From the category archives:

Adulto mayor

Importancia de la salud oral en adultos mayores

hoy.com.do

El ser humano tiene dos tipos de dentición, la temporaria, hasta aproximadamente los diez años de edad, y la permanente, que nos acompaña hasta el fin de nuestros días.

Los dientes tienen múltiples e importantes funciones: deglución, fonación, oclusión y estética, entre otras. Sin embargo, generalmente se asocia de primera intención con la masticación.

Mantener en boca una pieza dentaria no solo depende de la salud de esa pieza en sí, sino también de todos los tejidos que la rodean y -por supuesto- de la salud general del individuo.

Enfermedades o condiciones sistémicas como los cambios hormonales, diabetes, afecciones cardiacas, cáncer y algunos síndromes, están íntimamente ligados a la salud oral.

Definitivamente, la caries y la enfermedad periodontal ocupan el mayor porcentaje de causa de pérdida dental; sin embargo, con el transcurrir de los años el tejido dentario se vuelve más quebradizo y las fracturas dentarias son más comunes. El adulto mayor necesita la presencia de sus dientes en la cavidad oral y, en caso de pérdida, que los mismos sean sustituidos.

El implante dental es la alternativa por excelencia para reponer la o las piezas perdidas; las prótesis dentales, ya sean fijas o removibles, con sus diferentes variables, al final completan el proceso, es decir, deben ser realizadas se haya colocado o no un implante dental.

La ventaja principal de contar con implantes es que la retención de las prótesis será mucho mejor, brindándole mayor confort y funcionalidad al paciente. Estas prótesis pueden ser individuales (coronas) o puentes fijos.

También puede ser mucodentosoportada.

Sin embargo no todos los pacientes de la tercera edad tienen las condiciones necesarias para que se le ponga un implante dental, eso ocurre, por ejemplo, en pacientes con cáncer, diabetes sin controlar o condiciones orales que lo dificulten.

Psicológicamente, el adulto mayor se ve en ocasiones afectado por cambios de la vida: los hijos se van, el retiro de los compromisos laborales, la ausencia de seres queridos, entre otras; sumarle a esto el sentirse feo, descuidado, puede sumirlo en una depresión.

Los dientes pueden durar para toda la vida y una saludable y hermosa sonrisa no es exclusividad de los años mozos.

La cavidad oral al igual que el resto del cuerpo humano, cambia con los años, por ejemplo, los nervios dentarios serán más pequeños, los tejidos duros más frágiles, se produce menor cantidad de saliva, nada extraordinario, sencillamente deben mantenerse los hábitos saludables y adoptar otros, por ejemplo:

– Mantener una buena higiene oral

– Alimentación suave

-Evitar los azúcares y alimentos pegajosos

– No tabaco y

– Consumir suficiente agua.

{ Comments on this entry are closed }

La longevidad máxima del ser humano se estanca

El límite de esperanza de vida del ser humano se paraliza en la cifra de 115 años. No es posible extenderlo más, según una nueva investigación.

muyinteresante.es

La esperanza de vida y la edad máxima de los humanos no ha parado de crecer durante el siglo XX. Sin embargo, esta tendencia ha ido ralentizándose en las últimas décadas, disminuyendo considerablemente las posibilidades de supervivencia a partir de los 100 años. El nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York (EE.UU.) afirma que el límite de longevidad ha sido alcanzado y termina a los 115 años.

Los científicos examinaron la información de la Base de Datos de Mortalidad Humana, que recopila los datos de mortalidad y población de más de 40 países. La proporción de personas que sobreviven después de los 70 años crece con el año de nacimiento, lo que parecería indicar que la esperanza de vida media sufriría un aumento lento pero constante.

Sin embargo, al revisar con detenimiento las mejoras en la supervivencia desde 1900 para las personas mayores de 100 años, descubrieron un tope en torno a los 100 años y luego disminuía rápidamente, independientemente del año en que hubieran nacido.

Analizando también los datos de la edad máxima al momento de morir, -entre 1968 y 2006-, hallaron que la edad de las personas consideradas supercentenarias -de 110 años o más- había aumentado rápidamente entre 1970 y 1990 pero alcanzó una meseta sobre 1997, que coincide con el año que murió la persona con más edad documentada de la historia: Jeanne Calment con 122 años de edad.

