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marzo 2015

Discusiones con la pareja aumentan hasta cuatro veces riesgo de problemas cardíacos

Estudio revela que peleas provocan angina de pecho, factor de riesgo de infartos.

Mantener buenas relaciones con la familia no solo es un asunto de salud mental, sino también física. Así lo demuestra una investigación realizada en Dinamarca, que verificó que las personas que sostienen constantes peleas con sus parejas y otros familiares aumentan su riesgo de sufrir problemas cardíacos.

Durante seis años, investigadores de la Universidad de Copenhague realizaron un seguimiento a 4.573 hombres y mujeres daneses libres de enfermedades cardíacas. Se les aplicó una serie de cuestionarios sobre su salud, información que fue contrastada con datos acerca de la calidad de sus relaciones con otras personas como familiares, amigos y vecinos. Las preguntas ahondaban sobre los niveles de demanda que sentían por parte de estas personas, el grado de preocupación que habían experimentado y con qué frecuencia habían discutido.

Los resultados mostraron que aquellas personas que regularmente tenían discusiones con sus parejas tenían un riesgo cuatro veces mayor de sufrir una angina pectoris: dolor torácico y sensación de opresión aguda y sofocante en el pecho, gatillado por un suministro insuficiente de sangre a las células. Su ocurrencia incrementa el peligro de sufrir futuros problemas cardiovasculares como infarto al miocardio o accidente cerebrovascular.

“Las demandas excesivas y graves preocupaciones relacionadas con los seres queridos parecen ser factores de riesgo importantes para el desarrollo de este problema”, concluyen los autores en su artículo publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

El mayor riesgo de sufrir este cuadro no está asociado únicamente con los desencuentros con la pareja. También los problemas con los hijos y otros familiares pueden dañar la salud del corazón. Los voluntarios que tuvieron roces recurrentes con sus hijos o con otros seres queridos tuvieron el doble de riesgo de sufrir angina de pecho.

Los conflictos con los vecinos también afectaron su salud. Quienes regularmente peleaban con otros habitantes del vecindario tenían un 60% mayor riesgo de sufrir angina.

La adrenalina es la clave de este fenómeno. Cuando las personas sostienen discusiones o se sienten muy exigidas por sus cercanos, sus glándulas suprarrenales comienzan a liberar adrenalina, una hormona que genera estrés en el organismo. Es el momento en que las personas se sienten exaltadas, acaloradas durante y después de la discusión.

La adrenalina aumenta la presión arterial y también el ritmo con que el corazón bombea la sangre. “Todo esto va a generar un aumento de requerimiento de oxígeno en el corazón, porque está trabajando a un nivel muy superior a su capacidad habitual”, explica Luis Sepúlveda, cardiólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

En los casos en que el sistema respiratorio no es capaz de responder a la mayor demanda por oxígeno, comienzan a sentir una opresión en el pecho, un malestar que se puede extender por cinco minutos, pero que luego desaparece.

Sepúlveda explica que la angina de pecho puede evidenciar la presencia de otros problemas: “Lo que está escondiendo es que el paciente probablemente tenga alguna arteria enferma con placas de colesterol y eso puede desencadenar angina y también infarto en el miocarido”, dice.

El experto agrega que cuando las personas discuten mucho o se ven enfrentadas a mucho estrés se produce un círculo vicioso negativo para el corazón, ya que la ansiedad los lleva a comer o fumar más, lo que aumenta los factores de riesgo.

 

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Los riesgos ocultos de la cirugía estética

Como todo acto médico, una intervención quirúrgica, en este caso de cirugía estética, tiene consecuencias; buenas y malas. Buenas, las que busca el paciente; malas, las que los profesionales tratan siempre de minimizar. De modo que no puede negarse, en contra de lo que se proclama en la publicidad, que una operación de este tipo acarrea ciertos riesgos; riesgos que el público banaliza, aunque nunca esta cirugía es banal.

