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Los pediatras declaran la guerra contra los dispositivos inteligentes para bebés

elpais.com

Calcetines que calculan la frecuencia cardíaca, sensores que miden los niveles de oxígeno o pañales inteligentes que analizan la orina de los bebés y envían a una app móvil los datos sobre el riesgo de deshidratación, infecciones o problemas renales. La tecnología lo tiene (casi) todo para que los padres controlen el bienestar de sus hijos. Para los médicos, sin embargo, los bebés data se han convertido en una pesadilla. El equipo del Children’s Hospital de Filadelfia ha publicado un artículo en el que critica el uso de esos monitores y afirma que su principal efecto es llenar los departamentos de urgencias con falsas alarmas.

“Para la mayoría de los bebés sanos, no hay ninguna necesidad del uso de esos monitores en casa”, defiende Elizabeth Foglia, neonatóloga y coautora del texto publicado en la revista JAMA, de la Asociación Médica Americana (American Medical Association).

Foglia y sus colegas, los pediatras Christopher Bonafide y David Jaminson, explican que los sensores de señales vitales tampoco disminuyen el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita en el Lactante, uno de los mayores miedos de los padres. “En cambio, que el lactante duerma boca arriba en vez de boca abajo o de lado, o que no se fume en el entorno del bebé, son medidas contrastadas que si han demostrado disminuir la muerte súbita y que no cuestan e incluso ahorran dinero”, señala Federico Martinón-Torres, jefe de Pediatría del Hospital Santiago de Compostela.

Los fabricantes de esos dispositivos reconocen que no pueden prevenir el síndrome, pero en su publicidad afirman que los aparatos emiten “señales de alerta”. Es el caso de Owlet, una marca citada por los médicos del Children’s Hospital. Ese monitor, que cuesta 230 euros, es un calcetín inteligente que promete controlar el ritmo cardiaco, los niveles de oxígeno, temperatura corporal y calidad del sueño del recién nacido.

Para los pediatras, que han analizado cinco modelos de monitores fisiológicos, con precios entre 140 euros y 280 euros, esos aparatos provocan más estrés en los padres, en vez de tranquilizarles. Foglia explica, por ejemplo, que los bebés sanos tienen caídas ocasionales de oxígeno de menos del 80%, sin consecuencias, y que eso no sería motivo de alarma. “Esos artefactos se aprovechan de la inseguridad y de la dificultades para conciliar las responsabilidades paternales con las laborales y acaban por generar más inseguridades y más preocupación”, opina Martinón-Torres.

Reglamentación

Los pediatras estadounidenses abogan por que los monitores sean reglamentados por la agencia que controla los medicamentos en EE UU, la Agencia de Administración de Alimentación y Medcamentos (FDA, por sus siglas en inglés). “No hay evidencias de que los sensores sean precisos en la medición de las señales vitales”, dicen. La marca Owlet afirma en su página web que ya ha enviado a la FDA una solicitud para la aprobación del dispositivo. Aunque estos obtengan el visto bueno, el equipo del Children’s Hospital defiende que la comunidad médica debe debatir si el uso de los sensores es apropiado, una vez que una pequeña señal de caída del nivel de oxígeno podría ocasionar una visita a urgencias, un análisis de sangre innecesario o incluso el ingreso hospitalario del bebé.

Máximo Vento Torres, presidente de la Asociación Española de Neonatología, afirma que los sensores más eficaces son aquellos de alta precisión, desarrollados por médicos, y que son utilizados por un breve período y en circunstancias específicas, como en el caso de algunos bebés prematuros. “Ellos pueden tener riesgo de apnea y recomendamos los dispositivos para acortar su estancia en el hospital”, explica. Vento Torres señala que, en esos casos, los padres reciben una formación en reanimación cardiorrespiratoria. “Los aparatos, por muy inteligentes que sean, no ayudan en nada si sus alertas no generan la reacción adecuada”, concluye.