Según los cálculos de los investigadores, la esperanza de vida máxima de un ser humano es actualmente 115 años y la probabilidad de que haya una persona viva con 125 años en cualquier lugar del mundo es menos de 1 entre 10.000.

El estudio ha sido publicado en la revista Nature.

{ Comments on this entry are closed }

 

La dieta mediterránea podría ayudar a reducir el riesgo de fractura de cadera de las mujeres mayores

El régimen pareció proporcionar un ligero beneficio, según los investigadores

healthfinder.gov

Comer una dieta mediterránea podría reducir al menos ligeramente el riesgo de una mujer mayor de fractura de cadera, según un estudio reciente.

Las mujeres que siguieron de forma más cercana una dieta mediterránea (rica en frutas, verduras, frutos secos, legumbres y granos integrales) tenían un riesgo un 20 por ciento más bajo de fracturas de cadera que las mujeres que no seguían ese régimen, según los investigadores.

Pero el estudio no pudo probar una relación causal. Y los investigadores hicieron hincapié en que la reducción absoluta del riesgo de fractura de cadera para cualquier mujer seguía siendo bastante ligera: solamente un tercio de un 1 por ciento.

De cualquier forma, “estos resultados respaldan la idea de que seguir un patrón dietético saludable podría tener un papel en el mantenimiento de la salud ósea en las mujeres postmenopáusicas”, concluyó un equipo de investigación dirigido por el Dr. Bernhard Haring de la Universidad de Wurzburgo, en Alemania.

El estudio aparece en la edición en línea del 28 de marzo de la revista JAMA Internal Medicine.

Un experto en Estados Unidos cree que la dieta puede ser muy importante para la salud ósea a medida que las personas envejecen. Pero qué dieta podría ser la mejor sigue sin estar claro, según el Dr. Michael Hepinstall.

La investigación respalda “en general la idea de que una alimentación adecuada tiene beneficios para la salud que podrían extenderse hasta un riesgo más bajo de fracturas de cadera”, dijo Hepinstall, cirujano ortopédico en el Centro para la Preservación y la Reconstrucción de las Articulaciones del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

“Pero los resultados de este estudio no son lo suficientemente convincentes como para confirmar que la dieta mediterránea sea lo mejor, ni sugieren que un individuo que adopte una dieta mediterránea puede tener la seguridad de que ha tomado las medidas adecuadas para reducir el riesgo de fractura”, dijo.

En el estudio, el equipo alemán examinó el vínculo entre la dieta y la salud ósea en más de 90,000 mujeres estadounidenses sanas, cuyo promedio de edad era de 64 años. Se les dio seguimiento durante casi 16 años.

Aunque el equipo halló una tendencia ligera a favor de una dieta mediterránea y un riesgo más bajo de fractura de cadera en particular, la dieta no pareció reducir las probabilidades de sufrir fracturas en general.

Hepinstall indicó que para las personas que ya seguían la dieta hubo una buena noticia. Aunque la dieta mediterránea normalmente tiene unas cantidades más bajas de productos lácteos que otras dietas, eso no pareció dañar la salud ósea, señaló.

¿Qué es lo que sí ayuda a fortalecer los huesos de las mujeres a medida que envejecen? Según Hepinstall, se aconseja que hagan ejercicio con un impacto bajo y de levantamiento de peso, incluyendo el tai chi.

“Los médicos también recomiendan típicamente la ingesta de calcio en la dieta, con complementos de calcio y vitamina D para las que tengan deficiencias”, añadió. También se recetan medicamentos cuando se diagnostica la osteoporosis.

Unas medidas de seguridad sencillas también reducen las probabilidades de sufrir fracturas asociadas a las caídas, dijo Hepinstall. Las revisiones regulares de la vista son clave y “dentro de casa, aconsejamos a los pacientes que el camino hasta el baño esté despejado, que usen una luz nocturna, que retiren los tapetes y otras fuentes potenciales de caídas”, dijo.

{ Comments on this entry are closed }

 

Los grupos sociales podrían alargar las vidas de los jubilados

Las actividades interpersonales son similares al ejercicio en cuanto al alargamiento de la vida, afirman unos investigadores

healthfinder.gov

Mantenerse socialmente activo al inscribirse en clubes del libro o grupos de la iglesia podría añadir años a la vida después de la jubilación, sugiere un estudio reciente.