La cirugía estética o “cirugía de complacencia”, tal como la define Tomás Gómez Cía, director de la Unidad de Cirugía Plástica y Quemados en el complejo hospitalario Virgen del Rocío de Sevilla, “cuando no hay una causa medica que la justifique”, dice, tiene siempre inconvenientes y es muy probable que aparezcan secuelas a posteriori. Pero hoy, tanto las clínicas como los usuarios pasan por alto esta posibilidad y siempre anteponen a la prudencia la corrección de su nariz, eliminar unas ojeras o unas arrugas demás, reducir o aumentarse los senos, o eliminar ese exceso de grasa que se acumula en el abdomen.

Y esto parece que va a seguir así. Quizá hasta ese día, tal vez no lejano, en el que comiencen a aflorar de verdad los problemas en aquellas personas que, 15 ó 20 años antes, se hicieron la cirugía estética; problemas de los que, por ahora, sólo puede decirse que hay una cierta sospecha de que pudieran surgir. Así, pues, antes de que lleguen los supuestos problemas, conviene poner sobre aviso a esos seguidores de la tiranía de las modas y de la estética. Porque nadie puede afirmar por ahora que su futuro está exento de riesgos tras haberse sometido a una intervención de este tipo. ¿Quién se atreve a decir hoy, con 50 años de vida por delante, que no ocurrirá nada extraño en los senos de esa adolescente a la que, por ejemplo, unos padres premian el día de su cumpleaños con un implante mamario? De momento no se sabe, cierto, pero cuando esa fecha llegue y miles y miles de personas en España estén en similar situación, pudiera ocurrir que las secuelas fueran tantas y tan comunes que, como ocurre con la obesidad en estos momentos, la sociedad española se hallase ante un problema de salud pública.

El primer inconveniente que lleva consigo una intervención de cirugía estética es que no se cumplan las expectativas de la persona que se opera, con lo que se genera automáticamente un conflicto. Porque si busca mejorar su aspecto y luego no se gusta… Bien porque el resultado es el contrario, bien porque considera la mejora insuficiente… ¡Menudo problema! “Algo que, lamentablemente, ocurre a menudo”, resume Gómez Cía, especialista en cirugía plástica reparadora y conocedor como pocos de estos problemas, pues no en vano él coordinó del segundo transplante de cara realizado en España, a finales de enero pasado.

Asimismo, pueden surgir complicaciones médicas, imprevistas, a lo largo de todo el proceso, que a la postre limiten el resultado perseguido. En ese caso, si quien se somete a la cirugía da su consentimiento informado previo, es decir, si antes ha sido advertido de todos los riesgos e inconvenientes que pudieran surgir, y aún así está de acuerdo en operarse, no tendrá más remedio que aceptar los resultados, aunque no sean de su agrado.

El verdadero conflicto surge cuando se mira al futuro. Es ahí donde aparecen las dudas y los interrogantes. “¿Qué ocurrirá en esas personas que llevan dos, tres décadas con un implante mamario o se han hecho una corrección de contorno en el abdomen?”, se pregunta Gómez Cía. “Porque los seres humanos estamos hechos para el envejecimiento natural”, precisa. “Por eso la cirugía estética debería servir, sobre todo, para solventar aquellos problemas que van surgiendo con la edad”. Puede suceder, por ejemplo, que el implante se deteriore, se mueva o genere cualquier otro tipo de daño. También es seguro que a veces resulta un obstáculo para la detección precoz de un tumor mamario ya que interfiere en la precisión del diagnóstico.

Hoy es frecuente también que, en ciertas zonas del cuerpo expuestas al sol como la cara, aparezcan lesiones tumorales que, en la mayoría de los casos, se solventan con una intervención quirúrgica. El problema surge cuando la persona afectada se ha hecho uno o varios estiramientos de piel. En esas circunstancias la solución se complica muchísimo pues ha de recurrirse a una intervención quirúrgica de reconstrucción más complicada y compleja extrayendo tejido de la zona abdominal, por ejemplo… Eso si antes no fue eliminado, claro, en otra operación de cirugía estética previa. Otro tanto podría decirse para la reconstrucción mamaria, después de superar un proceso cancerígeno. Normalmente se recurre, para esta reconstrucción, a la zona del vientre de la propia paciente, pues el tejido allí es abundante y reúne las características idóneas. Pero si esta mujer en su día se hizo una liposucción en la zona, está generándose a sí misma y al cirujano un problema añadido, pues ya no dispondrá de ese tejido imprescindible para reconstruirle la mama.