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Retrasar el pinzamiento del cordón umbilical reduce el riesgo de anemia en bebés

Los bebés en los que se corta el cordón umbilical cuando ya han transcurrido tres minutos desde el parto presentan mayores niveles de hemoglobina

abc.es

La anemia ferropénica es una enfermedad caracterizada por una deficiencia de hierro, metal que resulta absolutamente indispensable para la formación de la hemoglobina –esto es, la proteína de los glóbulos rojos que, entre otras funciones, transporta el oxígeno a los tejidos y el CO2 para su eliminación en los pulmones–. Una enfermedad que puede asociarse a complicaciones muy graves y que resulta, si cabe, más peligrosa en los bebés. Y es que la anemia ferropénica puede conllevar defectos en el neurodesarrollo de los bebés y, por tanto, la aparición de problemas cognitivos, motores y del comportamiento. Un riesgo que, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia), puede evitarse simplemente retrasando el pinzamiento –y posterior corte– del cordón umbilical tras el alumbramiento.

Como explica Ola Andersson, director de esta investigación publicada en la revista «JAMA Pediatrics», «nuestro trabajo muestra que demorar 180 segundos el pinzamiento del cordón umbilical es una intervención efectiva para reducir la anemia a los ocho y los 12 meses de edad en la población de alto riesgo con un coste mínimo y sin efectos secundarios aparentes».

No hay prisa

A día de hoy, el tratamiento de anemia ferropénica en bebés viene constituido por la administración de suplementos y alimentos enriquecidos. Pero dado que siempre es mejor prevenir que curar, debe contemplarse, tal y como han sugerido distintos estudios, la posibilidad de retrasar el pinzamiento y corte del cordón umbilical tras el parto. No en vano, como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta demora permite que se mantenga el flujo sanguíneo entre la madre y el recién nacido, lo que puede mejorar la dotación de hierro del neonato. Un beneficio, además, que resulta aún más importante en aquellos lactantes nacidos en países en los que hay un menor acceso a alimentos ricos en hierro. Pero, ¿se trata de una medida realmente efectiva? Y asimismo, ¿cuánto debe retrasarse la intervención?

Para responder a estas preguntas, los autores contaron con la participación de 540 recién nacidos de Nepal –país con una elevada prevalencia de anemia ferropénica neonatal– en los que, de acuerdo con un criterio totalmente aleatorio, realizaron el pinzamiento y corte del cordón umbilical antes de que hubiera transcurrido el primer minuto desde el alumbramiento o una vez se habían superado los 180 segundos.

Los resultados mostraron que los bebés de ocho meses en los que se esperó un mínimo de tres minutos para realizar el pinzamiento tenían un nivel promedio de hemoglobina mayor, así como una prevalencia de anemia ferropénica inferior.

Es más; alcanzados los 12 meses de edad, los beneficios en los niveles de hemoglobina y en la tasa de anemia asociados con la demora de tres o más minutos fueron incluso más significativos.

Efectivo y barato

En definitiva, parece que el pinzamiento tardío del cordón umbilical tiene efectos muy positivos sobre la salud del bebé. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que se trata de una medida que, contrariamente a como sucede con la posterior necesidad de suplementos y alimentos enriquecidos, no conlleva ningún coste económico.

Como concluye Ola Anderson, «la implementación de esta intervención a nivel global podría traducirse en una reducción de cinco millones de casos de anemia en niños de ocho meses de edad, lo que tendría especialmente una alta significación en materia de salud pública en el Asia Meridional y en el África sub-sahariana, regiones en las que se localiza la mayor prevalencia de anemia».

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El recién nacido y tu mascota

Ayuda al animal para que entienda la llegada de un nuevo integrante a la familia

El perro ve el mundo bien diferente a nosotros los humanos. Con la llegada de un bebé, el perro podría llegar a experimentar varias semanas de depresión postparto. Los perros aprenden las cosas por asociación, y es importante tener en mente que no queremos que el perro asocie al bebé con hechos negativos, tales como reducción del tiempo de juego, ser echado de su habitación, o algo tan sencillo como el cambio de ubicación de su platito de comida. Es adecuado comenzar a hacer los cambios al menos un mes antes del nacimiento del bebé.

Graba una cinta de audio con el llanto de un bebé para que el perro se vaya acostumbrando a ese extraño y potente sonido de gritos y llantos. Los perros poseen un agudo sentido auditivo, y podrían entrar en pánico al escuchar por primera vez este nuevo sonido.

Es recomendable que si el perro no conoce comandos básicos como “¡Acuéstate!” “¡Quieto!” y “¡Deja eso!”, que comience a trabajar en enseñárselos unos meses antes del nacimiento del bebé. Es importante también tener todas sus vacunas al día y que el mismo esté adecuadamente desparasitado.