Cuanto mayor es el número de grupos a los que pertenece una persona cuando acaba de jubilarse, más bajo es su riesgo de muerte prematura, hallaron unos investigadores australianos. Las probabilidades de morir en un plazo de seis años de dejar de trabajar fueron del 2 por ciento en las personas que eran miembros de dos grupos sociales antes de jubilarse y que permanecieron en ambos. Si abandonaban un grupo, su riesgo de muerte aumentaba hasta el 5 por ciento, y se incrementaba hasta el 12 por ciento si se salían de ambos grupos.

“El sentimiento de pertenencia que ofrecen las conexiones a grupos sociales ayuda a las personas a sostener una vida significativa y saludable”, afirmó el investigador líder, Niklas Steffens, profesor de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia.

La planificación social podría ser igual de importante que la planificación financiera y médica para la salud y el bienestar en la jubilación, planteó.

“Si no pertenece a ningún grupo, inscríbase en uno”, aconsejó Steffens. “Si solo pertenece a uno o dos grupos, quizá deba pensar en cómo aprovecharlos al máximo, y a qué otros grupos tal vez quiera unirse. Recuerde que mantener una vida grupal activa es igual de importante que otras cosas, como el ejercicio regular”.

El informe aparece en la edición en línea del 15 de febrero de la revista BMJ Open.

Pero aunque este estudio es valioso, no prueba causalidad, según el Dr. David Katz, director del Centro de Investigación sobre la Prevención de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut.

“Quizá los individuos tendientes a una mala salud, física o mental, sean menos sociables como resultado”, dijo Katz, que también es presidente del Colegio Americano de Medicina del Estilo de Vida (American College of Lifestyle Medicine).

“Pero el estudio nos recuerda la importancia que unas interacciones humanas significativas tienen para nuestro bienestar. Que la interacción social parezca comparable con la actividad física no es un motivo para cambiar la una por la otra, sino para realizar ambas”, enfatizó Katz.

Durante seis años, Steffens y sus colaboradores recolectaron datos sobre 424 jubilados. El estudio comparó a los jubilados con personas similares que seguían trabajando. Todos los participantes tenían al menos 50 años de edad y participaban en un estudio en curso sobre el envejecimiento, en Inglaterra.

Se preguntó a cada participante a cuántos grupos sociales pertenecía, y completaron cuestionarios sobre la calidad de vida y la salud física.

Las personas cuya calidad de vida era buena antes de la jubilación eran más propensas a tener unas puntuaciones altas en el cuestionario sobre la calidad de vida después de la jubilación, mostraron los hallazgos.

Pero la membresía en grupos sociales también se asoció con una mejor calidad de vida. Cada membresía en un grupo que se perdiera después de la jubilación se asociaba con una reducción de aproximadamente un 10 por ciento en la puntuación de calidad de vida seis años más tarde, dijo Steffens.

Seis años después de la jubilación, 28 de los participantes habían fallecido. Según una calificación subjetiva, la salud no fue un factor de predicción importante de la muerte, pero el número de membresías a grupos sí lo fue, según los autores del estudio. No se observaron esos patrones entre los que seguían trabajando.

Además, Steffens encontró que si las personas hacían un ejercicio vigoroso una vez por semana antes de la jubilación y siguieron haciéndolo, sus probabilidades de morir durante los seis años siguientes eran el 3 por ciento. Esa cifra aumentó al 6 por ciento si hacían ejercicio menos de una vez por semana, y al 11 por ciento si dejaban de hacer ejercicio.

“Somos animales sociales, y sufrimos si negamos esa parte de nuestra naturaleza”, advirtió Katz. “La jubilación puede ser difícil tanto porque se pierde un sentido del propósito como porque las interacciones sociales disminuyen. Este estudio sugiere que mantener unas interacciones sociales significativas es importante, y una defensa contra la muerte prematura”, afirmó.

{ Comments on this entry are closed }

 

La depresión podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas y de ACV de las personas mayores

Los médicos deberían vigilar si las personas de edad avanzada tienen un estado de ánimo bajo, según los investigadores

healthfinder.gov

La depresión aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas y de accidente cerebrovascular (ACV) en las personas mayores, indica un estudio reciente.