Con estos ejemplos sólo se pretende “avisar” de las muchas complicaciones que pueden surgir al cabo de los años, después de una operación de cirugía plástica hecha a la ligera.

Pues es cierto que, aunque el boom de la cirugía estética en España apenas tiene una década, ya están llegando a los hospitales personas con problemas en sus implantes mamarios: porque se rompen, obstruyen o se les hacen visibles tras el progresivo adelgazamiento que experimenta la piel con los años. “Raro es el día que no llega alguien a esta Unidad”, señala Tomás Gómez Cía, “solicitando ayuda para solventar las secuelas de una intervención de este tipo fallida”. Intervención, no se olvide, que se hizo voluntariamente, en su día, en una clínica privada, por lo que la sanidad pública poco puede hacer por ella. A este respecto, el sistema público de salud es tajante: sólo practica la cirugía plástica reparadora; es decir, cuando se trata de una malformación o de una enfermedad.

En todo caso, cabe decir, que la causa que lleva a más mujeres a los hospitales públicos, después de haberse sometido a cirugía estética en una clínica privada, es la que podría denominarse “expectativas fallidas”. Son innumerables las mujeres que soñaron, por decirlo de algún modo, con una transformación de su físico, con un antes y un después de la operación, con un cambio radical en sus vidas… Y luego, cuando se miraron de nuevo al espejo, se decepcionan por completo. La insatisfacción tras los resultados es su argumento para acudir al hospital. “Pero en estos casos no podemos hacer nada por ellas”, recuerda el cirujano plástico afincado en Sevilla. “Pensar que los problemas van a arreglarse con una operación… no tiene mucho sentido. Se puede mejorar de aspecto, pero no se arregla un divorcio, una depresión o una situación de desempleo”, concluye.

Y es que en lo tocante a este tema, la persona se mueve en un terreno muy emocional, creándose expectativas muy altas, subjetivas, con grandes dosis de fantasía por medio, que a la postre hacen que los resultados casi nunca satisfagan del todo. Así que no es raro que abunden las decepciones. Y más cuando después de acudir a un centro sanitario público se les dice que, en su caso, no se puede hacer nada por ellas. Entonces, muchas de estas personas entran en una espiral de conflictos, que acaban somatizando. Gómez Cía recomienda tomarse con calma cualquier planteamiento de cirugía estética y reflexionar detenidamente sobre ello. “A la hora de someterse a una operación de este tipo hay que pensárselo bien” dice. “Porque no vamos a ser de la noche a la mañana mejores  porque cambiemos de aspecto”.

También los hombres —un 15% de las más de 300.000 intervenciones de cirugía plástica que se realizan al año en España—, tienen problemas o pueden tenerlos en el futuro con este tema. Se operan hoy, sobre todo, para eliminar grasa del abdomen o para corregir un desordenado crecimiento mamario debido al consumo de anabolizantes u otras sustancias con las que pretenden aumentar su masa muscular. En las unidades de cirugía plástica reparadora de los hospitales públicos ya saben de esto; cada día llegan más a la consulta. Lo que ocurre, es que no siempre es posible ni fácil resolverles el problema, ni los resultados serán tan satisfactorios. Muchas de estas personas viven esta experiencia como si fuera un calvario que les amarga la vida. Según Gómez Cía, suelen caer en “un círculo vicioso que tiene mala solución”.

En cualquier caso, lo queramos o no, España es hoy el líder de la cirugía estética en Europa, sólo superada en el mundo por Brasil, Venezuela y Estados Unidos. La recopilación de datos hecha últimamente por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) estima que el número de intervenciones quirúrgicas se acerca a las 900 diarias, con un incremento anual de un 15%. De éstas, el 85% se practica a mujeres. Sólo en la Comunidad de Madrid se calcula que hay más de 650 clínicas dedicadas a esta práctica. Y, en cuanto al número de cirujanos con titulación para ello, se cree que no pasan de 600, aunque son más de 6.000 los que pudieran tener este “oficio”. Con datos así, no debe extrañarle a nadie que el sector esté en pleno auge; datos de 2004 concluyen que facturaba ya ese año más de 3.100 millones de euros.