Una vez el bebé haya nacido, toma alguna ropita o manta que el bebé haya usado y muéstrasela, permítele olerla para que comience a reconocer su olor y así llegue a crear un vinculo con el nuevo integrante de la familia.

Una vez llegue al hogar por primera vez con el bebé, lo mas importante es saludar al perro antes de cualquier otra cosa, mientras la pareja carga al bebé en los brazos. Por haber estado fuera del hogar por unos días, la emoción natural que sentirá la mascota al ver a sus dueños podría hacer que salte y se comporte un poco rudo. Una vez el perro esté calmado, se debe poner una correa al perro y permitirle a distancia observar el bebé, y acariciando gradualmente a ambos. Si el perro se mantiene calmado, deja que huela al bebé. Poco a poco bajo supervisión, permite al perro acercarse más.

Casi todas las recomendaciones relacionadas con los perros funcionarán con los gatos, aunque lo más probable es que no tengas tanta suerte cuando quieras darle una orden a tu gato.

Debido a que los gatos se abalanzan instintivamente sobre objetos móviles, generalmente no se sentirán atraídos por un bebé recién nacido. No es una buena idea dejar al gato solo en la habitación con el bebé, ya que a los gatos les gusta acurrucarse sobre los cuerpos tibiecitos y es por ello que podrían tratar de meterse en la cuna para dormir con él.

Las mascotas son parte de nuestra familia y el nacimiento de un bebé no quiere decir que hay que disponer del perro o el gato. Tomar los pasos adecuados asegurará una fácil transición.

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Para algunos bebés, aprender un segundo idioma podría resultar más fácil

Una investigación sugiere que una conducta llamada ‘desplazamiento de la mirada’ podría ser la clave

healthfinder.gov

Cierto tipo de conducta social ayuda a los bebés a aprender un segundo idioma, sugiere un nuevo estudio de tamaño reducido.

Los investigadores encontraron que los bebés que realizaban más “desplazamientos de la mirada” durante las sesiones con un tutor mostraban una mayor respuesta cerebral que indica el aprendizaje del idioma.

En el desplazamiento de la mirada, un bebé hace contacto visual y luego mira al mismo objeto que la otra persona está mirando. Es uno de los tipos más tempranos de habilidades sociales en los bebés, dijeron los investigadores.

El estudio incluyó a 17 bebés de unos 10 meses de edad, de familias angloparlantes. Durante cuatro semanas, asistieron a una docena de sesiones de tutoría del idioma español de 25 minutos de duración. Durante las sesiones, los tutores leyeron libros, hablaron y jugaron con los bebés, en español.

“Nuestro estudio ofrece evidencias de que las habilidades sociales de los bebés tienen un rol en descodificar el nuevo idioma”, aseguró la coautora del estudio, Patricia Kuhl, codirectora del Instituto de Ciencias del Aprendizaje y del Cerebro de la Universidad de Washington, en un comunicado de prensa de la universidad.

“Encontramos que el grado en el cual los bebés rastreaban visualmente a los tutores y los juguetes que sostenían se vinculaba con medidas cerebrales del aprendizaje infantil, mostrando que las conductas sociales ofrecen información útil a los bebés en una situación natural compleja de aprendizaje de un lenguaje”, añadió.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista Developmental Neuropsychology.

En investigaciones anteriores, el mismo equipo de investigadores encontraron que el desplazamiento de mirada ayuda a los niños en edad preescolar a aprender unas habilidades de lenguaje y sociales más sofisticadas.

“Nuestros hallazgos muestran que la participación social de los bebés pequeños contribuye a su propio aprendizaje del idioma. No son solo oyentes pasivos del lenguaje”, aseguró en el comunicado de prensa la coautora del estudio, Rechele Brooks, profesora asistente de investigación del Instituto de Ciencias del Aprendizaje y del Cerebro.

“Prestan atención, y muestran a los padres que están listos para aprender cuando miran hacia un lado y otro. La mayor parte del aprendizaje sucede en ese momento”, comentó.

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Los bebés nacidos con microcefalia también sufren problemas de visión vinculados al virus Zika

elmundo.es

Los bebés nacidos con microcefalia en Brasil, aparentemente, a causa del Zika [relación que aún no está demostrada científicamente pero que, según dijo ayer la OMS, existe una “fuerte sospecha” de su existencia] están sufriendo también importantes daños en su vista y, probablemente, también en los oídos, según han informado médicos del país latinoamericano.