Los investigadores observaron a más de 7,300 personas en Francia sin antecedentes de enfermedades cardiacas, ACV o demencia al inicio del periodo de estudio. Se examinó a los participantes de nuevo dos, cuatro y siete años más tarde.

Al principio, aproximadamente el 30 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres tenían unos niveles altos de síntomas depresivos. En cada visita de seguimiento, aproximadamente el 40 por ciento de los que presentaban unos niveles altos de síntomas depresivos se habían recuperado, mientras que el mismo porcentaje tenían unos nuevos síntomas de depresión, comentaron los autores del estudio.

En todas las evaluaciones realizadas durante el estudio, menos del 10 por ciento de los participantes estaban tomando antidepresivos, según el informe publicado en línea recientemente en la revista Journal of the American Geriatrics Society.

Los participantes del estudio que presentaban unos niveles altos de síntomas depresivos en alguna de las visitas tenían un riesgo más alto de sufrir enfermedades cardiacas o ACV a lo largo de 10 años. Pero el riesgo aumentó con la duración de la depresión: del 15 por ciento si los síntomas depresivos eran evidentes solamente en una visita al 75 por ciento si eran aparentes en las 4 visitas, hallaron los investigadores.

Los hallazgos sugieren que la depresión podría ser un factor de riesgo para las enfermedades cardiacas o el ACV. Sin embargo, como este estudio fue observacional, los hallazgos no pueden demostrar que haya una relación causal.

Pero, basándose en los hallazgos, el autor del estudio, el Dr. Renaud Pequignot, del INSERM en París, y sus colaboradores sugirieron en un comunicado de prensa que los médicos deberían vigilar de cerca a las personas de a partir de 65 años en busca de síntomas de depresión.

{ Comments on this entry are closed }

 

Ayudar al adulto mayor con depresión

Familia. Conozca las maneras de apoyarlo si está pasando por esta situación.

elsol.com.bo

La Organización Mundial de la Salud calcula que el 25% de las personas mayores de 65 años padece algún tipo de desorden psiquiátrico, siendo la depresión la enfermedad más frecuente en esa etapa de la vida. Pero esto no tiene por qué ser así, por ello expertos dan pautas para ayudar al adulto mayor.

Síntomas. Es importante que detecte las señales. La persona deprimida tiene síntomas físicos y psicológicos, como falta de apetito o comer en exceso, dormir mucho o no dormir, tristeza constante, llanto fácil, e incluso puede tener pensamientos suicidas, indicó el psicólogo clínico Jorge Pedraza.

Buscar ayuda. Es importante que la familia acuda a un especialista, el cual hará una evaluación precisa y recomendará un tratamiento adecuado, mencionó la psicóloga Tusnelda Flores.

Escúchelo. Flores expresó que el contacto visual y físico que la familia pueda tener con el adulto mayor es primordial, debido a que genera una conexión positiva, apuntó.

Actividades. Flores sostuvo que es bueno que el adulto tenga alguna actividad recreativa. En este marco Pedraza agregó que debe invitarlo a dar paseos al aire libre y pueden conversar sobre la vida, pero sin factores estresantes.

Dele más cariño. La familia debe darle más afecto, debido a que la depresión los vuelve muy sensibles, apuntó la profesional.

Puede afectar al cuidador primario. La psicóloga puntualizó que no es recomendable que una sola persona cuide del adulto mayo

{ Comments on this entry are closed }

 

Quizá la jubilación no sea buena para su salud

Un informe encontró que a los adultos mayores que permanecían en la fuerza de trabajo les iba mejor físicamente

healthfinder.gov

Los adultos mayores que siguen trabajando parecen estar más sanos que aquellos que abandonan la fuerza de trabajo, sugiere una investigación reciente.

El estudio de más de 83,000 estadounidenses a partir de los 65 años de edad encontró que estar desempleado o jubilado se asociaba con un riesgo más elevado de mala salud, incluso tras tomar en cuenta factores de predicción como el tabaquismo y la obesidad.

“Sabemos que permanecer en la fuerza de trabajo es bueno para nosotros”, afirmó Jay Olshansky, profesor de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Illinois y vocero de la Federación Americana de Investigación sobre el Envejecimiento (American Federation for Aging Research).