En fin, lo que debería quedar claro al final de este artículo es que quienes se someten a una intervención de este tipo serán presa de ella para toda la vida. Muy probablemente los efectos de una operación de cirugía estética, aunque sea levemente, van a acompañar a esa persona hasta el fin de sus días. El ser humano se entronca en la naturaleza y forma parte de ella, y un simple cambio en la presión atmosférica ya lo percibe. Qué no sentirá cuando se ha andado fisgando en la barbilla, en los pómulos, en la nariz, en los labios, en los senos, en el abdomen… Seguro que algo, aunque sea leve y mínimo… siente. Sí, algo debe sentir.

 

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Fotografía osos

 

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Citas sobre el Amor

El amor sin admiración sólo es amistad. Aurore Dupin

  • George Sand

El amor del hombre es algo aparte en su vida, mientras que el de la mujer es su existencia entera

  • Byron, Lord

No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe

  • Platón

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Tips para Vida Saludable

  • Tendrías que comer siete tazas de hojuelas de maíz para obtener la misma cantidad de fibra que hay en una naranja
  • Cuida tu vista. Los mangos contienen betacarotenos y vitaminas C y E, tres antioxidantes que ayudan a disminuir la pérdida de la vista ocasionada por la edad
  • Escribe para relajarte. Escribir en un diario de forma regular ayuda a relajarnos y concentrarnos en lo que necesitamos para lograr nuestras metas
  • Vitamina C. La vitamina C es muy sensible al calor por lo que los alimentos congelados contienen más que los enlatados
  • Consuma leche y yogurt descremados en lugar de enteros

 

 

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El Síndrome de la Co-dependencia.

Son muchos los casos que existen de mujeres que tienen como pareja a un alcohólico, drogadicto u holgazán y que a pesar de sus destructivos defectos siguen viviendo con ellos…. Es entonces que nos preguntamos: ¿Por qué los aguantan? ¿por qué no los abandonan? ¿por qué aguantan tanta vegación y malos tratos? Aunque parezca difícil de creer muchas personas (mayormente mujeres) que se enamoran a propósito de este tipo de personas, pero no para amarlas sino para sentirse útiles y queridas, además de que tiene un terrible miedo a la soledad. Por lo general estas relaciones tarde o temprano se convierten en destructivas: cuando es así esta-tamos frente el Síndrome de la Co-dependencia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, en una relación, la dependencia siempre existe.

TIPOS DE CO-DEPENDENCIA

Existen varios tipos de codependencia, y uno de ellos es el de una pareja que uno de sus miembros sufre una enfermedad o una adicción, y el otro dedica su vida a cuidarle y a ayudarle pero sin dejar que se cure completamente, ya que, lo que da sentido a su vida es sentirse útil y necesitado. Son personas que sienten la satisfacción y necesidad de resolver la vida a otros (y de su pareja en muchos casos), esto les hace sentirse muy bien e importantes. Aunque en este aspecto, también hay quienes, si bien cuidan a su pareja, también son egoístas y dominantes, de esas que no dejan crecer nada a su alrededor, celosas que no toleran la presencia de nadie e incluso pueden infringir malos tratos físicos a la persona que aman.

Es un juego de poder, una lucha en que cada no uno ejerce su forma de control del otro asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien está inmerso en una relación de co-dependencia, nunca se da cuenta de ello por sí mismo, corresponde a un tercero desde fuera la responsabilidad de hacerlo evidente. Lógicamente, si la relación es gratificante para ambas partes, si no hay dolor, si se afronta lo cotidiano de un modo aceptable, no hay porque intervenir, sólo hay que hacerlo si nos percatamos que esta relación hace daño a terceros, hijos, personas del entorno o uno de los miembros de la pareja.

Las Consecuencias de la Co-dependencia

En ocasiones la codependencia puede provocar una serie de síntomas psicosomáticos no específicos; dolores de cabeza, desarreglos digestivos menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la depresión, la obesidad, la bulimia, etc…Ante una co-dependencia de pareja, los primeros síntomas de alarma serían no estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo de intimar con su pareja. Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo: ¿qué me pasa?