La mitad de los 135 bebés evaluados en el centro de rehabilitación de la ciudad de Recife sufren de una visión limitada debido a que tienen deformados los nervios ópticos y las retinas. Muchos son bizcos, ha dicho la oftalmóloga Camila Ventura.

“Sus ojos están marcados de por vida”, señaló la doctora, que apuntó que “entre el 40 y el 50% de estos niños padecen importantes complicaciones visuales”.

Desde el año pasado, Brasil ha detectado alrededor de 3.700 casos de bebés nacidos con microcefalia, esto es, con un cerebro anormalmente pequeño. Se trata de una complicación neurológica de la que se está investigando su relación con el virus Zika. El aumento de la incidencia de esta malformación no tiene precedentes en Brasil, país que solía tener unos 150 casos al año, habitualmente.

Los médicos del centro de rehabilitación de Arrecife Altino Ventura están, en estos momentos, haciéndole pruebas a los bebés nacidos con este defecto congénito para determinar qué son capaces de ver y escuchar, antes de empezar a realizar con ellos una terapia que estimule su cerebro.

Daniele Ferreira Santos, es una madre de 29 años que afirma que su hijo de dos meses puede oír, pero tiene dificultades para ver. “Estoy muy triste. No sabemos cómo de afectado está su cerebro y si puede tener otros problemas en el futuro”, dice.

Ventura afirma que los bebés necesitan recibir terapia durante sus primeros tres o seis meses de vida para mejorar así su visión. En una carta al editor publicada en la revista The Lancet, Ventura y su equipo alertan a la comunidad médica de los problemas de visión detectados en los niños brasileños nacidos con microcefalia, y cuyas complicaciones se cree que pueden estar causados porque sus madres se infectaron con el virus Zika durante su embarazo.

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Más evidencias de que el nacimiento prematuro podría aumentar el riesgo de autismo

Pero los investigadores detectan una tasa más baja que la que se ha reportado anteriormente

healthfinder.gov

Según un estudio reciente, los bebés muy prematuros podrían tener un riesgo más alto de haber sido diagnosticados con autismo a los 4 años de edad, aunque la investigación cuestiona qué tan altas son esas probabilidades.

El estudio australiano, publicado en línea el 21 de enero en la revista Pediatrics, encontró que poco menos del 2 por ciento de los recién nacidos prematuros y con un tamaño pequeño fueron diagnosticados luego con autismo entre los 2 y los 4 años de edad.

Esa prevalencia, apuntaron los investigadores, es más baja que la observada en estudios anteriores, en que las cifras han variado de alrededor de un 4 a un 13 por ciento.

También dijeron que hay motivos para confiar en la veracidad de sus hallazgos. Este estudio es uno de los pocos que evalúa directamente a los niños, en lugar de utilizar cuestionarios para los padres, apuntó la investigadora líder, Margo Pritchard, profesora de enfermería neonatal de la Universidad Católica de Australia, en Brisbane del Sur.

“Lo que encontramos es que nacer de forma muy prematura es un factor de riesgo, algo consistente con estudios anteriores”, dijo Pritchard. “Pero cuando se aplica el rigor diagnóstico, usando una evaluación directa, la tasa de autismo es más baja que la reportada en otros estudios”.

Sin embargo, el Dr. Paul Wang, vicepresidente principal de investigación médica de Autism Speaks, una organización sin fines de lucro, dijo que no está claro cómo interpretar la prevalencia más baja.

Los métodos de los estudios son distintos, y algunos han seguido a los niños por periodos más largos (hasta los 8 años o más), así que resulta difícil saber qué estimados se acercan más a la verdad, comentó Wang.

En lugar de ello, consideró los nuevos hallazgos como un respaldo adicional al panorama general. “La prematuridad y el bajo peso al nacer son factores de riesgo del autismo”, señaló Wang.

Pero también enfatizó que no hay un solo factor contribuyente al trastorno del espectro autista, un trastorno del desarrollo que se cree que afecta a uno de cada 68 niños de Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

El autismo es complejo, dijo Wang, y la mezcla de causas varía de un niño a otro. Pero en general, los expertos creen que comienza con una vulnerabilidad genética, en combinación con ciertas exposiciones ambientales en un momento crítico del desarrollo, en particular en el útero.

Los investigadores siguen intentando comprender las influencias ambientales, comentó Wang.