Olshansky, que no participó en el estudio, añadió que “no trabajar puede conducir a una peor salud general”.

Pero, dijo Olshansky, el estudio no prueba que trabajar mantenga a la persona sana.

“No se puede decir que jubilarse hizo que se perdiera la salud, ni que el hecho de seguir trabajando hizo que se permaneciera sano”, apuntó. “Por supuesto, la gente que tiene mala salud tiende a dejar de trabajar”.

Pero si uno puede trabajar, debe seguir trabajando, aconsejó Olshansky. “Hay más probabilidades de permanecer sano más tiempo si sigue trabajando”, añadió.

El informe aparece en la edición de septiembre de Preventing Chronic Disease, una revista de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Para el estudio, dirigido por Diana Kachan de la Universidad de Miami, los investigadores usaron datos de una encuesta gubernamental con más de 83,000 adultos a partir de los 65 años de edad entre 1997 y 2011.

Según el estudio, los trabajadores con los empleos más físicamente demandantes tenían el riesgo más bajo de mala salud. Por ejemplo, los trabajadores de servicio tenían el riesgo más bajo de sufrir afecciones que limitaran su funcionamiento. Los obreros tenían el riesgo más bajo de sufrir afecciones crónicas y límites del funcionamiento, hallaron los investigadores.

Que los obreros tengan una mejor salud podría deberse a la cantidad de actividad física que realizan esos trabajadores, en comparación con el trabajo sedentario de los oficinistas, sugirieron los autores del estudio.

Olshansky dijo que “la única forma de que esos trabajadores puedan permanecer en la fuerza de trabajo es teniendo una buena salud”.

Kachan y sus colaboradores también encontraron que entre los adultos mayores con unos empleos de un estatus y un salario más bajos, trabajar puede beneficiar la salud al aumentar el contacto social y los ingresos, y al proveer un seguro de salud más abarcador.

“Los adultos mayores que siguen trabajando tienden a estar mucho más sanos respecto a múltiples resultados de salud, pero quizá proveer unas mejores condiciones en el lugar de trabajo para los adultos mayores con limitaciones funcionales permitiría que más de ellos se unieran a las filas de sus pares más sanos”, escribieron los investigadores en su informe.

Olshansky sugirió que, dados esos hallazgos, no se debe obligar a las personas a jubilarse basándose en la edad.

El informe anotó que, según la Oficina de Estadísticas de Trabajo de EE. UU., se anticipa que las personas a partir de los 65 años de edad conformarán alrededor del 22 por ciento de la fuerza de trabajo de EE. UU. en 2022.

“No deberíamos obligar a las personas a salir de la fuerza de trabajo si esto tendrá un efecto nocivo sobre su salud, y si desean seguir trabajando y pueden continuar haciendo su trabajo”, dijo Olshansky.

“Permanecer en la fuerza de trabajo es más saludable. Es más saludable porque trabajar le mantiene física y mentalmente implicado”, añadió.

{ Comments on this entry are closed }

 

Un buen diagnóstico mejora calidad de vida del adulto mayor

La geriatra y gerontologa Milagros Torres, que participó en el I Congreso Nacional de Gerontología y Geriatría con la idea de sensibilizar sobre el trato al adulto mayor y la importancia de su evaluacion integral.

Este evento lo realizó el Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass) bajo el auspicio de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), desde el martes pasado hasta este jueves, en el Hotel Alba Caracas, donde convergieron cerca de 40 geriatras y 37 gerontólogos de varias partes del país para actualizar sus conocimientos, asi como servidores publicos y miembros de comites de adultos mayores.

Entre los temas que se abordaron en mesas de trabajo, Torres destacó la sexualidad, la obesidad, los cuidados paliativos en el adulto mayor, sindromes geriátricos y la importancia de la valoración geriátrica del paciente, con el objetivo de hacer un seguimiento individualizado a cada abuelo.

Explicó que la valoración geriátrica integral esta constituida por la historia clínica clásica, el examen físico y adicional a eso se emplean instrumentos de evaluación “que nos permiten identificar los sindromes geriátricos y enfocarnos en los puntos de vista físico, funcional, psicosocial y mental de nuestros adultos mayores”.

Entre los sindromes geriátricos mencionó la desnutrición, soledad, abandono y depresión.

