de la menopausia es llevar un estilo de vida saludable. No fumar, practicar ejercicios de forma regular, comer de forma regulable y practicar técnicas de relajación entre otras.

No es el fin de la vida sexual

A pesar de los múltiples cambios que el climaterio y la menopausia suponen para la mujer y también para su pareja, esta etapa es simplemente el final de la capacidad reproductivo, pero no de la vida erótica y sexual. De hecho, muchas mujeres disfrutan intensamente de este periodo a nivel sexual porque pierden el miedo al embarazo y porque disfrutan de los cambios experimentados en el hombre que modifican su “impulso sexual” e invierten más tiempo a realizar caricias a su pareja.

Por eso, el climaterio y la menopausia suponen para muchas parejas uno de los periodos más felices de la armonía sexual, ya que viven las relaciones con más libertad que nunca: lo único que se busca es el placer recíproco, el cariño y el deseo hacia el otro.

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Mujeres sin miedo a la menopausia

Durante mucho tiempo la mujer tenía que lidiar, armada solamente de fuerza de voluntad, contra los molestos síntomas de la menopausia, sin embargo hoy en día existen tratamientos médicos que ayudan a que esta etapa de la vida de la mujer se convierta en una segunda juventud.

En México el promedio de edad en el que las mujeres llegan a la menopausia es de 47 años3, actualmente afecta a más de 10 millones de mujeres en nuestro país4.

Se espera que con el aumento de la expectativa de vida de la mujer en México hasta un tercio de las mujeres en nuestro país viva en Menopausia en el año 20355, por ello la importancia de su diagnóstico y tratamiento oportuno.

Diagnóstico oportuno Identificar algunos de los síntomas de la menopausia, tales como los trastornos menstruales, bochornos y/o sudoraciones, manifestaciones genitourinarias, cambios de estado de ánimo, ansiedad, depresión e incluso la alteración de los patrones del sueño; puede ayudar al médico a definir cuál es la mejor opción de tratamiento para paliar el fuerte impacto de la menopausia en la calidad de vida de la mujer.

Otro tema importante a destacar son algunas de las complicaciones y aumento en el riesgo de enfermedades asociadas con la menopausia, por ejemplo el incremento en el riesgo de enfermedad vascular cerebral, en particular después de los 70 años de edad6 así como también la osteoporosis.

“El tratamiento de la menopausia puede representar un cambio considerable en la calidad de vida y la disminución de riesgos en la salud de las mujeres, por ello es de gran importancia acudir al médico para que evalúe cada caso de manera particular y prescriba el tratamiento que se adapte mejor a las necesidades de cada mujer” comentó Dr. Armando Montaño Uzcanga ex presidente de AMEC.

Uno de los más graves problemas que existe durante este periodo es que los síntomas de la menopausia pueden ocultar otros padecimientos y retrasar así su diagnóstico y adecuado tratamiento.

De ahí la importancia de tratar la menopausia y su sintomatología para descartar otros problemas de salud.

Efectos de la Menopausia La falta de hormonas y la consecuente pérdida de calcio en el cuerpo puede derivar en osteoporosis.

Existe un aumento en el Colesterol LDL en la sangre. Se presentan alteraciones cu-táneas.

Caída del cabello. Se da un cambio en funciones cognitivas (pérdida de memoria). Disfunciones sexuales como resequedad vaginal y susceptibi-lidad a infecciones urinarias.

“Hoy en día la mujer no tiene porqué sufrir estos molestos síntomas y efectos de la menopausia, porque no es algo normal, no es parte del envejecimiento, se trata de un padecimiento y como tal, hay que tratarlo.

El médico tiene a su alcance distintos tratamientos que se adaptan a las necesidades de cada mujer y que le permiten tratarla de manera efectiva y segura” agregó el Dr. Montaño Uzcanga.

 

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