Según Autism Speaks, los estudios han implicado varios factores además del nacimiento prematuro. Incluyen a los padres con una edad más avanzada, además de la exposición prenatal a ciertas infecciones, a la contaminación atmosférica o a fármacos particulares, como el ácido valproico (Depakote), un anticonvulsivo.

Para el nuevo estudio, el equipo de Pritchard evaluó a 169 niños pequeños nacidos antes de la semana 29 de embarazo. Se les examinó a los 2 y a los 4 años de edad por posibles señales del autismo, como retrasos en el lenguaje, o una falta de interés en los demás niños.

En general, un 13 por ciento de los niños tuvieron resultados “positivos” y se sometieron a más evaluación. Al final, justo por debajo del 2 por ciento fueron diagnosticados con autismo.

Pero Wang apuntó que casi todos los niños que resultaron positivos pero que no recibieron un diagnóstico formal tenían problemas significativos con la comunicación, con el juego imaginativo o con las conductas repetitivas, por ejemplo.

Y dado que los bebés muy prematuros están en riesgo de varios problemas del desarrollo, diagnosticar el autismo de forma definitiva a una edad temprana puede resultar difícil, explicó Wang.

Pritchard se mostró de acuerdo en que determinar el autismo en esos niños es difícil. Pero añadió que evaluaciones que son el “estándar de excelencia”, como la Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo (que se utilizó en este estudio) pueden ayudar a diagnosticar el trastorno a una edad temprana.

Sea cual sea la verdadera prevalencia de autismo entre los prematuros, es importante que esos niños reciban evaluaciones rutinarias del desarrollo, enfatizaron Wang y Pritchard.

“Hay que seguir y evaluar de cerca a todos esos niños”, dijo Wang. De esa forma, cualquier discapacidad (física, mental o social) se puede detectar pronto y ser abordada.

“Identificar las diferencias tempranas en el desarrollo puede ayudar a vincular a los niños con unas prácticas efectivas de intervención”, concurrió Pritchard.

Añadió que “la moraleja es aprovechar la monitorización del desarrollo y mantener a los niños nacidos de forma muy prematura en esos programas durante toda la niñez”.

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¿Sabe instalar la silla para que su bebé viaje en coche? Es probable que lo haga incorrectamente

El 91% de los nuevos padres comete al menos un error grave a la hora de instalar el dispositivo de retención para su bebé

abc.es

En torno a 8.500 niños requirieron ser atendidos en 2013 en los servicios de Urgencias de EE.UU. tras un accidente de tráfico. Y de los mismos, 135 fallecieron. De ahí la importancia, capital, de las sillas infantiles, pues cuando son utilizadas de una manera correcta reducen en hasta un 71% el riesgo de muertes infantiles en los accidentes viales. Sin embargo, como revela un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón (EE.UU.), la mayoría de las familias cometen errores graves a la hora de instalar en los coches los asientos –o dispositivos de retención– para sus bebés.

Como indica Benjamin D. Hoffman, director de esta investigación publicada en la revista «The Journal of Pediatrics», «las sillas infantiles son mucho más difíciles de utilizar de lo que deberían. Los fabricantes de automóviles y de dispositivos de retención infantiles deben trabajar juntos para desarrollar sistemas que resulten mucho más fáciles de usar y entender para los consumidores. Y a ello debe sumarse que los sistemas sanitarios ofrezcan recursos y apoyos antes y después del nacimiento, y muy especialmente para los niños más vulnerables, con objeto de asegurar un uso seguro de las sillas infantiles».

Mala colocación

Para llevar a cabo el estudio, los autores evaluaron entre los meses de noviembre de 2013 y mayo de 2014 cómo 291 familias que acababan de tener un bebé instalaban los dispositivos de retención en sus vehículos. Y para comprobar la pericia de los nuevos padres, contaron con la ayuda de técnicos de seguridad que analizaron la colocación de las sillas infantiles –y que corrigieron aquellas situaciones en las que la instalación era ‘defectuosa’.

¿Y cómo lo hacían los nuevos padres? Pues no demasiado bien, por no decir que bastante mal: el 95% cometía al menos un error a la hora de instalar la silla infantil, y hasta un 91% cometía un error serio. De hecho, y del 15% de los participantes que habían sido asesorados por los técnicos de seguridad para una correcta colocación de los dispositivos, el 83% cometía algún error.