“Para nosotros los geriatras es fundamental trabajar en equipo con otros especialistas médicos, fisioterapeutas, personal de enfermería, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, para brindar atencion integral”, añadió Torres, quien labora en el Centro de Servicio Social Residencial Dr. Joaquin Quintero Quintero, del Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass), en Caricuao, Caracas.

La geriatra Aracelis Viloria, del mismo centro, manifestó: “Esperamos que se sigan haciendo eventos como este para compartir experiencias”.

En la clausura del I Congreso Nacional de Gerontología y Geriatría, se le rindió homenaje al geriatra Rodrigo Quintero Molina, por sus 30 años de trabajo ininterrumpidos en el área.

Asimismo, la presidenta del Inass, Ismenia Pacheco, otorgó botones a personal de salud del instituto con 10 y 20 años de servicio.

También recibieron certificación los expositores, miembros del comité organizador y demás partcipantes.

{ Comments on this entry are closed }

.

Relacionan la depresión y la ansiedad con discapacidad física en los adultos mayores

Pero el ejercicio puede ayudar a proteger del declive físico, halla un estudio

Los adultos mayores con distrés psicosocial como depresión o ansiedad son más propensos a sufrir de discapacidades físicas, señala un nuevo estudio australiano.

Sin embargo, la actividad física regular puede proteger de estos problemas.

Investigadores examinaron datos sobre casi 100,000 hombres y mujeres australianos a partir de los 65 años de edad, y hallaron que 8.4 por ciento de ellos experimentaban distrés psicológico.

En comparación con los que no tenían distrés psicológico, el riesgo de discapacidad física fue más de cuatro veces superior entre los que tenían cualquier nivel de distrés psicológico, y casi siete veces superior entre los que tenían niveles moderados.

Los investigadores también hallaron que los adultos mayores que eran físicamente activos eran menos propensos a sufrir de discapacidades físicas.

El estudio aparece en la edición del 5 de abril de la revista Journal of the American Geriatrics Society.

“Nuestros hallazgos pueden influir sobre el énfasis que damos a que los adultos mayores permanezcan activos”, aseguró en un comunicado de prensa de la revista el líder del estudio Gregory Kolt, decano de la Facultad de Ciencias y Salud de la Universidad de Sídney Occidental. “Mientras mayor sea el nivel de actividad física, más ventajas de salud se pueden lograr, y con una mayor función física (a través de la actividad física), se puede lograr una mayor independencia”.

Investigaciones anteriores han relacionado el distrés psicológico con una menor actividad física y un aumento en la discapacidad física en muchos grupos de edad.

 

{ Comments on this entry are closed }

 

Epilepsia en las personas mayores

La epilepsia en los mayores con frecuencia pasa desapercibida debido a sus características atípicas en comparación con su forma de presentación habitual en otras etapas de la vida. Sus manifestaciones pueden confundirse con otras formas de alteración del estado mental como accidente isquémico transitorio, síncope o ictus. De tan interesante tema nos ocupamos en el artículo de hoy.

Los mayores de 65 años son más vulnerables debido a la alta incidencia de comorbilidades médicas, incluido el accidente cerebrovascular, polimedicación y mayor incidencia de caídas con la posibilidad de sufrir traumatismos craneales y padecer hematomas subdurales secundarios.

Con frecuencia las crisis se manifiestan solo como episodios confusionales o cuadros sincopales con recuperación espontanea.

Puede aparecer un estado epiléptico como forma de debut de la epilepsia en los mayores y tienen mayor riesgo de presentar crisis reactivas.

La epilepsia en más frecuente en la senectud que en cualquier otra época de la vida.

¿Cuál es la causa de la epilepsia o epileptogénesis?

Es el proceso mediante el cual un grupo de neuronas de la corteza cerebral desarrolla una excitabilidad exagerada y alcanza un estado en el que pueden producir crisis epilépticas de forma espontanea.

Están involucrados dos tipos de fenómenos, el inicio de las descargas repetitivas anómalas por un grupo de neuronas y la propagación de estas descargas a otras neuronas vecinas y distantes.

La epileptogenicidad está causada por alteraciones en poblaciones neuronales que dan lugar a disminución de sus propiedades inhibidoras o aumento de las excitadoras.

Las alteraciones del equilibrio entre excitación e inhibición en muchos casos tiene relación con factores genéticos.