Lo Que Ocasiona este Síndrome

El miedo a la intimidad, al compromiso, a la dependencia amorosa que hoy día se da con mucha frecuencia es también un tipo de relación dependiente. Hay muchas personas que cuando les surge el deseo, la atracción por alguien o se enamoran les aparece automáticamente el miedo a la dependencia, al compromiso. Suelen darse estas situaciones en personas con experiencias anteriores dolorosas y frustradas o en personas con padres separados.

Brenda Schaeffer asegura que la gran paradoja del amor co-dependiente es esta precisamente, desear imperiosamente amar y ser amado: “Miedo al rechazo, miedo al dolor, miedo de perder el control, miedo a la personalidad del otro y, muy especialmente, miedo a conseguir la felicidad”.Quien le teme al compromiso y la dependencia cuando inicia una relación, aunque la desee realmente, la corta a medida que el deseo toma forma.

Así va iniciando relaciones que nunca se consolidan y entra en un ciclo que se va repitiendo. Sino es sincero consigo mismo y no afronta cuales son sus verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, difícilmente encontrará lo que tanto desea y busca: ser feliz. Y lo que es peor, que termina por verse atrapado en el Síndrome de Co-dependencia que con el tiempo resulta ser autodestructivo y muy peligroso tanto para usted como para los que le rodean…

 

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Imágenes de flores

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Tips para una Vida Saludable

  • Si tomas bebidas alcoholicas, elije la cerveza o el vino: tienen 140 y 126 cal mientras que los tragos cortos como el daiquiri o margarita tienen entre 300 y 400 cal
  • Avena: La avena es una excelente fuente de fibra
  • Se recomienda incluir con más frecuencia el pescado en la dieta ya que es un alimento privilegiado gracias a la buena calidad de su grasa
  • Habla con tu médico antes de comenzar un plan nuevo de alimentación y de actividad física
  • Estrategias para permanecer activo: Piensa en tu salud y en la posibilidad de evitar la hipertensión o un infarto gracias a los ejercicios.

 

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Oseznos fotografía  Imágen osos

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Relaciones de parejas sanas…

Estar «necesitado» es la mejor manera de atraerse malas relaciones. El doctor Wayne Dyer escribe: «En cualquier relación en la que dos personas se convierten en una, el resultado final son dos medias personas». Si esperamos que otra persona nos «arregle» la vida, o que sea nuestra «mejor mitad», disponemos las cosas para el fracaso. Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja. Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz.

De igual modo, si tenemos una relación con una persona que no se ama a sí misma, es imposible que realmente la contentemos. Nunca vamos a «valer lo suficiente» para una persona insegura, frustrada, celosa, rencorosa o que se odia a sí misma. Con mucha frecuencia hacemos lo imposible por agradar y ser valorados por parejas que no tienen idea de cómo aceptar nuestro amor, porque estas personas no se aman a sí mismas. La vida es un espejo. Siempre atraemos a personas que reflejan características nuestras, o ideas creencias que tenemos respecto a nosotros mismos y a las relaciones. Lo que los demás piensan de nosotros es su propia perspectiva limitada de la vida. Hemos de aprender que la Vida siempre nos ha amado incondicionalmente.

Las personas celosas son muy inseguras; no se valoran a sí mismas. No tienen fe en su valía personal. Lo que realmente dicen los celos es: «No valgo lo suficiente, no merezco que me amen; por lo tanto, sé que mi pareja me va a engañar o me va a dejar por otra persona». Esto genera rabia y acusaciones. Estar con una persona celosa es decir que uno no se merece una relación de amor.

Muchas veces ocurre lo mismo en las parejas en que hay malos tratos. Estas personas o bien se criaron en una familia donde los malos tratos eran lo normal y continúan con el comportamiento familiar, o acusan al mundo y a su pareja de su falta de valía personal. Los cónyuges violentos nunca dejan de serlo a no ser que hagan terapia. Generalmente tienen un progenitor contra el que guardan un profundo rencor. El perdón es fundamental para ellos.

Deben comprender de dónde procede su comportamiento y estar dispuestos a cambiar.

 

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