Concretamente, los principales errores tuvieron que ver con la colocación del arnés o cinturón, por lo general falto de tensión; y con el ángulo de inclinación de la silla, casi siempre incorrecto. Unos errores que, además, fueron más comunes en las personas con menor solvencia económica o menos formación académica.

Tal es así que como concluyen, y de una forma contundente, los autores del estudio, «las familias deben trabajar con los técnicos de seguridad en sillas infantiles antes de recibir el alta hospitalaria».

 

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El humo de segunda mano en la infancia podría dañar los dientes de los niños

La exposición aumentó el riesgo de caries, según unos investigadores

healthfinder.gov.-Steven Reinberg

¿Quiere que su bebé llegue a ser un niño con una sonrisa sin caries? No fume cerca de él o ella.

Los niños expuestos al humo de segunda mano a los 4 meses de edad podrían estar en riesgo de presentar caries cuando tienen 3 años, según unos investigadores japoneses.

Esos niños tenían aproximadamente el doble de probabilidades de tener caries que los niños cuyos padres no fumaban. El consumo de tabaco de la madre durante el embarazo no fue un factor, añadieron los investigadores.

“El humo de segunda mano es uno de los problemas de salud pública importantes que todavía no se ha resuelto”, dijo el investigador principal, el Dr. Koji Kawakami, catedrático de farmacoepidemiología y gestión de la investigación clínica en la Universidad de Kioto.

La exposición al humo de segunda mano es común, y afecta a 4 de cada 10 niños alrededor del mundo, dijo.

“En nuestro estudio, más de la mitad de los niños tenían familiares que fumaban, y la mayoría de las veces los fumadores eran los padres”, dijo Kawakami.

Hizo hincapié en que este estudio solamente muestra una asociación entre la exposición al humo de segunda mano y las caries, y no que la exposición al humo sea la causa del deterioro dental.

Aun así, los hallazgos respaldan que se hagan más esfuerzos por reducir el humo de segunda mano, señaló.

“Por ejemplo, la educación sobre el daño del humo de segunda mano aumentaría si los dentistas fueran conscientes del riesgo de caries que provoca, y del hecho de que los pacientes fumen tabaco”, dijo Kawakami.

El informe aparece en la edición del 21 de octubre de la revista BMJ.

El Dr. Jonathan Shenkin, profesor clínico asociado de políticas de salud, investigación de servicios de salud y odontología pediátrica en la Universidad de Boston, y vocero de la Asociación Dental Americana (American Dental Association), comentó que las evidencias de un vínculo entre la exposición al humo de segunda mano y un riesgo más alto de caries se han acumulado en la última década.

“Al igual que en la población de este estudio, la exposición al humo de segunda mano sigue siendo un problema en EE. UU., lo que amerita que se realice más investigación”, comentó.

Para hacer este estudio, los investigadores recogieron datos de casi 77,000 niños nacidos entre 2004 y 2010. Se examinó a los niños al nacer, a los 4, 9 y 18 meses y a los 3 años de edad.

Además, sus madres rellenaron formularios sobre el hábito de fumar en casa, junto con la exposición de sus hijos al humo de segunda mano, sus hábitos dietéticos y su atención dental.

Aproximadamente el 55 por ciento de los padres fumaban y casi el 7 por ciento de los niños eran expuestos al humo de segunda mano, hallaron los investigadores.

En total, se detectaron casi 13,000 casos de caries.

La Dr. Rosie Roldan, directora del centro de odontología pediátrica del Hospital Pediátrico Nicklaus de Miami, comentó que el humo del tabaco podría cambiar la saliva y otras sustancias bioquímicas necesarias para limpiar y proteger los dientes.

“El humo de segunda mano pone a los niños en riesgo de enfermedades cardiacas, dificultades respiratorias, y posiblemente de tener caries”, añadió.

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Según un estudio, los desacuerdos entre la pareja pueden afectar incluso a los bebés

Los niños cuyos padres tenían una relación ‘inestable’ dormían peor a los 18 meses de edad

Un estudio reciente halla que los patrones de sueño de los niños pueden verse afectados si sus padres tienen graves problemas en la relación y discuten de forma constante.

Además, los bebés que escuchaban discusiones regulares entre los padres a los 9 meses de edad, seguían teniendo problemas en los patrones de sueño, es decir problemas para conciliar el sueño y permanecer dormidos, incluso cuando tenían 18 meses de edad.

Sin embargo, los investigadores encontraron que los patrones de sueño de los bebés no afectaban las relaciones de los padres.