Se supone actualmente que aproximadamente 150 genes influyen en la excitabilidad neuronal.

Se considera que se trata de epilepsia cuando se presentan crisis recurrentes y existe un trastorno neurológico persistente.

La epilepsia es una enfermedad multifactorial y para cualquier etiología la predisposición genética es un factor determinante en la aparición de crisis.

Los trastornos metabólicos que pueden originar la crisis pueden ser:

-Híper o hipoglucemia.
-Uremia.
-Hiponatremia.
-Hipocalcemia.

Debemos tener siempre presente el elevado consumo de fármacos que este sector de la población tiende a consumir, entre ellos fármacos potencialmente capaces de inducir crisis epilépticas como algunos antidepresivos, neurolépticos y ciertos antibióticos.

Cuando se presentan auras (fenómenos subjetivos que avisan o previenen de la crisis) predominan las motoras, sensitivas o de tipo vertiginoso asociadas a su origen frontal o parietal.

La elevada frecuencia de lesiones estructurales del sistema nervioso y trastornos infecciosos y tóxicos-metabólicos probablemente justifique la elevada frecuencia de epilepsia en mayores.

La causa más frecuente de pérdida de conciencia en el mayor es el síncope. Entre los distintos tipos de síncope siempre requieren una valoración especial los de causa cardiológica, pueden producir también convulsiones y confusión mental transitoria.

Los accidentes isquémicos transitorios suelen presentarse como síntomas negativos, pérdida de fuerza, trastornos del lenguaje, adormecimiento etc a diferencia de las crisis epilépticas cuyos síntomas suelen ser positivos, movimientos involuntarios, vértigos y parestesias.

Las crisis epilépticas con fenómenos motores  negativos no son muy frecuentes.

Es relativamente habitual que una primera crisis en un paciente no sea realmente la primera. La expresión clínica poco alarmante de ciertas crisis epilépticas conlleva con frecuencia a un reconocimiento tardío. Las crisis parciales simples suelen reconocerse bien cuando tienen un componente motor evidente.

Según recientes investigaciones la posibilidad de recurrencia de la primera crisis es de un 40% a los 2 años.

Se estima que a los 70 años de edad la incidencia de epilepsia es casi el doble que la de los niños y hacia los 80 años en más de tres veces superior. La mayor prevalencia se observa en los mayores de 85 años.

El 25% de nuevos casos de epilepsia se diagnóstica en pacientes mayores de 60-65 años y el 70% de las crisis son de inicio focal.

En la tercera parte de los casos aproximadamente la causa es desconocida.

La etiología conocida más frecuente, en casi en la mitad de los casos, es la patología vascular cerebral.

Predominan las crisis sintomáticas agudas (secundarias a enfermedad cerebrovascular, trastornos metabólicos, fármacos o trauma craneal) sobre las sintomáticas remotas.

Las epilepsias en los mayores de 65 años incluyen aquellas que se iniciaron en una edad más temprana y continúan durante la edad avanzada y las que debutan en la población geriátrica.

Es importante conocer que el diagnóstico de epilepsia en el mayor se basa en una historia clínica detallada, la entrevista de los testigos, la exploración neurológica, apoyado por el electroencefalograma y estudios de neuroimagen cerebral (resonancia magnética de cráneo).

Actualmente se dispone de monitorización video-EEG, que permite en muchas ocasiones identificar episodios que no se habían sospechado que fueran crisis y detectar crisis sutiles que no eran identificadas ni por el paciente ni sus acompañantes.

La mayoría de las asociaciones con la epilepsia pueden ser explicadas  como causa o como efecto.

Aquellas situaciones que favorecen el desarrollo de la epilepsia has sido definidas como comorbilidad casual.

Las entidades que son una consecuencia de las crisis epilépticas repetidas o de su tratamiento se denominan comorbilidad resultante.

La calidad de vida de los pacientes con epilepsia se ve adversamente afectada por la presencia de comorbilidad y otras variables, como el uso de fármacos antiepilépticos.

Es importante explicar con claridad al paciente y sus familiares el diagnóstico, la causa subyacente si se ha determinado y la necesidad e importancia de cumplir adecuadamente el tratamiento médico aunque se encuentre bien.

 

{ Comments on this entry are closed }


Estadisticas