Los hallazgos proceden de un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores que analizó los datos de más de 300 niños y padres estadounidenses. Todos los niños fueron adoptados al nacer, lo que permitió a los investigadores centrarse en cómo la familia se relacionaba, sin la influencia de la genética, que puede afectar los patrones de sueño de los niños.

“El sueño regular es esencial durante la infancia para la salud del cerebro y el desarrollo físico. Los patrones de sueño inestables a principios de la vida tienen consecuencias graves para el desarrollo de los niños a largo plazo”, señaló el coautor del estudio Harold Gordon, director de genética del comportamiento y psicopatología del desarrollo en la Universidad de Leicester, Reino Unido, en un comunicado de prensa de la universidad.

“Se sabe que la forma en que los padres se relacionan entre sí, específicamente, y la forma en que manejan los conflictos en su vida cotidiana, tiene implicaciones significativas a largo plazo para el desarrollo emocional, conductual y académico”, agregó. “Entender qué sucede primero, si los problemas de sueño en los niños afectan la calidad de la relación de los padres o si la calidad de la relación de los padres influye en los problemas de sueño de los niños, tiene implicaciones clínicas importantes”.

Los hallazgos aparecen en la revista Child Development.

 

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Los bebés prematuros muy precoces podrían enfrentarse a un mayor riesgo de un problema ocular posterior

Un gran estudio sueco halló más desprendimientos de retina entre los nacidos tras una gestación de menos de 32 semanas

Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de desprendimiento de retina más adelante en sus vidas, según un nuevo estudio de gran tamaño.

El desprendimiento de retina puede conducir a pérdida de la visión, e incluso a la ceguera, si no se trata mediante cirugía.

Los investigadores analizaron los datos de más de tres millones de personas nacidas en Suecia entre 1973 y 2008. Los nacidos antes de las 37 semanas de gestación se dividieron en dos grupos: los prematuros nacidos entre 1973 y 1986, y los prematuros nacidos entre 1987 y 2008.

En 1986, Suecia introdujo un programa nacional de evaluación para la afección ocular conocida como “retinopatía de la prematuridad”. Esa afección provoca que unos vasos sanguíneos anómalos se desarrollen en la retina (la parte trasera del ojo) y puede provocar desprendimiento de retina, según la información de respaldo de un comunicado de prensa de la Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology).

En comparación con los bebés nacidos a término completo, las personas nacidas con una prematuridad extrema (de menos de 28 semanas de gestación) entre 1973 y 1986 tenían un riesgo 19 veces más alto de desprendimiento de retina, mientras que las nacidas entre 1987 y 2008 tenían un riesgo 9 veces más alto, hallaron los investigadores.

Mientras tanto, los nacidos muy prematuramente (entre las 28 y las 31 semanas de gestación) entre 1973 y 1986 tenían un aumento de cuatro veces en el riesgo, y los nacidos muy prematuramente entre 1987 y 2008 tenían un aumento de tres veces en el riesgo, en comparación con los nacidos a término.

El nacimiento moderadamente prematuro (de 32 a 36 semanas de gestación) no se asoció con un mayor riesgo de desprendimiento de retina, según el estudio, que aparece en la edición de noviembre de la revista Ophthalmology.

“Quizás solo estemos viendo la punta del iceberg de las complicaciones [oculares] tardías tras el nacimiento prematuro”, apuntó en un comunicado de prensa del Instituto Karolinska la investigadora líder, la Dra. Anna-Karin Edstedt Bonamy, pediatra del instituto, en Estocolmo.

“El riesgo de desprendimiento de retina no solo aumenta con la edad, sino que también ha habido un aumento en la supervivencia entre las personas nacidas prematuramente desde los años 70. Esto provee oportunidades para que investigaciones posteriores aborden si el aumento en el riesgo persiste entre los nacidos prematuramente a medida que envejecen”, añadió.

Los hallazgos muestran la necesidad de una atención de seguimiento ocular en los niños y adultos que nacieron extremadamente o muy prematuros, apuntaron los investigadores.

Aunque el estudio halló un mayor riesgo de desprendimiento de retina futuro en los bebés muy prematuros, no probó una relación causal.

Cada año, en EE. UU. nace más de medio millón de bebés prematuros, lo que lo convierte en el sexto país a nivel mundial con más nacimientos prematuros, según el comunicado de prensa.

 

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